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62 AGENDA Tribuna Abierta LUNES 21 s 4 s 2008 ABC Carlos Murciano Escritor AQUELLA CASA EORGANIZANDO días atrás un sector de mi biblioteca, que en estos momentos rebasa ya los veinte mil volúmenes, me vino a las manos un ejemplar de la primera edición en castellano de La casa de Hong- Kong de Alain Robbe- Crillet La Maison de Rendez- Vous en su idioma original) hecha para Seix Barral por Caridad Martínez. Habían transcurrido cuarenta años justos desde que saltara a nuestros escaparates y, en consecuencia, de mi primera lectura. Así que retuve el libro, no lo devolví a su hueco, y decidí comprobar la impresión que me produciría, dadas sus peculiares características y el largo tiempo transcurrido. Horas después, y en estas mismas páginas, me tropezaba con la noticia de la muerte de su autor. De haberse tratado de un escritor amigo, no hubiera dudado en afirmar que, en su alentar postrero, me rogaba que, de algún modo, le recordase. Adentrarse ahora en aquella casa, en aquella Villa Azul, R Horas después, y en estas mismas páginas, me tropezaba con la noticia de la muerte de su autor. De haberse tratado de un escritor amigo, no hubiera dudado en afirmar que, en su alentar postrero, me rogaba que, de algún modo, le recordase supone toda una experiencia. Se dijo, a raíz de su publicación, que era la más inteligente en su arquitectura y la más divertida de las que había construido hasta entonces. Quienes recordasen, v. g. Le Voyeur (1955) y, en especial, La Jalousie (1957) esa celosía- -si se me permite- -aburriente, tenían motivo para opinar así de esta novela, aparecida en Francia ocho años después (1965) en la que el juego literario del autor, irritante en ocasiones como suyo, llevaba y traía al lector en una serie de giros, de vueltas y revueltas a las que este al cabo terminaba por acostumbrarse. Robbe- Grillet, enefecto, ape- la aquí a una sucesión de ritornelos, en los cuales los protagonistas y sus peripecias regresan una vez y otra, pero con variantes, sutiles o no, que hacen- -pongo por caso- -que un personaje asesinado esté, páginas más adelante, saboreando una copa de jerez, o que la esbelta eurasiana que camina con un amenazante perrazo negro sujeto de una correa cruce en muy distintos momentos y escenarios, como un símbolo o una figura emblemática del relato total. Las reiteraciones hacen que el novelista, en algún instante, utilice el etc. etc. e incluso que confiese: este episodio ya pasado está fuera de lugar Claro que todo ello obedece a un plan previo, a una intención de ruptura, que igual le anima a dirigirse al lector como a cambiar la voz del narrador. Su condición de cineasta (director, guionista: recuérdense El año pasado en Marienbad o Gradiva se deja sentir con frecuencia en diferentes pasajes de la novela, en los que parece estar manejando una cámara más que una pluma: El decorado no es visible más que en parte En la tercera imagen se le ve El guión se desarrolla luego Aquella casa de lujo, con chicas disponibles La casa de citas se tituló la posterior edición de Anagrama) y una due- ña conocida como Lady Ava por sus distinguidos clientes, no acoge en ningún caso, mas sí insinúa, el lado pornográfico y sadomasoquista de RobbeCrillet, puesto de manifiesto de manera descarnada en su última obra, Una novela sentimental (2002) provocadora y escandalosa, que alguien ha resumido como un cúmulo de atrocidades Porque este jefe de filas del nouveau roman siempre revolucionario y rebelde, no renunció nunca a su condición, y definió significativamente a su clan familiar como integrado por librepensadores, insumisos, anarcomonárquicos condenadores del ejército, la religión y la democracia parlamentaria No es extraño, pues, que elegido en 2004 para ocupar un sillón de la Academia Francesa, nunca leyera su discurso de ingreso. Nacido en Brest, en agosto de 1922, ha muerto a los ochenta y cinco años. Agitador de la cultura, vanguardista de mucho prestigio y pocos lectores, se hizo con un sitio indiscutible en las letras francesas y aun europeas. No era precisamente un conservador, pero lo conserva. Lola Santiago Escritora J. M. COETZEE: UN HOMBRE PARA LA HISTORIA L 9 de febrero de 1940 nace John Maxwell Coetzee, escritor surafricano bajo el signo de Acuario, en Ciudad del Cabo. El 10 de diciembre de 2003 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. Entre estas dos fechas su vida de estudioso y, sobre todo, de novelista, está jalonada por numerosos premios importantes. Hagamos un breve repaso de ella. Entre Ciudad del Cabo y Worcester, además de en la provincia de El Cabo transcurre su primera infancia y su primera etapa formativa. Licenciado en matemáticas e inglés por la Universidad de Ciudad del Cabo, a comienzos