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ABC MIÉRCOLES 23 s 4 s 2008 Tribuna Abierta AGENDA 63 Joaquín Albaicín Escritor LIBREROS EN RECOLETOS ECORRÍA K- Hito las casetas de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión y, un día, creyó percibir entre los compradores alguna prevención ante la posibilidad de adquirir algún volumen editado en el año del cólera. Eso sí: terminó el artículo reconociendo que el único virus que suele contraerse allí es el de la inveterada costumbre de volver. Damos fe. El año pasado, nos cruzamos en el paseo con Iker Jiménez y su mujer, Carmen Porter. En la caseta ante la que nos paramos a charlar vendían- ¡qué raro! -Los orígenes ibéricos de la humanidad, ese libro de Jorge María Rivero San José que jamás se agota y con el que- -en base a convergencias fónicas que el autor toma y hace pasar por etimologías- -se pretende demostrar que el Edén estuvo en un rinconcito de Cantabria, afirmación cuya falsedad, a día de hoy, nadie- -que sepamos- -ha podido probar. Tras veinte años de verlo coger polvo en Recoletos, y al captar la mirada del director de Cuarto Milenio posada sobre tan familiares cubiertas, nos decidimos al fin a comprarlo. ¡Ya iba siendo hora! No podía, bromeamos, ser casual mi adquisición de esa obra precisamente coincidiendo con mi choque de esos cinco con el gran maestro de ceremonias de los expedientes equis. Lo cierto es que, cuando la abrí, fui a caer justo en la página en que Rivero se refiere a la presunta etimología de Recoletos (calle del centro de belleza que entonces acabábamos de abrir) palabra cuyo origen filológico él remonta a cierto personaje de la mitología griega, Reco de nombre. ¿Có- R ¡Ah, la feria! Por más que los forofos de la Atlántida hallen en sus estantes alimento a granel para su tema fetiche, lo cierto es que lo que llaman Feria del Libro Antiguo y de Ocasión guarda muy escasa relación con la antigüedad propiamente dicha mo pensar, sí, que la cosa pudiera ser casual? ¡Ah, la feria! Por más que los forofos de la Atlántida hallen en sus estantes alimento a granel para su tema fetiche, lo cierto es que lo que llaman Feria del Libro Antiguo y de Ocasión guarda muy escasa relación con la antigüedad propiamente dicha. Seríamos idiotas si, de dejarnos caer por la sala Durán, desaprovecháramos la ocasión de hacernos con esa pareja de jarrones de fayenza adaptados como lámparas de mesa, esos almendreros de plata o aquel reloj art decó, pues difícil resultará toparnos mañana con piezas similares a las que hoy contemplemos expuestas en sus exhibidores. En la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, en cambio, uno puede permitirse esas omisiones e infinitas más, porque sus existencias son inagotables y su catálogo de títulos podrá crecer, pero en ningún caso disminuir. La ocasión, por así llamarla, no deja de perseguirte a lo largo de toda tu vida. N unca faltan en la Feria ejemplares- -uno diría, incluso, que aparecen más y más cada año- -de títulos como Borrachos: curación segura del vicio, entremezclados en su ambiciosa modestia con verdaderos clásicos del serial como el citado de Rivero San José, Yo soy miembro de una secta (Enrique Sánchez Motos) Irán en el mundo (Gustavo Morales) las memorias de Areilza, el jocosísimo Hitler me ha dicho (H. Rauschning) Cuando China despierte (Alain Peyrefitte) el clásico de la ufología Un caso perfecto (Antonio Ribera) Torremolinos Gran Hotel (Ángel Palomino) o novelas de espionaje como Pelham uno, dos, tres y El rizo, también hojas perennes del evento. Tampoco Martín Vigil, Vázquez Figueroa, Álvaro de Laiglesia, Agatha Christie y E. D. Oppenheim se abstienen de acudir un solo año a la cita ¿nadie ha pensado organizar firmas de ejemplares con los que aún queden en pie? Ya va siendo, en cambio, ardua tarea dar con un ejemplar de Papillon o un título de Harry Stephen Keeler. Los de éste suelen ser caros, lo mismo que los de Álvaro de Laiglesia, lo cual no deja de sorprender en el caso de dos autores por cuya recuperación ninguna editora parece mostrar interés, se supone que debido a inexistencia de demanda. Vizcaíno Casas es otro monstruo de las ventas post mortem. Y abundan los tratadillos y boletines de temática teosofista junto a folletos de los comienzos de la hipnosis, como los del un día muy conocido doctor Osty, que intentara mesmerizar sin éxito a la supuesta Gran Duquesa Anastasia cuando ésta era huésped del Duque de Leu- chtenberg en el castillo de Seeon. Entre las muchas curiosidades, despunta temporada tras temporada un folleto profusamente ilustrado, editado en los setenta por la República Popular de China