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80 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos MARTES 22- -4- -2008 ABC Gelman posa junto a sus nietos Jorge y Macarena, en la sede del Ministerio de Cultura SIGEFREDO Voy a convocar una asamblea de nietos a ver si consigo por fin el título de abuelo Juan Gelman reúne a Jorge, Andrea, Iván y Macarena, hija de su hijo Marcelo y de su nuera Claudia, asesinados por la dictadura ANTONIO ASTORGA MADRID. Ver a Juan Gelman rodeado de sus queridos nietos es pura alegría, la celebración de la vida. El poeta se abrazaba ayer, en la sede del Ministerio de Cultura, a Jorge, Andrea, Iván y Macarena, llegados de Argentina, París, México y Uruguay. El miércoles recibirá el premio Cervantes en la cuna de Cervantes de manos de Sus Majestades los Reyes, pero antes ha reunido por primera vez a sus descendientes dispersos Aprovecharé para hacer una asamblea a ver si consigo por fin el título de abuelo bromeaba. Lo obtendrá por mayoría absoluta, según los últimos sondeos de Sidney West. A Juan Gelman le mataron a su hijo Marcelo. A su nuera Claudia se la llevaron a Uruguay, embarazada. También la asesinarían. El poeta hizo lo posible por encontrar a su nieta Macarena, y lo consiguió. Frente a todo ese dolor Gelman prefiere la memoria frente al olvido: Porque no quisiera que volviera a ocurrir lo que sucedió, y porque hay heridas que cuando no se cierran gangrenan a la sociedad Esas heridas sangran en sus ojos desde la madrugada oscura del 24 de agosto de 1976, cuando verdugos asesinos de la dictadura militar argentina asaltaron su casa, y se llevaron a su hijo, Marcelo Ariel, y a su esposa, María Claudia, de 19 años- -hija de españoles- que se encontraba embarazada de siete meses. Ella fue enviada al centro clandestino de detención Automotores Orletti, en Montevideo. Luego daría a luz en un hospital militar a una hermosa niña, Macarena, que fue dada en adopción. Los sanguinarios criminales solían asesinar a las madres después de que dieran a luz para utilizar como mercancia a sus bebés. Marcelo Ariel Gelman fue vilmente asesinado de un tiro en la nuca, sus restos condenados a un bidón de cemento, y encontrados en 1990. Gelman emprendió la búsqueda incansable de sus seres queridos. Muchos años después el poeta se reencontró con una preciosa muchacha, Macarena, que ayer era una mujer feliz al lado de su abuelo, a quien leyó cuando lo vio por primera vez hace ocho años. En Madrid no se se- Tras el Cervantes, habrá cambios en los Nacionales y en el Velázquez César Antonio Molina leyó ayer las nuevas normas que regirán el premio Cervantes, que ya se anunciaron en diciembre pasado. La dotación del galardón aumentará de 90.000 a 125.000 euros, su jurado contará con más representantes del periodismo, la literatura y el mundo académico, y tendrán más peso las letras hispanoaméricas. Será menos institucional resumió el ministro de Cultura, que también anunció cambios en la composición de los jurados de los distintos Premios Nacionales, antes de fallarse a final de año, y del Velázquez de artes plásticas. El reencuentro con Macarena paran, y ella está entusiasmada por asistir junto a sus familiares al merecido reconocimiento público de su abuelo. Un juez le autorizó a llamarse María Macarena Gelman, apellido del que se enorgullece. Los ojos de Gelman están cansados, bañados en sufrimiento, en dolor, en tragedia, pero miran de frente. Su voz, tallada en ternura, es una permanente caricia de palabras sobre tumbas ignotas. El miércoles hablará en su discurso de Cervantes y sus alrededores, y ayer ofreció una memorable definición de la poesía: Un árbol sin hojas que da sombra Juan Gelman prefiere la poesía casada con la poesía a la poesía comprometida. Desmonta el tópico de la poesía como arma, como bálsamo- prefiero el Adams para las heridas y como tanque, cañón o bala que tumbe a un dictador: Con un poema no vas a derrumbarlo La poesía es una necesidad, para Gelman, una cuestión de volun-