de los 60 se traslada a Londres (Reino Unido) donde trabaja como programador informático. Esta etapa de su vida está recogida en su novela: Youth (Juventud) (2002) Realiza estudios de postgrado en Literatura en la universidad de Texas (EE. UU. tras lo que pasó a dar clases a la Universidad de Búfalo, también en EE. UU. de Lengua y Literatura Inglesa. Hasta el año 1984 en que vuelve a la Universidad de Ciudad del Cabo a ejercer la docencia en esta materia, pero ahora, ocupando una cátedra. Allí estuvo hasta su retiro en el 2002. Desde entonces desempeña funciones de investigador en el Departamento de Inglés Es verdad: son unos desalmados los que queman al profesor y violan a su hija, son tres hombres de color que se llevan su camioneta y sus objetos de valor después de hacer una carnicería con los perros de la granja, después de dejar claro que ahora es su hora E de la Universidad de Adelaida (Australia) Se ha hecho ciudadano australiano, nacionalidad que le fue concedida en 2006. Sostiene que todo ello no le aparta un ápice de Suráfrica, su lugar de nacimiento y donde transcurre la mayor parte de sus novelas. Su carrera está llena de premios. Fue galardonado por dos veces con el premio Booker, el de más prestigio literario en lengua inglesa por sus obras: The life and Times of Michael K. (Vida y época de Michael K. (1983) acerca de un superviviente de la guerra civil sudafricana. Y por Disgrace (Desgracia) (1999) historia de un profesor de literatura marginado y separado del ámbito universitario por acoso sexual. No sólo tiene novelas, también ha publicado numerosas críticas literarias y diversas traducciones. régimen del apartheid por lo que supone de racismo a ultranza, y explora sus negativas consecuencias en el hombre y en la sociedad. Esto se ve claramente en su obra, para mí cumbre: Disgrace (Desgracia) Pero aquí es un racismo a la inversa, no el típico que ejerce el hombre blanco sobre el negro en dicho régimen, no, es el hombre negro el Criticaelracismoyconélel que en su odio hacia el blanco, le lleva a atacarlo, a despojarlo de sus bienes materiales, a echarle en cara todo su odio ancestral, y hacerle todo el mal que pueda. Así, pues, la sociedad está en cambio, tensa, ejemplarizada en unos cuantos desalmados, dispuestos a hacer pagar años de esclavitud. Es verdad: son unos desalmados los que queman al profesor y violan a su hija, son tres hombres de color que se llevan su camioneta y sus objetos de valor después de hacer una carnicería con los perros de la granja, después de dejar claro que ahora es su hora, pero el silencio de la policía, y el no condenar los hechos los amigos colonos de su hija, de color, hace que el crimen que aquellos han cometido quede impune, incluso tácitamente comprendido como un castigo ejemplar, como un aviso. Pueden volver. El profesor es realista: quiere marcharse, la hija se aferra a la tierra, pero, en definitiva lo que se nos está planteando, con la mayor desesperanza posible, en un tono triste y sin paliativos es precisamente esto, que ha sonado la hora, y él, su hija, todos los blancos que viven en Suráfrica, si quieren sobrevivir dignamente sólo tienen una salida: marcharse, huir, dejar el trabajo, las esperanzas de toda una vida, el amor a la tierra cultivada o yerma, y huir, huir lejos. Pero Lucy, su hija, no quiere huir, no quiere abandonar, y aquí está el drama de toda la novela. Sentada sobre un volcán- -como su escritura lenta y pre- ciosista más impactante y corrosiva- no le importa ya si cuando estalle, ella- -al seguir ahí- -saldrá o no por los aires. Novela dura, perfecta en su desarrollo, él, el profesor universitario, él, David Lurie, apartado de la enseñanza por acostarse reiteradamente con una alumna jovencísima, de la que se enamora y que en su obsesión llega a perseguir, dando lugar al acoso sexual, que será denunciado por el novio de esta, ¿o por ella? Esto no importa, no importa si acaso son tan siquiera los padres, no importan tantas cosas para David que se encierra en su torre de orgullo, que él cree dignidad y que le lleva a no abjurar, siendo masacrado intelectualmente. de los mejores escritores actuales, sobrio, elegante, realista, sin dejar ningún fleco para la galería; se ensimisma en sus circunloquios y nos sumerge en una realidad candente que es pura dinamita. Cuando la Academia Sueca le premió premiaba no sólo a un escritor comprometido, también a un gran escritor. Y digo esto porque John Maxwell Coetzee no es un personaje a quien le preocupe ser o no ser políticamente correcto; a quien le quite el sueño el compromiso por el compromiso, o la militancia política al estilo de Saramago; él está comprometido con una sola cosa a la que dedica todas sus energías: la perfección de su obra. SindudaJ. M. Coetzeeesuno