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10 OPINIÓN MIÉRCOLES 23 s 4 s 2008 ABC AD LIBITUM BURLADEROS PARA EL PP L final, cuando se encasquilla la razón y resultan imposibles los disparos de la inteligencia, como parece ser que ocurre en el PP, es conveniente acudir a los poetas. Así, por ejemplo, Mariano Rajoy debiera susurrarle a Esperanza Aguirre las Palabras para Julia de José Agustín Goytisolo: Tu destino está en los demás tu futuro es tu propia vida tu dignidad es la de todos No resultará más eficaz que el grosero y tosco si alguien se quiere ir al partido liberal o al partido conservador, que se vaya pero las formas, lo que nos queda, estarían a salvo. El fondo es ya irrecuperable. No es que el gran parM. MARTÍN tido de la derecha viva FERRAND una crisis, vive un recuerdo. La gaviota, que ya cambió el sentido de su vuelo en uno de los muchos parches con que se ha mantenido hinchado el globo, parece darse a la fuga. ¿Por qué, por otra parte, una gaviota, un animal carroñero y hosco, es el símbolo del otro gran partido nacional español? En expresión de Félix Grande, ya que hoy, por no llorar, echamos el día a poetas, Mariano Rajoy está gibado de yoísmo Es posible que no haya otro modo de estar donde está Rajoy o en donde pretende situarse Aguirre; pero, ¿dónde queda la gracia del disimulo? La política, como tiene dicho Baura, no es el arte de hacer las cosas bien. Esa es una pretensión para místicos y o iluminados de toda condición. La política, un género menor, es la maña de que, jugando con la oportunidad y el tiempo, todos creamos que las cosas se hacen del mejor modo entre todos los posibles. José Luis Rodríguez Zapatero es un artista en la especialidad. Nunca nadie, en un Gobierno de España, hizo tan poco y lo hizo tan mal; pero, dicho sea a favor del presidente y en demérito de sus opositores, tampoco nadie y nunca lo hizo con tanta destreza como para que sus perjudicados, todos los contribuyentes, aceptaran de tan buen modo su recalcitrante irresponsabilidad. En el PP, que es donde ahora nos duele, urge instalar burladeros. Es importante que los barones regionales, la expresión fragmentada de un partido que quiso ser unitario y nacional, puedan circular por los pasillos de Génova, 13 sin mayores riesgos cuando, si lo que ocurre no es el fruto de una epidemia fatal, traten de consensuar los carteles electorales para que continúe la ficción bipartidista que es, a la vez, la parodia de una democracia que quiso ser representativa y parlamentaria. Yo soy muy clara en todo lo que digo dice la impenetrable y oscura Aguirre. Es, en fino, una caricatura de las matronas de Carlos Arniches que, para presumir, dicen de sí mismas que son limpias y aseás El hecho de que Alberto Ruiz- Gallardón, tercero en discordia, segundo en posibilidad y primero en indecisión, haya renunciado al casticismo de los madriles no obliga a la presidenta de la Comunidad a embutirse en una falda de percal y calzar unos zapatos negros de charol. A VUELVE LA BURRA AL CENTRO O que no consiguió Zapatero en cuatro años- -que la derecha se avergüence de encarnar a la derecha- -podrían conseguirlo, en un pispas, los cerebros de Génova. Tras la última derrota electoral (o sea, la penúltima, si nadie lo remedia) vuelve la burra al trigo y los tibios al centro. El centro, al parecer, es El Dorado y aquel que lo conquiste tendrá todo resuelto. Aunque primero hay que encontrarlo, evidentemente. Los territorios míticos (y el centro es uno de ellos) son como un espejismo: sólo se ven de lejos. Pero, aún así, resultan fascinantes, en especial si estás, como es el caso, condenado a vagar por el desierto. Entonces, ¿qué es el centro? Si no me lo preguntan lo sé, pero si me lo preguntan no lo sé dijo San Agustín a propósito del tiempo. Con el centro sucede tres cuartos de lo mismo y pretender ahormarlo es perseguir una quimera. Porque si hoy calza un cuarenta, por ejemplo, mañana puede venirle grande un treinta y siete. La derecha medrosa, sin embargo, es un remedo del perro de Paulov en lo que a la ideología se refiere. Oye hablar de centrismo y se le cae la baba, TOMÁS además del babero. Algo tendrá la baCUESTA ba puesto que la bendicen y tantos beatones quieren mudarse al centro. Sí señor, ahí le duele: el centrismo, en el fondo, es una habitación con vistas en el séptimo cielo, un remanso de paz inmune a las tormentas. Y su primera regla es la ausencia de reglas. Lo mismo da Juana que su hermana, a condición de que parezcan muy decentes. Que lo sean o no, es lo de menos. Don Mariano Rajoy, devoto del ciclismo y al que no se le conocen veleidades cinegéticas, está empeñado en cazar un chivo expiatorio con licencia o sin ella. La camarilla de los hermanos Marx que le hace la ola con cualquier pretexto, le prepara, de paso, tisanas de cizaña desde que se levanta hasta que se acuesta. Si Mariano- -sostienen- -no consiguió imponer- HAY MOTIVO L se contra el Bobo Solemne, no cabe atribuirlo a sus errores ni a los dudosos méritos del señor Zapatero. La culpa- ¡cómo no! -fue de los elementos. Y de las elementas, claro, hablando en confianza y afilando la lengua. ¿De Aguirre, a lo mejor? A lo mejor acierta. ¿Quizá de Rosa Díez? Va en el mismo paquete. ¿Algún sospechoso con que cubrir el expediente? Los liberales, en conjunto, y los conservadores sin complejos. ¡Válgame Dios! ¿Y quién nos queda? Los que sí se resignan, los jeques autonómicos, el jaque madrileño, los cargos y carguillos que arroparán al líder cuando llegue el momento. A mandar, señorito, lo que a usted le apetezca. Bolivar afirmaba- -en uno de esos días en los que todo se ve negro- -que la labor de democratizar Iberoamérica era tan desairada como arar en el océano. Algo así ocurre hoy en España si de lo que se trata es de airear ideas. En estos lares se penaliza al discrepante y a las ovejas negras se las conduce al matadero. Se desconfía de los propios y se respeta a los ajenos. La zaragata que se ha montado en el Partido Popular a cuenta de qué discurso es más idóneo para romper el cerco no esconde un conflicto de ambiciones, sino dos modos distintos- -y distantes- -de afrontar los retos venideros. Unos sacan a relucir el entusiasmo. Otros predican la prudencia. Unos pretenden que el espantajo progre tenga que colocarse delante del espejo. Otros han elegido ponerse de perfil y confiar la viña al cuidado del miedo. Ni que decir tiene que serán estos últimos los que conducirán a sus rebaños a pastar en el centro intentando escapar de los inquisidores de la izquierda. Vano empeño. Allá donde se encuentren tendrán que apechugar con la obsesiva letanía de descalificaciones y denuestos: capitalistas, xenófobos, fascistas, carcamales, lacayos, fariseos. El socialismo ha convertido el arte de insultar en el pilar más sólido de su programa de gobierno y la derecha no sabe o no contesta. ¡Ay, la derecha! Los que piden perdón por existir, tarde o temprano acaban no existiendo.