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ABC VIERNES 25 s 4 s 2008 La crisis de los alimentos INTERNACIONAL 33 Túnez desmiente haber decretado el estado de alerta por la posible subida del pan EFE TÚNEZ. Las autoridades tunecinas negaron haber declarado el estado de alerta por el aumento de los precios de los productos alimenticios, y expusieron su posición sobre esa crisis, en un comunicado remitido a Efe en Túnez. Túnez reitera que no ha habido nota oficial alguna en la que se expresara temor o inquietud por la crisis, dada la solidez de las medidas económicas existentes en el país para paliarla, si llegara, en su momento. Es una alegación errónea pretender que el Gobierno tunecino se haya pronunciado, aunque, como todos los países del mundo, Túnez sufre los efectos del alza sin precedentes de los precios y productos de base afirma la nota. Indica, a continuación, que gracias a la capacidad de resistencia de la economía tunecina, en los últimos años, el índice de evolución de precios se ha estabilizado alrededor de un 3 por ciento, y por ello la economía se encuentra protegida de los choques exteriores Túnez cuenta con un Fondo general de compensación que permite subvencionar los productos de base, que este año dispone de unos mil millones de dinares (unos 600 millones de euros) En Túnez corrió el rumor la semana pasada de que se aumentaría el precio del pan, sin que en un primer momento esa posibilidad fuese desmentida por las autoridades. Con un consumo anual medio por habitante de 220 kilogramos de cereales, Túnez se sitúa en los primeros puestos de consumidores, mientras que la media mundial anual asciende a 157 kilogramos. En enero de 1984, la decisión de aumentar el precio del pan adoptada por el Gabinete del entonces presidente Habib Burguiba, desató una revuelta nacional que fue reprimida militarmente, y causó decenas de muertos. Burguiba ordenó anular la medida para aplacar los ánimos de los ciudadanos. Expertos occidentales confirmaron, no obstante, que durante los dos últimos decenios, Túnez no ha conocido revueltas del pan u otras formas de inestabilidad social, lo que se explicaría por la política social y económica que permitió aumentar el PNB por habitante más de 4 veces en 20 años. Un campesino paquistaní trabaja en un campo de amapolas en Muhmand, una región tribal vecina con Afganistán AFP Afganistán cambia opio por trigo El duro invierno ha conseguido lo que no han logrado los esfuerzos internacionales: reducir la producción de opio afgano e impulsar otros cultivos alternativos MIKEL AYESTARÁN MADRID. El opio afgano podría fallar a su cita con los mercados en 2008 y los agricultores de este país ya empiezan a plantearse alternativas para subsistir. El cultivo de la adormidera es la principal fuente de ingresos de la economía nacional ya que supone un tercio del producto interior bruto nacional- -unos 2.200 millones de euros- pero este año las condiciones climatológicas han podido con la cosecha. Las plantaciones de amapola no han salido indemnes del invierno más duro de los últimos treinta años y, según declaraciones de los expertos de la lucha contra el narcotráfico en Kabul a la publicación Financial Times la cosecha podría descender entre un 30 y un 50 por ciento respecto a las cifras récord alcanzadas en 2007. Los motivos de este descenso no radicarían tanto en los esfuerzos de la comunidad internacional, cuyos planes de erradicación no están obteniendo los resultados esperados, como en el duro y seco invierno que ha impedido la germinación de las semillas. La superficie destinada a su cultivo apenas ha disminuido y los campos de amapola siguen ocupando unas 193.000 hectáreas en todo el país, pero según las imágenes aéreas obtenidas por los técnicos de Kabul se observan menos plantas y de menor tamaño La dureza del invierno y la incomunicación en gran parte de las áreas rurales del país también han provocado una espectacular subida de los carburantes o del trigo, cuyo precio se ha incrementado en un 60 por ciento constituyendo un enorme problema, según Naciones Unidas, para un país que debe importar más de medio millón de toneladas al año Esta subida de los cereales coincide con la bajada de los precios de la venta del opio, que debido a las grandes cantidades cosechadas el pasado año ha visto reducido su precio de venta en el saturado mercado afgano de 81 euros el kilogramo a 58, según las cifras ofrecidas por el centro de Naciones Unidas para las drogas y el crimen (UNDOC) Un gran número de agricultores ha calculado que puede conseguir dinero plantando trigo declaró al Financial Times el general de brigada británico Andrews MacKay, quien ha combatido en Helmand, el corazón de las plantaciones de opio afganas y del mundo, ya que en esta provincia con importantísima presencia talibán se obtiene la práctica totalidad de la cosecha del país. Ochocientos afganos perdieron la vida a causa de las bajas temperaturas alcanzadas en invierno según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y en estos momentos hay una gran falta de cereales en el mercado nacional por lo que el cambio de cultivo por parte de los agricultores serviría para paliar esta carencia y de paso reducir los beneficios y efectos secundarios del negocio del narcotráfico. Este cambio es uno de los objetivos que persigue la comunidad internacional desde que acabara con el régimen talibán en 2001 y por ello cada inicio de temporada se reparten miles de toneladas de semillas de trigo y fertilizantes entre los campesinos. Sin embargo, nada había podido hasta el momento con el poder de un opio cuyos beneficios se han filtrado por toda la economía nacional y corrompe las altas esferas a unos niveles incontrolables. La provincia de Herat, al oeste del país y lugar de trabajo de gran parte del contingente español, fue uno de los lugares más asolados por la ola de frío y allí el Programa Mundial de Alimentos (PMA) compró 4.000 toneladas de trigo cultivado por los agricultores locales con el doble objetivo de ayudarles a recuperar sus medios de subsistencia y de ofrecer alimento a los más necesitados. Con más de la mitad de sus 25 millones de ciudadanos viviendo bajo el umbral de la pobreza, el Parlamento afgano acordó recientemente pedir al Gobierno el levantamiento de las tasas sobre los alimentos como primera medida de choque a la presente crisis que ya ha provocado incluso protestas en las calles de las principales ciudades del país. Cuando resta un año para la celebración de las elecciones presidenciales, el actual dirigente, Hamid Karzai, sigue mostrándose incapaz de atender las necesidades sociales de una población que poco a poco va perdiendo la esperanza en el trabajo de sus políticos y de la comunidad internacional. Medidas de urgencia La subida de los cereales y combustibles coincide con la caída del opio debido a la gran cosecha de 2007 Más información sobre la crisis de los alimentos en la Sección de Economía