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ABC LUNES 21- -4- -2008 Los sondeos y los primeros recuentos dan la victoria a Fernando Lugo en Paraguay 35 Los jóvenes norteamericanos son la Iglesia del futuro J. V. B. NUEVA YORK. Durante su última gran cita con los fieles americanos, la misa de la tarde en el Yankee Stadium, Benedicto XVI dedicó sus últimas palabras a revivir el encuentro del dia anterior con unos veinte mil jóvenes en el que me conmovió la alegría, la esperanza y el generoso amor a Cristo que vi en sus caras El Papa añadió que esos jóvenes son el futuro de la Iglesia, y merecen todas las oraciones y la ayuda que podamos darles. Por eso deseo concluir con unas palabras para ellos: abrid vuestros corazones a la llamada de Dios para seguirle en el sacerdocio o en la vida religiosa Poco después, repetía la misma invitación en español, y añadiendo que la fe en Cristo se manifiesta en una cercanía efectiva hacia los pobres A lo largo de dos mil años, el mensaje del cristianismo ha viajado con las sandalias de un pescador de Galilea, las mochilas de los monjes irlandeses o las carabelas de los exploradores cuando se descubrió el Nuevo Mundo. En sus siglos de grandeza, Francia y España han hecho mucho por la Evangelización, como ahora le toca a Estados Unidos. Momento en el que el Papa llega a la Zona Cero, donde rezó y mantuvo un cálido encuentro con familiares de las víctimas del 11- S AP en la Casa Blanca para lanzar un llamamiento a favor de los esfuerzos de la diplomacia y de reforzar el sistema de Naciones Unidas, aun a sabiendas de que la organización azul- -primera defensora de los medios pacíficos en lugar de los militares ante cualquier problema- -no es muy apreciada en esas latitudes. A su vez, en su primer encuentro con los obispos, Benedicto XVI confirmó de modo elegante- -sumándose a las palabras del cardenal Francis George, arzobispo de Chicago y presidente de la Conferencia Episcopal- que el problema de los sacerdotes pederastas ha sido abordado muy mal por los obispos americanos, lo cual requiere un nuevo esfuerzo de erradicación de esos delitos y de consuelo a las víctimas. Ya en su vuelo de Roma a Washington, el Papa había confesado a los periodistas sentirse profundamente avergonzado por el escándalo y había reiterado vigorosamente que quienes se manchan de pederastia no pueden ser sacerdotes Proteger a la ciudadanía Ningún Papa ha sido recibido con un afecto tan unánime en el país, con independencia de su religión o partido Cuando llegó a la sede de las Naciones Unidas, donde su predecesor Juan Pablo II había defendido en 1995 los derechos de las naciones Benedicto XVI les hizo notar que estamos en un nuevo ciclo histórico. Los antiguos pueblos esclavizados durante medio siglo como países satélites de la Unión Soviética han recuperado la plena autonomía. El problema actual del mundo es que muchos Estados no cumplen su deber fundamental de proteger los derechos humanos de sus ciudadanos y por eso el Papa habló largo y extenso de los deberes de la naciones Y también de los de la comunidad internacional: cuando resulta claro que un Estado no es capaz de proteger a sus propios ciudadanos, las demás naciones tienen la obligación de ayudar. Desde hace ya una década, más del 50 por ciento de los católicos del mundo viven en América, desde Chile a Canadá, y la Iglesia crece sobre todo en los Estados Unidos, que es ya el tercer país católico del mundo en números absolutos después de Brasil y México. Dentro de poco será el segundo en número de fieles y el primero en importancia. Ayer se celebraba el bicentenario del desdoblamiento de la primera diócesis del país, la de Baltimore, en cuatro sedes, al añadir las de Boston, Nueva York y Louisville. En la actualidad, Estados Unidos cuenta con 195 diócesis y 432 obispos. A la vista de los números, el Papa comentó que nuestra celebración de hoy es también un signo del impresionante crecimiento que Dios ha dado a la Iglesia de este país en estos doscientos años en que el rostro de la comunidad católica ha cambiado mucho con las sucesivas oleadas de inmigrantes Hoy son los hispanos, quizá mañana serán los chinos. Gran presencia católica