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ABC MARTES 22 s 4 s 2008 La ofensiva terrorista s El frente judicial ESPAÑA 23 Absuelta una peligrosa etarra porque ni el fiscal ni la AVT citaron a una testigo clave La Audiencia reprocha a ambas partes que al menos no introdujeran ese testimonio por escrito en el juicio NIEVES COLLI MADRID. La Audiencia Nacional ha absuelto a la etarra Dolores López Resina Lola de la colocación de dos artefactos explosivos en Barcelona como consecuencia de que ni el fiscal ni la acusación popular (ejercida por la AVT) propusieran la declaración en el juicio de una testigo clave. La terrorista, miembro del comando Barcelona de los años noventa, está condenada y encarcelada por su participación en otros atentados. En este caso concreto, tanto el fiscal Ignacio Gordillo como el abogado de la Asociación Víctimas del Terrorismo Juan Carlos Rodríguez Segura habían solicitado para Lola -conocida también como la catalana -159 años de prisión por dos delitos de terrorismo consumados, otro en grado de tentativa, cinco intentos de asesinato y un delito de tentativa de atentado. Los hechos a los que se refiere la sentencia- -de la que ha sido ponente el presidente de la Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, -ocurrieron en Barcelona cuando, los días 15 y 16 de agosto de 1993, la banda terrorista ETA colocó tres artefactos explosivos en otros tantos restaurantes. Dos hicieron explosión a las diez de la noche del día 15 en El Túnel del Port (tres heridos y daños valorados en 32.556,30 euros) y en La Galerna (dos heridos y daños por valor de 60.000 euros) mientras que el tercero, colocado al día siguiente en la cafetería Barnabier fue desactivado por la Policía. Este último era una bomba trampa con carga letal destinada a los artificieros. La etarra Dolores López Resina, alias Lola en el banquillo de los acusados dando la espalda al tribunal POOL LOS PROTAGONISTAS Javier Gómez Bermúdez Ignacio Gordillo J. C. Rodríguez Segura cide con lo declarado por San Epifanio y hubiera supuesto un elemento de corroboración adicional que habría dado verosimilitud a las declaraciones de éste. No cumple este objetivo una huella de Pipe aportada por el Ministerio Fiscal. De hecho, se halló en el artefacto que desactivó la Policía y en cuya colocación no intervino Lola La sentencia es similar a la dictada hace algunos días por el Tribunal Supremo, que absolvió a un grapo del asesinato de un policía porque no había declarado en el juicio la mujer que presenció el crimen, que además tenía la consideración de testigo protegido. Precisamente, el grapo absuelto entonces, Martín Ponce, ha sido condenado ahora por la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional a seis años y medio de cárcel por su participación en un atraco a una sucursal bancaria de Caja Duero en Valladolid en 1999. Una sola prueba de cargo La única prueba de cargo con la que ha contado el Tribunal son las declaraciones policiales de Felipe San Epifanio Pipe el jefe del comando Barcelona ya condenado por estos hechos. Tras su detención, el 29 de abril de 1994, aseguró que Lola participó, junto a un tal Santi en la colocación de los dos artefactos que hicieron explosión el 15 de agosto. El tercero lo había colocado el propio San Epifanio. Durante la vista oral, sin embargo, este terrorista se acogió a su derecho a no declarar (derecho que le asiste por reunir las condiciones de coim- Es el ponente de la sentencia, que supone un duro varapalo para la Fiscalía y la acusación popular ejercida por la AVT, ya que les recuerda que en la causa disponían del testimonio de una mujer que hubiera servido para condenar a la etarra. Pero ninguna de las acusaciones la propuso como testigo ni introdujo de otro modo sus manifestaciones en la vista. De larga trayectoria profesional, ha intervenido en centenares de juicios contra terroristas. También fue el fiscal del caso Vicario Setién, por el cual el terrorista fue absuelto del secuestro de José María Aldaya al olvidar presentar en el juicio el informe pericial que recogía los restos genéticos que dejó en la nave industrial en la que estaba el zulo utilizado. El letrado de la AVT, como en el caso de Vicario Setién, aunque en ese juicio fue Emilio Murcia el que ejerció la acusación popular, tampoco pidió la declaración de la testigo clave. El letrado tuvo un gran protagonismo en el juicio del 11- M, donde intentó, sin ningún éxito, demostrar la participación de la banda etarra en el atentado islamista. Martín Ponce, condenado putado y testigo) y se limitó a denunciar que había sido torturado. Al no corroborar sus declaraciones en el plenario y al no estar éstas apuntaladas por otras pruebas de cargo, tal y como exige la jurisprudencia del Tribunal Constitucional por tratarse de un coimputado, la Sala las considera insuficien- tes para condenar a Lola Ésta, además, tampoco quiso contestar a pregunta alguna durante el juicio y sólo reconoció su pertenencia a ETA y su procedencia catalana. La sentencia propina un tirón de orejas tanto al fiscal como a la AVT por no haber introducido en la vista, al menos me- diante testimonio escrito, las declaraciones de una testigo. Con ellas, la condena de Lola habría sido posible. La testigo reconoció fotográficamente a López Resina como la mujer que vivía en un piso alquilado por su madre en la calle Aragón. Esta declaración, señala la sentencia, coin- ABC. es Texto íntegro de la sentencia de la Sección Primera de la Audiencia Nacional en abc. es