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38 INTERNACIONAL MARTES 22 s 4 s 2008 ABC Cuando el poder da hambre John Prescott, viceprimer ministro de Blair, ha reconocido su bulimia durante los años en que fue número dos del Gobierno. Su sinceridad no ha sido apreciada de igual manera por todos POR E. J. BLASCO LONDRES. A menudo hay hambre de poder y en ocasiones el poder da hambre. John Prescott, que fue viceprimer ministro británico durante los diez años de mandato de Tony Blair, pasó por los dos estadios. Ahora, una vez fuera del Gobierno, Prescott reconoce que ha padecido bulimia durante un par de décadas. El estrés le llevó a comer continuamente, echando mano en su propia oficina y en desplazamientos oficiales de todo cuanto podía llevarse a la boca: hamburguesas, chocolates, fish and chips (el popular plato británico de pescado rebozado y patatas fritas) latas de leche condensada... El año pasado cargó al erario público un total de 5.000 euros en gastos de comida. Prescott, de 69 años y conocido popularmente como Prezza mantuvo en secreto su enfermedad, en parte porque los trastornos en la alimentación son más habituales entre las mujeres jóvenes. La comenzó a padecer en los años 80 cuando fue nombrado miembro de la dirección laborista. A principio de los 90 le fue diagnosticada bulimia nerviosa y el problema se desbocó cuando su partido llegó al poder en 1997. Blair le nombró viceprimer ministro, debido al peso de Prescott en el partido y al apoyo de que gozaba por parte de los sindicatos, que lo habían aupado a vicelíder de la formación como contrapesao al Nuevo Laborismo de Blair y Brown. Prescott ha sido aplaudido por anunciar ahora el problema que ha atravesado, y que parece haber remitido hasta su desaparición desde que en ju- Prescott en mayo de 2006 REUTERS nio dimitió siguiendo la marcha de Blair. Ante la próxima publicación de sus memorias, este fin de semana ha concedido varias entrevistas explicando el secreto. Lo que quiero es decirle a millones de personas que busquen consejo; esto te puede evitar toda la miseria de sufrir en silencio comentó ante las cámaras alguien que hasta ahora había transmitido una imagen de seguridad en sí mismo, sin afectarle los escándalos extramatrimoniales que alguna vez los tabloides habían publicado. Quizás el perdón expresado por su esposa Pauline ante esos escándalos tenía que ver con la ayuda que ella le prestaba frente a la bulimia. El primer ministro británico, Gordon Brown, durante una conferencia ayer en Escocia REUTERS Londres prepara una ley para que la primogénita pueda reinar El noviazgo del príncipe Guillermo aconseja abolir la preeminencia del hijo varón en la sucesión al Trono del Reino Unido EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. En pro de la igualdad entre los sexos, la Monarquía británica se prepara a abolir la preeminencia del hijo varón sobre sus hermanas en la sucesión del Trono. La nueva ley, que podría llegar al Parlamento tras el verano, pretende establecer que la Corona pase al primogénito, independientemente de su sexo, y que sobre éste, para cualquier otra consideración, prime estrictamente el orden de nacimiento. Esto no supondrá ningún cambio en la actual línea sucesoria, pero se anticipa a la posibilidad de una discriminación en la descendencia del príncipe Guillermo, cuyo compromiso con Kate Middleton podría anunciarse incluso este mismo año. De esta forma, el Reino Unido evitaría el riesgo de que un retraso en la legislación afecte a personas concretas, como ocurre en España, donde el nacimiento de un hijo varón de los Príncipes de Asturias llevaría a algunos a reclamar un lugar que el consenso político ha dejado claro para la infanta Leonor, primogénita de Don Felipe y Doña Letizia. A diferencia de España, en el Reino Unido el cambio no requiere ningún proceso especial, ya que no cuenta con Constitución escrita. La ley está siendo impulsada por la abogada general del Estado, Vera Baird, que prepara un texto que reúna la actual dispersa normativa contra discriminación por sexo, edad, raza, discapacidad, orientación sexual y religión. El texto incluiría también nuevas disposiciones, como la ya mencionada. Igualmente podría abolirse la prohibición de que una persona católica se convierta en rey o en reina, tanto por acceso propio como por matrimonio. Ambas disposiciones sobre el acceso al Trono- -relativas al sexo y a la religión- -están incluidas en la llamada Act of Settlement, de 1701. Si bien abolir la discriminación religiosa supone algunas dificultades institucionales, por cuanto el Monarca es cabeza de la Iglesia de Inglaterra, el derecho de la primogénita a alzarse con la Corona no levantaría grandes controversias. Menos tras el largo reinado de Isabel II, que aunque heredó el cetro porque no tenía ningún hermano varón, ha demostrado que la salud de la institución no depende del sexo de quien ocupa el Trono. El Palacio de Buckingham no se ha pronunciado al respecto, pero cuando hace diez años ya hubo una primera tentativa para establecer la igualdad de sexos en este terreno Isabel II ya indicó su apoyo a la medida. Durante el pasado fin de semana, la laborista Vera Baird señaló la conveniencia de modificar la ley. Siempre he pensado que lo que tenemos que hacer con la Familia Real es integrarla tanto como sea posible en la raza humana manifestó. Igualmente defendió abolir la prohibición de que el heredero se case con una persona católica. La prohibición sobre los católicos también tiene que desaparecer- -añadió- porque es discriminatorio Críticas de la oposición Religión católica La norma no supondrá cambios en la línea sucesoria, pero evita una discriminación histórica Prescott ha reconocido que en situaciones de mayor presión podía beberse varias botellas de vodka Su sinceridad, no obstante, ha llevado también a críticas por parte de algunos dirigentes de la oposición, que cuestionan que Prescott se hubiera quedado en numerosas ocasiones al frente del país, en ausencias del primer ministro, sin que ningún otro ministro supiera de sus problemas personales y con el riesgo de que éstos condicionaran su ejercicio del cargo en esos momentos de extrema responsabilidad. Prescott ha reconocido que en situaciones de mayor presión podía beberse botellas de vodka. Al parecer, Blair conocía su situación, aunque el ex primer ministro ha indicado ahora que no se pronuncia sobre cuestiones personales. En su revelaciones, Prescott ha indicado que está seguro que todo se debió al estrés, tanto en la actividad política como ante la necesidad de esconder su bulimia a la opinión pública. Cuando llegamos al Gobierno dejé que las cosas me superaran y me refugié en llenarme la boca asegura el ex diputado por Hull East.