Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES 23- -4- -2008 Los budas de Bamiyán escondían óleos de los siglos V al VII, los más antiguos 85 Ya ni un kilo es un kilo Científicos alemanes de la Universidad de Braunschweig buscan un nuevo modelo de silicio que mantenga la probidad de los mil gramos, ante la constatada pérdida del valor actual RAMIRO VILLAPADIERNA BERLIN. Desde Arquímides ha rondado la duda de si un kilogramo de paja pesa como dicen lo que un kilo de hierro. Dudas acendradas luego mediante la cotidiana recogida de pruebas de campo en la frutería o la carnicería, ante el fiel de una balanza, al pagar o ante la sartén al freír, sugieren que ni el kilo ni el metro ni el euro- -por no hablar del dólar- -son ya lo que parecen. El relativismo ha alcanzado a las medidas universales según un equipo de la Universidad de Braunschweig, que se enfrenta a la pérdida de peso del famoso kilo de platino iridiado (90 10) de Sèvres. Investigadores del Instituto de Metrología de esa institución están a punto de proponer un modelo que defienda la certidumbre del kilo de mil gramos, contando sus átomos. Como obsesos de la báscula saben de antemano, lo que importa no es realmente el peso, sino la masa. De hecho, la refutación sobre el peso de la paja es porque no es lo mismo el peso teórico (fuerza igual a masa por gravedad) que el real, o fuerza que ejerce el objeto sobre la balanza, y que resta al peso teórico el empuje del aire sobre la densidad. Efectivamente, la masa es propiedad independiente del lugar donde se mida, como no importa que en la báscula del gimnasio todo el mundo pese menos: un kilo de masa pesa en la Tierra unos 9 8 Newton y, en la Luna, una sexta parte, aunque por obviedad se habla de un kilogramo como lo que pesa en la Tierra. Los revolucionarios, que tienen su propia pasión reguladora, establecieron en 1795, en Francia, la tríada longitud- peso- volumen, por la que el gramo sería el peso absoluto del volumen de agua igual al cubo de un centésima parte de un metro a la temperatura en que se funde el hielo Lavoisier, que estableció el estandar, fue guillotinado incluso antes de saberse que la medida perdería microgramos hasta quedar en cuestión. La heparina contaminada ha llegado ya a once países ABC Número de átomos EE. UU. atribuye casi cien muertes a la heparina china El anticoagulante contaminado ha sido detectado en once países s La Agencia del Medicamento es criticada por ineficaz ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Washington y Pekín se han declarado la guerra farmacéutica. La agencia norteamericana de la Alimentación y el Medicamento (FDA, por sus siglas en inglés) acusa a la heparina china contaminada de causar casi cien muertes en Estados Unidos, y enfermedades en once países. Las autoridades chinas admiten la contaminación pero niegan que sea tan grave y hasta que haya tenido ningún efecto adverso fuera de Estados Unidos. La polémica está servida. La alarma, también. Ya hace tiempo que rueda la bola de nieve sobre la heparina, un anticoagulante natural usado para prevenir trombos en casos de diálisis renal, intervenciones quirúrgicas, etc. La heparina se llama así porque la primera vez que se aisló- -en una universidad americana, la John Hopkins- -se hizo a partir de células hepáticas. Con el tiempo se averiguó que era mucho más fácil obtenerla de la mucosa pulmonar bovina y de la mucosa intestinal del cerdo, que es de donde la saca Scientific Protein Laboratorios (SPL) la empresa china que suministra la heparina comercializada en Estados Unidos por Baxter Internacional. Según la FDA, en la heparina de procedencia china se ha detectado un factor contaminante- -sulfato de condroitina saturado- No está claro si su presencia en la heparina sería fruto de una negligencia de la planta china (la mucosa intestinal de cerdo allí tratada a menudo ha sido cocida por particulares en sus casas, donde el control sanitario es perfectamente imaginable) o incluso cierto intento criminal de abaratar los costos rebajando el anticoagulante con una sustancia procedente del cartílago animal, como quien corta una droga. delegar la función de vigilancia de sus productos en los estadounidenses así como así. El caso es que, para algunos, el comercio con China empieza a ser una alerta roja permanente. Ya ha habido que retirar del mercado americano dentífrico chino contaminado, juguetes contaminados, y ahora esto. Los estándares de seguridad orientales a menudo no son de recibo. Pero, como ayer apuntaba The New York Times parece que tampoco lo son los controles de la FDA, cuando lo que hay que controlar viene del extranjero. Cuando un producto contaminado pasa el filtro y llega al público simplemente alguien le ha marcado un gol al gobierno. Que en este caso ve dolorosamente expuestas sus limitaciones para testar fiablemente el alud de sustancias procedentes de otros países. El diario neoyorquino citaba ayer fuentes oficiales según las cuales la FDA necesitaría 35 millones de euros- -que no tiene- -para inspeccionar las empresas extranjeras que venden fármacos en los Estados Unidos. Sólo inspeccionar todas las plantas chinas cada dos años requeriría más de 9 millones de euros. Algo impensable con los recortes presupuestarios del presidente George W. Bush. Demasiado costoso en dinero, en recursos humanos y en tiempo. Marcarle un gol al gobierno El kilogramo sigue siendo base del sistema internacional de unidades (SI) igual a la masa de Le Grand K el cilindro de aleación de 39 x 39 mm cuyo peso es casi exactamente el de un litro de agua. El kilo es así la única unidad relacionada aún con un objeto y no con una propiedad física; siendo base para la definición de otras unidades el propio Comité Internacional de Pesos y Medidas (BIPM) solicitó ya en 2005 una redifinición. EEUU y Suiza están intentando una definición por medidas electromagnéticas, Josephson y von Klitzing lo han relacionado con el amperio y también se intenta una medición por la constante de Planck con una balanza de watios. Pero en Braunschweig están ultimando una esfera de 93,7 mms de diámetro, lograda en Rusia a partir de silicio 28 (al 99,99 y estabilizada en Australia y Alemania, en la que el estándar sea el peso de un número concreto de sus átomos. La bola difiere sólo en una treintamillonésima de la perfección y ha costado dos millones de euros. Cientos de radiografías buscan ahora fijar una estructura que permita inferir el número de átomos, ya que no podemos contar todos aduce el ingeniero jefe Peter Becker. El objetivo es definir el kilo a partir del peso de un átomo de silicio 28 con ocho decimales. Las mediciones se prolongarán hasta 2010 y, una vez conocido el número en un kilo, éste podrá ser reproducido en cualquier lugar y toda variación sería mínima y sólo de interés científico. Una esfera perfecta El peso y la masa Sultafo de condroitina Los efectos adversos del sulfato de condroitina pueden ir desde las meras náuseas hasta una severa reacción alérgica. Algo que quizás sea minimizable para una persona sana, pero no tanto para un paciente de diálisis y en general alguien lo suficientemente enfermo para precisar anticoagulantes. Australia, Canadá, Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, Japón, Holanda, Nueva Zelanda y la misma China serían los otros países afectados, siempre según la FDA. Aunque Pekín admite que ha tenido problemas de control sanitario- -no hace mucho anunció la ejecución del director de la FDA china, reo de sobornos- no está dispuesta a Más información: http: www. fda. gov Más información: http: www. bipm. org