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84 JUEVES deESCENA JUEVES 24 s 4 s 2008 ABC El Buenos Aires del arrabal se hace tango en Madrid Vuelve al Nuevo Teatro Alcalá Tanguera un recorrido por la historia de este arte J. B. MADRID. Sobre los orígenes del tango hay muchas historias y leyendas; todas ellas envueltas en una umbrosa neblina, coloreadas de rojo y negro, y perfumadas con aromas intensos. En ese ambiente portuario y hampón se desarrolla Tanguera un espectáculo que vuelve la semana próxima al Nuevo Teatro Alcalá, donde ya estuvo hace cinco años para reabrir este escenario después de su reforma. Gabriela Amalfitani y Óscar Martínez Pey- -pareja real y artística- -son dos de los protagonistas de Tanguera un espectáculo que desde su estreno en enero de 2002 ha recorrido varios países iberoamericanos y ha viajado también a países como China y Japón. La diferencia entre Tanguera y otros espectáculos de tango está en que aquí se cuenta una historia y nuestros bailes están engarzados en ella; interpretamos a personajes determinados. Ésta es su singularidad y lo que la inscribe en el género musical Eladia Blázquez, una figura histórica del tango, ha escrito las canciones del espectáculo, que canta Marianella Masaroti; el libro es de Diego Romay y Dolores Espeja. Tanguera cuenta una historia de prostitución, inmigración y amores imposibles ambientada en el Buenos Aires tabernario y portuario de principios del siglo XX. Allí nació el tango, un arte que ha vivido muchos vaivenes desde entonces. Existe- -explican Gabriela y Óscar- -lo que se denomina tango nuevo donde las influencias del jazz y del contemporáneo son evidentes; pero el que prevalece es el tango del abrazo, el tango al piso Es un baile de pareja donde la compenetración entre los dos bailarines se convierte casi en comunión. Se trata de que los dos sean cada vez más uno; siempre hay cosas por descubrir y por eso trabajamos dicen los dos bailarines, considerados como una de las mejores parejas de intérpretes de tango de Argentina. Como otros muchos artes populares, el tango ha sido, y aún lo es en algunos ambientes, negado; pero el empeño del Gobierno bonaerense y acontecimientos como el festival que se celebra cada año han despertado la atención de la gente dice Óscar. Hace unos años- -recuerda Gabriela- si querías unos zapatos sólo tenías una tienda adonde acudir; hoy hay como veinte. Y lo mismo pasa con las revistas Concha Velasco, en la comedia de Alfonso Paso Las que tienen que servir estrenada en el teatro Infanta Isabel en septiembre de 1962 ABC Una Infanta centenaria Se cumplieron ayer cien años de la inauguración del Infanta Isabel, uno de los más emblemáticos teatros madrileños. Dedicado en un principio al cine, su primera función teatral se estrenó en 1913. El periodista Antonio Castro ha escrito su historia ABC MADRID. Se levanta sobre un solar de 665 metros cuadrados que originalmentee fue propiedad del Duque de Almenara y que fue cambiando de manos, siempre de personas ligadas a la nobleza, hasta finales del siglo XIX Así se refiere Antonio Castro en su libro Teatro Infanta Isabel: los cien primeros años al local de la calle Barquillo que es, sin duda, uno de los más entrañables rincones del teatro madrileño. Vinculado durante muchos años al empresario teatral Arturo Serrano (que lo gestionó desde 1925, con apenas veinte años cumplidos, y durante seis décadas) tomó su nombre de la infanta Isabel Francisca de Asis de Bobón, conocida como La Chata segunda hija de Isabel II y una figura popularísima en el Madrid de la segunda mitad del siglo XIX. La actriz Isabel Garcés, compañera de Arturo Serrano (Castro asegura en su libro que, contra la creencia popular, la pareja nunca llegó a casarse) fue durante muchos años el alma de un teatro por el que han desfilado los principales nombres de la escena española. Como recuerda Castro, desde Rafael Bardem a Emilio Gutiérrez Caba, pasando por José Isbert, Fernando Rey, Francisco Rabal, Lilí Murati, Analía Gadé, Rocío Dúrcal (que debutó como actriz en este escenario de la mano de Adolfo Marsillach) José Sacristán, Ismael Merlo o Arturo Fernández; y donde los autores españoles tuvieron siempre las puertas abiertas. Más información sobre el espectáculo: http: www. tanguera. com TEATRO El juego de Yalta Autor: Brian Friel, a partir de La dama del perrito de Antón Chéjov. Dirección y espacio escénico: Juan Pastor. Producción, vestuario y ambientación: Teresa Valentín- Gamazo. Iluminación: Sofía Pérez Arrabal. Música: Pedro Ojesto y Marisa Moro, interpretada en directo por Belén Zaba (piano) y Ariadne Asiain (voz) Intérpretes: María Pastor y José Maya. Lugar: Sala Guindalera. Madrid. Un acto de amor JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Tras ver esta función en la Sala Guindalera, un agradable poso de melancolía impregna el ánimo del espectador mezclándose con el sentimiento de gozo pleno por haber asistido a un verdadero acto de amor. Eso es El juego de Yalta un acto de amor y una fiesta escénica sin estridencias, una joya de la contención y el buen gusto escénico, en la que cada detalle- -el mimo en el precioso vestuario, el sonido de las cataratas, la nieve, el humo del tren que queda flotando y otorga a la escena un precioso matiz de ensoñación, la música interpretada en directo... -es un trazo que enriquece el hecho teatral sin anegarlo. Todo está puesto al servicio de un texto formidable: la adaptación que de la chejoviana La dama del perrito ha realizado el irlandés Brian Friel, autor de la magnífica Bailando en Lughnasa montada por el entusiasta equipo de Guindalera en el año 2000, y especialmente afín a la obra del dramaturgo ruso, del que también ha escrito adaptaciones de Tres hermanas Tío Vania y El oso y cuyo universo, más allá de sus personales versiones, ha prolongado en Afterplay en el que reunía a la sobrina del tío Vania con el hermano de las mencionadas tres hermanas. El juego de Yalta es el relato de un breve encuentro amoroso auspicado por el suave clima del fin de verano de una Crimea que se despide del siglo XIX. Un hombre casado y una mujer casada, dos vidas que disipan la rutina del veraneo dejándose mecer por la suave melodía de seducción en que consiste el juego: mirar y ser mirados, observar la llega- da del ferry y detenerse en las caras nuevas o en los cambios de las viejas, adivinar o inventar historias de quien pasa... Dos vidas enredadas en un romance estival y que, en ese adulterio llamado a ser episódico, encuentran justificación la una en la otra. Chéjov escribe que Dimitri Gurov y Anna Sergeyevna son dos aves de paso obligadas a vivir en jaulas diferentes Su cuento es llevado magistralmente a escena por Friel con delicada fidelidad. Y esa atmósfera empapa el gran montaje de Juan Pastor servido por un par de actores espléndidos en matices, en gestos, en autenticidad escénica. Contra viento y marea, Guindalera sigue ofreciendo maravillosas muestras del mejor teatro. No se pierdan ésta. Más información sobre el teatro: www. gruposmedia. com infanta infa nta. html