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102 DEPORTES LUNES 21 s 4 s 2008 ABC EL MUNDO ES UNA HISTORIA Boris Becker resurge como Boris Poker Vencedor más joven de la historia en Wimbledon y ganador de seis Grand Slam, el alemán ha cambiado el verde de la hierba por los tapetes. Su última aventura, debutar como jugador profesional de póquer en Montecarlo FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. El currículum deportivo de Boris Becker, que incluye una medalla de oro olímpica y dos Copas Davis, lo firmaría casi cualquier tenista. Sus peripecias desde que colgó la raqueta no han sido menos emocionantes, aunque no tan provechosas desde el punto de vista económico. Su hija extramatrimonial (y casi extrasexual) con una modelo rusa en una trama organizada por la mafia, un divorcio multimillonario, las acusaciones de evadir impuestos... Boom Boom ha dado ahora el último giro inesperado a su vida al debutar como profesional del Texas hold em, la variedad más popular del póquer. Cuando aún jugaba al tenis profesionalmente- -declaró Boris al anunciarse su fichaje por PokerStars, empresa patrocinadora del European Poker Tour (EPT) -empecé a aprender a jugar al póquer por casualidad en mis ratos libres entre los partidos, porque me ayudaba a mejorar mi concentración. Ahora quiero desarrollar mis aptitudes para el juego y retarme a mí mismo a convertirme en un jugador competente al novel más alto del póquer En realidad, solo tiene que cambiar los aces del tenis, por los aces (como se conoce a los ases de la baraja en inglés) del póquer, en ambos casos la mejor jugada posible. Tamar Yani, director de Marketing de PokerStars en Europa, aseguró que Boris representa perfectamente el espíritu competitivo que hay en el interior de todo jugador de póquer El estreno de Becker en el EPT se ha hecho esperar, aunque a Boris se le pudo ver en las Bahamas en enero de este año (paseando entre las mesas) y, poco después, se esperaba que participara en el EPT de Dortmund. Las malas lenguas ase- PURO TEATRO En mi adolescencia intenté ser un actor, con más pena que gloria, pero no soy, ni mucho menos, tan patético como esos pijos que los fines de semana quedan fulminados por la sombra evanescente del rival FUERA DE JUEGO tagonal, ruedan agitando las articulaciones, ponen cara de dolor inenarrable y aunque tiren de ellos con una grúa sus cuerpos revelan un peso superior al del acero cortén. Entonces hay que hacer el gesto educado de sacar la pelota fuera del campo, esperar a que salga a paso de tortuga el masajista y luego asistir a la chorrada de la devolución de la bola. Estoy harto de tanta cretinada. Nos hemos contaminado por culpa tal vez de la Comedia del Arte Italiana, o, sencillamente, es que la proliferación de gente caradura ha transformado el espectáculo deportivo en algo aburridísimo. Porque, ciertamente, no se derrumban sobre el campo porque estén heridos, lo que les pasa es que quieren cumplir el ritual de la siesta. Que no les pasa nada es algo que saben hasta los hinchas más fanatizados. Basta ver como tras desgarradores alaridos y expresiones de honda preocupación por parte del entorno retornan correteando como liebres. Lo preocupante es que se trata de una patología que no es exclusiva de los profesionales maleados sino que hasta los infantiles sucumben a las pulsiones teatralizadoras Llevo varios partidos del Moscardó observando como los rivales hacen sobre el césped de plástico toda clase de pantomimas. Nos hemos convertido en un país de gesticulantes. Es malísimo, lo digo desde mi carácter hipocondríaco, que no te pase nada cuando lo que desearías es ser el centro de todos los mimos, desde los clínicos a los eróticos. Yo también quiero que me pongan la vacuna contra la garrapata alpina, no vaya a ser que finalmente me seleccionen para algo y no pueda mostrar mis dotes revolconas más allá de la alfombra de mi casa. Aunque, en mi adolescencia, intenté ser un actor, con más pena que gloria, no soy, ni mucho menos, tan patético como esos pijos que los fines de semana quedan fulminados por la sombra evanescente del rival. Me pongo malo cuando les veo taparse la cara como si les hubiera pegado Mike Iron Tyson. Luego, en la moviola, comprobamos que todo era un simulacro, puro teatro. Y, además, del malo, de ese que no puede encandilar. Fernando Castro Flórez Boris Becker, en el EPT de Montecarlo guran que estaba un poco pez en el juego y que los responsables de PokerStars han tenido que darle alguna lección adicional para que su debut fuera digno. Noobstante, se sabe que Becker ya había fichado hace unos años al jugador Kiril Gerasimov para que lo instruyese en los secretos del Texas hold em. En Montecarlo, donde el canadiense Glen Chorny se hizo la semana pasada con los más de dos millones de euros del primer premio, Boris tuvo una actuación aceptable, aunque fue eliminado en los primeros niveles del torneo sin apenas tener NEIL STODDART Eliminado en las primera fase Otros ilustres del tenis, como Henry Leconte y Yevgeny Kafelnikov, ya han hecho sus pinitos en el póquer ocasión de subir a la red En realidad, no es el primer tenista que cambia la raqueta por la baraja. El francés Henry Leconte y el ruso Yevgeny Kafelnikov ya han hecho sus pinitos en el póquer y otros deportistas de numerosas disciplinas llevan años practicando esta actividad. En este sentido, destaca el número de ajedrecistas que empiezan a pasarse a las cartas, entre los que destaca el ruso Alexander Grischuk, que ganó hace solo dos años el campeonato mundial de partidas rápidas y, sin embargo, parece que empieza a preferir los faroles a los gambitos. Precisamente dos ajedrecistas, el yugoslavo Ljubomir Ljubojevic y el noruego Simen Adgestein, destacaron por sus antecedentes en otro deporte, en este caso tan distinto como el fútbol. El primero llegó a jugar en el Estrella Roja de Belgrado y el segundo fue capaz de simultanear su presencia en la selección de fútbol de su país con una victoria en el campeonato nacional de ajedrez noruego. a verborrea de Luis Aragonés me dejó, literalmente, encandilado en un estado hipnótico semejante al del teatro, cuando las luces dejan paso a la oscuridad. El entrenador ciclotímico es, no tengo ninguna duda, un actor nato que podría haber protagonizado Rey Lear de la misma forma que Raúl da el tipo de Hamlet. Las traiciones infames de Macbeth son, lamento decirlo siendo mis colores los del Barcelona, cosa de Ronaldinho. Pero las tablas escénico- deportivas no son sólo shakespirianas, a veces el histrionismo deriva hacia el sainete y da la impresión de que algunos fueron intoxicados, en la más tierna infancia, por los bodrios de los hermanos Quintero. Lo chusco, el facilismo y la gracieta viscosa arraigan en el mundillo futbolero. En un momento particularmente poético de las meditaciones del tantas veces encolerizado mister de la escuadra española, escuché una frase memorable: Al pasar junto a los estadios me encandila el olor de la hierba Lo malo es que muchos jugadores lo que les produce esa naturaleza artificial es el sopor completo. Un delantero hace la bicicleta, aunque sea con una torpeza inmensa, aprieta el paso hacia el área y cuando está a punto de consumar la hazaña se tira, como suele decirse, a la piscina En España esa tendencia es mayor que en la pérfida Albión, donde hasta que no brota la sangre o el ruido del hueso roto llega al graderío, el árbitro mantiene el pito donde toca, esto es, en el bolsillo. Aquí no paramos de parar. Los jugadores caen en dúo y a veces hasta en formación pen- L Me pongo malo cuando les veo taparse la cara como si les hubiera pegado Mike Iron Tyson