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ABC LUNES 21- -4- -2008 85 Lecciones sin aprender Nadie, salvo nuestros impuestos, ha pagado por la rotura de la mina de Aznalcóllar. A día de hoy sólo se mantiene abierta la vía administrativa del contencioso contra la empresa propietaria. La vía penal se cerró en diciembre de 2000, y la civil lo hizo en 2003 POR A. ACOSTA AZNALCÓLLAR. La ley no debe tornar al pasado, sino prever el futuro dijo Maquiavelo. Esta cita se recoge en la exposición que sobre el décimo aniversario de la catástrofe de Aznalcóllar puede verse en el Pabellón del Futuro de la Isla de la Cartuja, en Sevilla. Resulta paradójico cuando se recuerda cómo se actuó antes de que se rompiera la balsa de residuos de la mina de Aznalcóllar, con multitud de denuncias archivadas, y cómo ahora sigue sin ser necesario que estas instalaciones cuenten con planes de contingencia. La mina de Las Cruces carece de él. Por tanto, las lecciones no están aprendidas y la sensación de impunidad que quedó tras el desastre es, si cabe, aún mayor. Y es que los tribunales cerraron en diciembre de 2000 la vía penal del contencioso contra la multinacional minera Boliden; en 2003, la civil, y en 2007, la administrativa, que la Junta tiene recurrida en el Tribunal Supremo puesto que el Pero nada extraña aquí, ni siquiera un cartel de una promotora inmobiliria que reza: Residencial Minas de Aznalcóllar curioso, cuanto menos, reclamo comercial para vender viviendas. Un autobús que hace el recorrido Sevilla- Gerena- Aznalcóllar se cruza con nosotros. Ahí, en Gerena, a sólo una decena de kilómetros de Aznalcóllar se levanta la mina de Las Cruces, la mina de cobre a cielo abierto más grande de Europa. Los ecologistas nos dicen que empezará a verter esta misma semana al Guadalquivir, aunque no podemos confirmarlo porque nadie de la mina quiere hablar. Aquí tampoco hay plan de emergencia. Pero los vecinos de este pueblo no tienen miedo: No va a pasar otra vez nos dice Antonio en el bar Don Pedro. Para ellos es trabajo, aunque no esconden sus críticas a la empresa propietaria: Al final no son ni la mitad de puestos de trabajo de lo que dijeron apunta Manuel tras la barra. Han pasado diez años, aunque no para todos. Tribunal Superior de Justicia de Andalucía alegó que en el momento en que se produjo la catástrofe no existía precepto legal alguno que obligara a la empresa a reparar los daños causados. Por eso, el fiscal coordinador de Medio Ambiente en Andalucía, Luis Rodríguez León, afirma en un artículo titulado El vertido de Aznalcóllar, una experiencia jurídica que éste tuvo un final jurídicamente correcto, socialmente insatisfactorio y moralmente inaceptable Además, expone que en el caso de haberse determinado la experiencia de responsabilidad penal por imprudencia grave de la empresa- -puesto que se descartó la existencia de una conducta consciente y voluntaria- -las penas habrían oscilado entre tres y seis meses de prisión; la multa, de cuatro a ocho meses, y la inhabilitación especial para profesión u oficio por tiempo de seis meses a un año Y él mismo se pregunta: En la magnitud de lo ocurrido, ¿están proporcionadas esas penas? Quien visite aún hoy la zona cero de la catástrofe probablemente contestará que no. Aunque ahora, a diez años vista, lo más importante es si se ha aprendido la lección. El proyecto de la mina de Las Cruces nos da parte de la respuesta, pero destapa aún más interrogantes. Los plantea el actual director de la Estación Biológica de Doñana, Fernando Hiraldo: ¿Cómo quedará la zona cuando el precio del cobre baje y la compañía minera abandone? ¿de verdad lo limpiarán y restaurarán ellos? ¿y si también quiebra la compañía? ¿por qué no se ha contado con grupos científicos potentes para evaluar el coste a largo plazo y los riesgos a corto? Las respuestas sólo las puede dar el futuro, pero las Administraciones y la justicia deben tratar de adelantarse al peligro. Hemos visto muchos casos últimamente en los que las denuncias no sirvieron de nada. Aznalcóllar fue uno más. Moralmente inaceptable Diez años después, la mayor catástrofe ambiental ocurrida en España continúa impune Instalaciones de la mina Las Cruces, a sólo una decena de kilómetros de Aznalcóllar