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ABC JUEVES 24- -4- -2008 Máxima tensión en la Cañada Real Galiana MADRID 49 La vicecónsul hará una consulta al Consistorio para que le aclare si se ha procedido con diligencia social y legal Dos musulmanes conversan entre las ruinas de la casa derribada el pasado martes El resto fueron realojados en la iglesia de San Carlos Borromeo, en el barrio de Entrevías. Javier Baeza, párroco de la conocida como iglesia roja de Vallecas, nos explica que tienen alojados en el templo a 25 personas: 12 son menores, de entre 6 meses y 16 años. Siete de ellos están en edad escolar; el resto no llega a los 3 años. También se encuentran allí refugiados 13 adultos. La parroquia se está volcando con ellos. La primera noche la han pasado en colchones, algunos cedidos y otros recuperados de los escombros. También han acondicionado allí unas duchas y una cocina. No nos ponemos un tiempo para que estén allí. Iremos viendo, poco a poco, cómo encontramos viviendas para quienes están trabajando La parroquia se ha puesto en contacto con la Embajada de Bolivia y, posteriormente, con su Consulado. Sus servicios jurídicos se van a reunir con los nuestros, para encontrar una solución explica el sacerdote. Por lo pronto, ya han conseguido que la vicecónsul realice una consulta diplomática al Ayuntamiento, en la que se le aclare si se ha procedido en el desalojo con toda la diligencia social y legal que éstos casos tan delicados requieren. Mientras todo eso ocurría, en Cibeles, a 13 kilómetros de allí, en la Cañada, Mohamed Aznag, marroquí de 47 años dedicado a la artesanía árabe, apura un cigarrillo entre los escombros de la que, hasta el martes, era la casa de su hermano, pegada a la suya. La mía no ha la han tirado porque Dios está conmigo se resigna. Pero está tranquilo. Con la conocida hospitalidad del mundo árabe, nos invita a pasar a su vivienda, que parece un oasis entre tanto pedrusco amontonado. Nosotros no sabíamos que venían las excavadoras. Oímos el rumor la noche antes, pero no lo creímos. Llevamos aquí seis años. Compramos el terreno, que nos costó 16 millones de pesetas, y levantamos una casa de 200 metros. En total, entre la familia de mi hermano y la mía, somos 11 personas. Todos, menos yo, están en la concentración. ¿Qué haremos la próxima vez que vengan? Nada. Ellos son los que mandan