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42 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 23 s 4 s 2008 ABC Una distinción de París al Dalai Lama irrita a China El gesto del ayuntamiento francés con el líder tibetano complica el intento de acercamiento de Sarkozy al régimen PABLO M. DÍEZ CORRESPONSAL PEKÍN. Justo cuando el Gobierno francés está intentando zanjar la crisis que le enfrenta a China por las protestas contra la antorcha olímpica en París, al Ejecutivo del presidente Nicolas Sarkozy se le ha abierto un nuevo frente con Pekín. Y es que el régimen comunista chino criticó ayer duramente el nombramiento del Dalai Lama, la máxima figura espiritual y política del budismo tibetano, como ciudadano honorario de París por parte de su ayuntamiento, que tuvo lugar el lunes. Dicha designación interfiere en los asuntos internos de China y daña seriamente las relaciones entre China y Francia y, más en particular, los amistosos lazos de amistad que existen entre París y Pekín condenó en un comunicado oficial la portavoz de Exteriores, Jiang Yu, quien volvió a recuperar la retórica nacionalista para asegurar que el nombramiento del Dalai Lama en París supone un desafío a los 1.300 millones de chinos, incluyendo los tibetanos Éste es, de momento, el último capítulo de la grave crisis que se ha desatado tras las manifestaciones contra el paso de la antorcha olímpica de los Juegos de Pekín por París, que numerosos grupos de activistas y defensores de los derechos humanos utilizaron para denunciar la represión con que el Gobierno chino ha aplastado la revuelta que estalló el pasado 15 de marzo en el Tíbet. Tales incidentes, y la posterior amenaza del presidente francés, Nicolas Sarkozy, de boicotear la ceremonia de inauguración de las Olimpiadas si Pekín no negociaba con el Dalai Lama, han avivado el nacionalismo chino y generado una ola de manifestaciones contra los intereses franceses en este país. Durante los últimos días, miles de personas se han concentrado a las puertas de los supermercados Carrefour que funcionan en muchas de las grandes ciudades chinas, como Pekín, Xi an, Wuhan, Qingdao, Kunming y Hefei, y han quemado banderas galas al tiempo que pedían el boicot de sus productos. De hecho, al menos uno de los 122 establecimientos de Carrefour en China tuvo que cerrar sus puertas el lunes por miedo a los manifestantes, contagiados de una exacerbada fiebre nacionalista que ha despertado la propaganda del régimen comunista. Para calmar los ánimos, Sarkozy envió el lunes al presidente del Senado francés, Christian Poncelet, a Shangai con una carta para Jin Jing, una atleta paralímpica que se ha convertido en una heroína para los chinos al defender la antorcha de los activistas protibetanos que querían arrebatársela durante el relevo de París. En dicha misiva, el presidente galo condena dichos incidentes, pero la deportista se ha quejado de que no se disculpa por lo sucedido. Mientras el Gobierno chino intenta mejorar su imagen internacional y la llama olímpica atraviesa, en medio de grandes medidas de seguridad, Kuala Lumpur, la tensión étnica sigue estallando en el dragón rojo Según denunció ayer el portal de internet Chinese Human Rights Defender (CHRD) la Policía abrió fuego en la provincia de Yunnan sobre manifestantes de la minoría Miao que protestaban contra la expropiación de terrenos para una mina, matando a una persona e hiriendo a cinco más. En la isla de Hainan también se habrían producido enfrentamientos entre 6.000 manifestantes de la etnia Li y la Policía, añadiendo aún más presión a un régimen autoritario que intenta mostrar su mejor cara en los Juegos Olímpicos de Pekín. EE. UU. intenta evitar que Mugabe reciba una partida de armas enviada por Pekín P. M. D. PEKÍN. Al régimen comunista chino, en la picota internacional por las protestas contra la antorcha olímpica de los Juegos de Pekín, se le multiplican los frentes. El último viene de África y afecta al siempre espinoso asunto de la venta de armas, ya que un barco chino, el An Yue Jiang se encuentra en el ojo del huracán al desvelar un periódico surafricano que se dirige a Zimbabue (la antigua Rhodesia) con un cargamento de tres millones de balas de rifles de asalto, 3.000 proyectiles de mortero y 1.500 granadas para lanzacohetes. La noticia ha obligado a la compañía marítima, la naviera estatal China Ocean Shipping Corporation (COSCO) a desistir de sus planes de desembarcar la partida de armas en el puerto surafricano de Durban, ya que un juzgado había ordenado impedir su traslado a la frontera con Zimbabue. Desde el mes pasado, el Gobierno de Robert Mugabe, que dirige este paupérrimo africano desde hace 29 años, intenta mantenerse en el poder tras las últimas elecciones presidenciales, sobre las que pesan serias sospechas de fraude para impedir la victoria del opositor Movimiento por el Cambio Democrático. La llegada de una partida de armas a tan convulso Estado no ha hecho más que complicar su delicada situación y generar nuevas críticas a China, que está obteniendo numerosos recursos naturales de los países africanos y cuyo apoyo al régimen de Sudán ha sido ampliamente condenado en todo el mundo por el genocidio que sufre la región de Darfur. Estados Unidos ha instado a Pekín a que se lleve de vuelta este envío de armas y a que no suministre más munición al aislado Zimbabue. Debido a la actual crisis política que vive el país, no es el momento adecuado justificó el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, Tom Casey. La portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Jiang Yu, aseguró ayer que se trataba del comercio normal de productos militares entre ambos países Crisis local La llama olímpica atraviesa, en medio de grandes medidas de seguridad, la capital de Malasia Grave crisis AFP La Policía china prueba una pistola para cazar delincuentes con una red Ante el incremento de los delitos en las llamadas áreas caóticas de China, donde la presencia de emigrantes es mayor, la Policía de la ciudad de Xian probó ayer nuevos armamentos entre los que destaca una pistola eléctrica net gun Este aparato, de fabricación china, lanza hasta una distancia de diez metros una red de nailon totalmente inofensiva pero que entorpece los movimientos del delincuente, facilitando así su detención.