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76 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos LUNES 21- -4- -2008 ABC Una de las salas del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, con pinturas y esculturas DANIEL G. LÓPEZ Una fundación tomará las riendas del Museo de la Academia de Bellas Artes Los Ministerios de Cultura y Educación, la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid entrarán en el Patronato NATIVIDAD PULIDO MADRID. Poco antes de que concluyera la anterior legislatura, se presentó a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando un bosquejo para la creación de una fundación que lleve las riendas del museo de esta institución en el futuro. El Patronato de la Fundación Museo de la Real Academia de Bellas Artes estará formado, además de por la propia Academia, por los Ministerios de Cultura y Educación, la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital, que aportarían el primer año en torno a 300.000 euros cada uno. Ese borrador no fue aprobado, después de que los juristas que integran la Academia revisaran a fondo el documento. Al parecer, están en desacuerdo con algunos puntos y rechazaron el texto. Hubo un paréntesis con las elecciones generales y ahora se retomará de nuevo. Es evidente que la modernización en la gestión del Museo de la Academia de Bellas Artes es absolutamente necesaria. Los principales museos cuentan con un Patronato como órgano rector y otras grandes instituciones como el Teatro Real o el Museo Thyssen están regidas por una fundación. Es éste el modelo elegido para la Academia. Los ingresos por visitas y publicaciones resultan insuficientes para cubrir gastos. La Academia recibe ayudas institucionales, pero siguen siendo insuficientes para convertir a la Academia en una institución cultural de cabecera como merece. El museo abrió sus puertas al público en 1986, con 35 salas distribuidas en dos plantas. La Academia está distribuida en secciones y comisiones: la del Museo y Exposiciones está presidida por Víctor Nieto Alcaide, e integrada por Antonio Bonet Correa, Julio López Hernández, Joaquín Vaquero Turcios, y actúa como secretario Manuel Alcorlo. Las últimas reformas del edificio tuvieron lugar en 1999. Una vez recuperados los locales cedidos provisionalmente al Ministerio de Hacienda se abrieron 22 nuevas salas- -con 1.777 metros cuadrados- -en la tercera planta, inauguradas el 14 de noviembre de 2002 por los Reyes. Al día siguiente las flamantes nuevas salas tuvieron que cerrar por falta de vigilantes. No había fondos para pagarles ni acuerdo entre las instituciones implicadas. Y esta situación tan surrealista se mantuvo casi cinco años. En abril de 2007, y gracias a la ayuda de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, se procedió a la contratación de 23 nuevos vigilantes. Es un buen paso hacia la solución final de lograr la estabilidad económica declaró entonces el director de la Real Academia de Bellas Artes, Ramón González de Amezúa. Un problema que ya viene de lejos y que mantiene a la institución sometida a vaivenes políticos y cambios de Gobierno. Pero el tema de los vigilantes no está resuelto, pues muchos están cedidos por el Museo Cerralbo, cerrado por obras de reforma, pero que reabrirá en octubre. A pesar de que hay académicos encerrados en su torre de marfil, anclados en la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor, y que ven con recelo la entrada de la sociedad en esta institución (cuentan que un antiguo director del Museo de la Academia exclamó: No quiero que mi museo se llene de japoneses la mayoría ve la creación de esta fundación como algo muy positivo y que traerá claras ventajas. De hecho, la modernización de esta institución parece imparable. Desde aquel remoto 1726, año en que el pintor Antonio Meléndez propuso a Felipe V erigir una Academia de las Artes del diseño, pintura, escultura y arquitectura, a exemplo de las que se celebran en Roma, París, Florencia y Flandes -proyecto que no prosperó y hubo que esperar hasta 1752 para que se creara la Real Academia de Bellas Artes- esta institución ha ido adaptándose a los tiempos y modernizando sus estatutos. Hubo un tiempo en el que la más rancia nobleza (los Alba, Osuna, Medinaceli, Aranda, Abrantes, Fernán Núñez... formaba parte de ella. Después pasó a manos de los creadores. De su sede en la Casa de la Panadería de la Plaza Mayor se pasó al Palacio de Goyeneche en la calle Alcalá. Se incorporó la sección de música y, más recientemente, hicieron lo propio la fotografía, el cine y otras formas de expresión artística, reunidas en la sección Nuevas artes de la imagen gracias a cuyos miembros esta institución ha despertado un nuevo interés. Falta por saber si dos puntales de la Academia, como Calcografía Nacional y el Taller de Vaciados, se beneficiarán de la futura Fundación, pues podrían generar importantes beneficios. Una polémica apertura Cada uno de los integrantes de la Fundación aportaría unos 300.000 euros durante el primer año