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36 INTERNACIONAL Elecciones presidenciales en EE. UU. s Las primarias LUNES 21 s 4 s 2008 ABC Votos con derecho a propina Las campañas de Obama y Hillary se desmarcan de una vieja y controvertida tradición de la maquinaria política del Partido Demócrata en Filadelfia: repartir dinero para estimular la participación electoral PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL FILADELFIA. Solamente hay que darse una vuelta por las calles empedradas del centro de Filadelfia, por detrás del Independence Hall y la campana de la libertad, para darse cuenta del superávit de historia que tiene la ciudad más grande de Pensilvania. Pero, como toda acumulación de historia, hay algunas páginas más presentables que otras. Sin que falten tradiciones que no resisten muy bien ni el paso del tiempo ni el tremendo escrutinio que suponen las primarias previstas para este martes para elegir entre Barack Obama y Hillary Clinton. Una de estas cuestionables prácticas es conocida como street money (dinero de calle) Y lo que dentro de la maquinaria del Partido Demócrata en Filadelfia supone en vísperas de unos comicios repartir billetes de 10, 20, 50 y hasta 100 dólares entre activistas, simpatizantes y cabecillas de barrio para estimular la participa- nosotros apenas tenemos suficiente para básicos anuncios en medios de comunicación Esta actitud ha molestado en la organización del Partido Demócrata en Filadelfia, especialmente entre aquellos responsables de las barriadas más humildes. Según ha explicado Donna Reed Miller, concejal y líder de una subdivisión electoral en el noroeste de Filadelfia, hay mucha gente que, por las altas tasas de pobreza y desempleo en esta ciudad, considera el día de las elecciones como una forma de ganarse unos cuantos dólares extra. Y yo no veo nada malo en eso Como otras cosas en Filadelfia, la polémica sobre el street money también ha entrado en el espinoso terreno de lo racial. Con reproches de que los aspirantes a la nominación presidencial del Partido Demócrata se están gastando una fortuna en propaganda de televisión, para gran beneficio de los propietarios de canales que son blancos, y son incapaces de dispensar medio millón de dólares para engrasar un poco la maquinaria electoral en Filadelfia. Para Obama, esta bronca con el street money se ha complicado también no sólo por su reiterada promesa de un nuevo estilo de hacer política sino también por haber reunido hasta la fecha una fortuna- -40 millones de dólares en marzo- -para financiar su campaña presidencial, bastante más dinero que el sumado por Hillary Clinton. Lo cual ha aumentado todavía más la frustración de algunos de sus correligionarios en Filadelfia con expectativas de propina. Percepciones raciales Obama charla con clientes de un restaurante, de campaña en Robesonia, Pensilvania ción de votantes. Perfectamente legal, esta costumbre es típica de duros enclaves urbanos como Chicago, Baltimore, Los Ángeles o Newark, con organizaciones políticas opacas basadas en patronazgo, favores, enchufes y demás chanchullos. candidato demócrata John Kerry, esta vez las campañas de Hillary Clinton y Barack Obama han dejado claro que no piensan pasar por la tradicional taquilla del street money Con especulaciones de que este esfuerzo de honestidad puede tener un alto precio para Obama, ya que Filadelfia, con un 44 por ciento de población negra, es donde el senador de Illinois tiene que ganar por un gran margen para contra- AFP Problema para Obama Pero, a pesar de esa larga tradición de estipendios electoralistas, repetida hasta las últimas presidenciales del 2004 por el rrestar la ventaja la senadora en el resto de Pensilvania. Categóricamente, el propio Barack Obama ha indicado que no vamos a pagar a cambio de votos o participación Mientras que Hillary Clinton, a través de su principal valedor en Pensilvania- -el gobernador Ed Rendell- ha insistido en no tener presupuesto para street money ya que a diferencia del senador Obama, que tiene dinero para quemar,