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36 INTERNACIONAL Elecciones presidenciales en EE. UU. s Las primarias MARTES 22 s 4 s 2008 ABC Gaspar Atienza Los duros ataques entre Obama y Hillary inquietan cada vez más a su partido Los dos rivales multiplican sus descalificaciones ante las primarias de hoy en Pensilvania PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL FILADELFIA. Tras un intermedio de seis semanas, el pulso por la nominación presidencial del Partido Demócrata entró en un renovado e intenso cruce de ataques personales entre Hillary Clinton y Barack Obama ante las primarias previstas hoy martes en Pensilvania. Con un total de 158 delegados en juego, los dos candidatos se embarcaron en una vitriólica espiral de descalificaciones sobre incompetencia, elitismo, resabios y falsedades para creciente preocupación del Partido Demócrata, cuyos responsables empiezan a vislumbrar una victoria pírrica en la selección de su candidato, con el consiguiente impacto negativo en las generales de noviembre. Ante la que hoy será la primera consulta desde las primarias de Mississippi del 11 de marzo, Barack Obama no juega en territorio favorable. Con una preponderancia de voto blanco, femenino, de más edad y con menores ingresos, Pensilvania se presenta mucho más favorable para la candidatura de Hillary Clinton y sus argumentos de que ella está demostrando ser capaz de ganar en los Estados grandes e importantes que el Partido Demócrata necesita sumar para recuperar la Casa Blanca. Al mismo tiempo, la ex primera dama se encuentra más alejada que Obama de los requisitos formalmente establecidos para ganar la nominación de su partido, ya que el senador por Illinois retiene una contumaz ventaja en el número total de Estados, delegados y voto popular acumulados hasta la fecha. De acuerdo con las últimas estimaciones de la agencia Associated Press, Obama tiene 1.646 delegados y Hillary Clinton 1.508. Mientras que la cifra que garantiza la nominación es 2.025 delegados. Las primarias restantes, en una docena larga de Estados además de Guam y Puerto Rico, tienen que adjudicar 566 delegados hasta el 3 de junio. Si Barack Obama mantiene la proporción de victoria que ha presentado hasta ahora (un 53 por ciento) ni él ni su rival Hillary van a llegar hasta el final habiendo alcanzado el umbral de los 2.025 delegados. Un escenario que resulta especialmente inquietante en el LOS ERRORES DE HILLARY T ras la dimisión hace unos días del principal estratega de la campaña de Hillary, los medios se preguntan cómo la tradicionalmente invencible maquinaria política de los Clinton ha podido equivocarse tanto. Aunque aún le queden algunas opciones de lograr la candidatura- -hoy en Pennsylvania se juega otro partido decisivo- la campaña de Hillary ha pecado de soberbia, ha subestimado al rival, ha errado en la estrategia general, ha malinterpretado las encuestas y ha dado la batalla por terminada cuando no hacía más que empezar. Responsabilizar a Mark Penn puede liberar tensión en una organización sobre la que pesa la sombra de la derrota, pero la culpa es de la candidata demócrata por pretender heredar el mérito sin luchar por ello. Como la senadora por Nueva York debía pensar que la candidatura se aseguraría el primer martes de febrero (el supermartes ya por entonces comenzaron los problemas económicos, los cambios de estrategia y el recurso a tácticas agresivas para deteriorar la imagen del contrincante. Pero, mientras Clinton traía a la campaña la cuestión racial, despreciaba los caucuses (en dichos foros se eligen relativamente pocos delegados) o decidía dar por perdido de antemano uno u otro estado, la campaña de Obama aumentaba la recaudación de fondos, la base electoral y recortaba distancias donde Hillary, pocos meses antes, lideraba por más de 10 o incluso 20 puntos. Poco a poco se ha impuesto la mejor organización de Obama construida desde las raíces de lo políticoelectoral (es decir, los votantes demócratas) sin vis dramática y con alegría. La votación de hoy en Pennsylvania pondrá nuevamente a prueba la capacidad organizativa de los candidatos; ambos han tenido más de un mes para motivar a los electores, y aunque Obama ha recortado distancias, una victoria de la ex primera Dama reforzaría sus ánimos para continuar luchando por la candidatura. La derrota, en cambio, no sólo añadiría más delegados a Obama, sino que volvería a demostrar que Hillary es incapaz de organizar una buena campaña presidencial. Y si no es capaz de dirigir dicha campaña, ¿cómo podría liderar la presidencia del país más poderoso del mundo? Hillary hace el signo de I love you Os quiero durante su mitin de ayer en Scranton, Pensilvania AP OBAMA RECORTA LA DISTANCIA En porcentaje de intención de voto ABC Fuente: Media de diversos sondeos elaborado por Real Clear Politics La meta de 2.025 delegados 55 Diferencia 51,8 Clinton 49,0 50 47,0 45 48,3- 5,4- 16,6 -6 43,6 40 -14 42,3 35 35,2 30 33,0 Obama seno del Partido Demócrata. Ante esta guerra de desgaste sin un final convincente, algunos líderes del Partido Demócrata liderados por la Speaker Nancy Pelosi han empezado a planear una especie de estrategia de salida encaminada a evitar el espectáculo de que la lucha actual se prolongue hasta la misma convención nacional prevista para agosto. Según varias filtracio- nes periodísticas, la idea es obligar a que los trescientos superdelegados (altos cargos del partido) que permanecen en la columna de indecisos se pronuncien con antelación. Dentro de esta guerra de expectativas, Obama indicó ayer que esperaba que Hillary Clinton gane nominalmente en Pensilvania, pero sin la abrumadora ventaja de un 15 por ciento que las encuestas otorgaban en marzo a la ex primera dama. En declaraciones anteriores, el candidato afroamericano también ha destacado el formidable, único e insistente reto que representa Hillary. A su juicio, no hay muchas figuras en nuestra vida política que puedan aguantar 11 derrotas consecutivas y aún así reunir 35 millones de dólares en donativos Sin embargo, las últimas cifras presentadas a la Comisión Federal de Elecciones indican que la ex primera dama llega a las primarias de Pensilvania en preocupantes números rojos. A la vista de las últimas declaraciones obligatorias, la campaña de Hillary ha reunido 20 millones de dólares en marzo y disponía de tan sólo 8 millones en efectivo a comienzos de abril. Con deudas acumuladas por valor de 10,3 millones de dólares, lo que le dificultará plantear grandes batallas en las próximas primarias de Indiana y Carolina del Norte. Estos números contrastan con los de Barack Obama, que en el mes de marzo consiguió reunir 41 millones de dólares en donativos y dispone de una declarada reserva de unos 50 millones de dólares.