para demostrar lo maravillosamente bien que viven los tibetanos y que uno, en virtud de los recientes acontecimientos acaecidos en el País de las Nieves, se atrevería a catalogar como de rabiosa actualidad aun sin haberlo leído. Y no pasan los años por la inagotable fuente de información sobre la vida cotidiana de nuestros mayores que hallamos, por ejemplo, en los anuncios por palabras de La Ilustración Española: Camelia: creo, vida mía, leerás esto el mismo día que hace un año fuimos felices por primera vez. ¿Te acuerdas, lucero mío? Quiéreme mucho, que yo: te idolatro. Tu nardo Pichona era otro piropo muy empleado en los tiempos en que los senos de las madrileñas se desarrollaban, reconstituían, hermoseaban y fortificaban en sólo dos meses gracias a las Píldoras Orientales despachadas en el mostrador de la farmacia Gayoso, calle del Arenal 2. n el puesto de García Prieto, librero anticuario y familia del gran Lagartijo, con tienda permanente abierta a sólo un cruce de semáforo de la casa histórica de la familia Bienvenida, en la calle de Alcalá casi esquina con la del Príncipe de Vergara, suelo comprar las postales de toreros que me faltan de la colección de Curro Meloja. La feria pasada me llevé la de Cara Ancha, y, meses atrás, las de Vicente Barrera y Armillita. A ver qué cae en estos días: quizá, Cabré y Nacional II. Ya veremos. E Jaime de Piniés Foro Arrupe Madrid IBEROAMÉRICA EN ALZA I Los distintos países de Iberoamérica han aprendido a combatir la pobreza con el crecimiento económico y el empleo BEROAMÉRICA ha cambiado profundamente desde la década de 1980. Entonces la deuda externa, la inflación, la ineficacia del sector público, la injusta distribución de riqueza y los movimientos políticos de todos los colores, con escaso respeto a los principios democráticos, pasaron una factura muy cara sobre la población. Se perdió toda una generación y la pobreza llegó a la escalofriante cifra del 48 por ciento; es decir, existían cerca de 220 millones de personas pobres o que vivían en la indigencia más absoluta. Países donde el desempleo alcanzaba más del 20 por ciento, como era el caso de Brasil, y con un desempleo juvenil que rondaba el 30 por ciento, no era más que el corolario inmediato a la violencia. oy día la producción de mercancías se ha consolidado, aupado por un auténtico boom de los precios. Ni siquiera la recesión de los Estados Unidos frena la pujanza de Iberoamérica que cuenta con un nuevo suelo económico brindado por Asia, y especialmente por China. Las exportaciones también se han diversificado limitando la excesiva dependencia en una sola clase de mercancías. La temida inflación se ha controlado con alguna excepción, como es el caso de Venezuela, y las inversiones han vuelto a la región. Hoy en día las reservas de divisas superan con creces la deuda exterior. El volumen del crédito también ha subido, ayudado por la tecnificación que la presencia de la banca española ha introducido en la región. H omo consecuencia de todo ello, la pobreza en Iberoamérica está en retroceso. Actualmente, sólo el 35 por ciento de la población es pobre y o indigente, habiéndose librado 60 millones personas de ese infierno. Los distintos países de Iberoamérica han aprendido a combatir la pobreza con el crecimiento económico, el empleo y, sobre todo, con políticas encaminadas a educar, prestar servicios médicos y sociales, proporcionando asistencia a los más necesitados. La mala distribución de la riqueza persiste, pero las clases medias también crecen y exigen cada vez más a los partidos políticos que defiendan los ideales democráticos. Mención especial se merece el caso de Bolivia, que, con independencia a otros considerandos, representa el primer gobierno indígena en la era moderna. En el último Foro Arrupe, debatimos los desafíos a que se C enfrenta Iberoamérica con uno de los observadores más cualificados, don Enrique Iglesias, Secretario General Iberoamericano. El futuro económico de Iberoamérica es positivo debido por un lado, al voraz apetito de los países emergentes de Asia y, por otro lado, a las múltiples reformas que, en parte, han ido saneando la administración pública y mejorando la capacidad de gestionar los recursos en la región. Las clases medias siguen desarrollándose y demandan, cada vez con mayor ahínco, más democracia y gobiernos más eficaces. En realidad, al menos cuatro países de Iberoamérica ya han alcanzado una velocidad de crucero sostenible como son el caso de Brasil, México, Chile y Uruguay. Quedan desafíos importantes, pero Iberoamérica ha aprendido de su pasado, y cada vez con mayor optimismo mira y crece hacia el futuro.