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ABC LUNES 21- -4- -2008 ESPAÑA 19 de trabajo y garantizar que el permiso del titular no se traduzca en retrasos y suspensión de señalamientos con perjuicio para los ciudadanos. La participación en este programa es voluntaria (ningún juez puede ser obligado a hacerse cargo de un segundo juzgado) y la retribución prevista viene condicionada a que el sustituto cumpla al menos el cien por cien de los módulos en su propio juzgado. Los interesados deberán presentar su solicitud al presidente del tribunal superior de justicia de su comunidad y será la sala de gobierno la competente para, a partir de criterios objetivos, elaborar una lista de candidatos que se incluirán en una Bolsa de Disponibilidad. Siempre que se cumplan una serie de requisitos, la retribución prevista para las sustituciones inferiores a diez días será de 1.600 euros mensuales devengados en la parte proporcional a los días efectivos de sustitución. Si la duración es superior a los diez días, esta retribución se añadirá a las de 600 ó 400 euros ya previstas por real decreto desde 2004. Los jueces tendrán que obtener en el órgano donde realicen la sustitución un módulo de dedicación mínimo del 60 por ciento. La actuación de los jueces que realicen labores de sustitución será valorada por el Servicio de Inspección del CGPJ, que redactará un informe posterior a la comisión de servicio. Con carácter previo, se hará también un estudio de la situación en la que se encuentra el juzgado del que el sustituto es titular, con el fin de comprobar si realmente puede asumir dos órganos al mismo tiempo. Pero planes como éste- -que han fracasado en anteriores ejercicios- -no son sino parches que no aportan soluciones a un problema que cada vez reclama con mayor urgencia remedios que pasan por un cambio radical. Enrique López, portavoz del CGPJ, asegura que erradicar la Justicia no profesional es un objetivo de la refor- INTERINOS, EN CIFRAS En 2005 actuaban a diario en los órganos judiciales de todo el territorio nacional 528 jueces sustitutos y magistrados suplentes; en 2006 esa cifra era de 551 y el año pasado subió hasta 620, según datos del Ministerio de Justicia. En 2005, según datos del CGPJ, el mayor porcentaje de sustituciones, con respecto al número de jueces y magistrados de planta, se produjo en el País Vasco (11,58) seguido de Cataluña (11,56) La Rioja (9,86) Castilla- La Mancha (9,33) y Aragón (8,54) Del búnker a la tumba Las últimas elecciones son una perfecta manifestación del éxito de esta fórmula de gobierno, cuya piedra angular está en la voluntad expresa y propagada de aceptar la defensa de todo lo que se opone al enemigo real y cimenta el propio poder efectividad desde hace cuatro años. Consiguió demonizar a sus únicos adversarios políticos reales, el Partido Popular, con una propaganda de descalificación y vejación desde las instituciones y los medios públicos y privados, obedientes por convicción o temor. Casi todos. Sólo así se explica que, en plena evidencia de la escandalosa inoperancia, de la incompetencia sangrante, de la obscena y sistemática ocultación de la verdad en cuestiones vitales así como de la mentira reiterada, no hubiera en la sociedad española una mayoría que expresara en las urnas su repulsa, su desprecio y su indignación a las prácticas de este Gobierno. Lo que no imaginábamos muchos preocupados por las libertades, por las instituciones garantes de las mismas y por la prosperidad de nuestro país, es que el mendaz sistema de valores y actitudes del amo del Gobierno, su arrogancia sin límites y su adicción a la selección negativa que lo lleva a rodearse de gente peor que él mismo, se viera reproducido, esta vez no como tragedia sino como farsa, en el partido de la oposición. El PP es la única fuerza en España capaz de poner fin al periodo más destructivo habido en democracia para nuestra cultura política, el tejido social, la convivencia, el patrimonio y las perspectivas de las nuevas generaciones. Por eso supone una irresponsabilidad suprema el espectáculo al que asistimos estos días. El líder que ha perdido las dos últimas elecciones tiene perfecto derecho y razón para seguir postulándose como líder del partido. Otros antes ganaron a la tercera. Pero Mariano Rajoy no tiene derecho ni razón para descalificar de la forma en que lo ha hecho a quienes pretenden que se debatan otras opciones. Ni a adoptar los mismos métodos que la secta zapateril ha impuesto en el PSOE para la liquidación de adversarios. El líder derrotado del PP tiene todo derecho y razón para postularse como líder en el Congreso e incluso para candidato para dentro de nada menos que cuatro años. Pero no tiene ni lo uno ni lo otro para intentar liquidar políticamente a quienes piensan que su forma de crear equipo ha sido una emulación de la selección negativa de Z. Quienes, en una opción opuesta al zafio izquierdismo populista propugnan el debate en libertad, la excelencia y el mérito, no pueden construir un búnker, cuyos coroneles no tengan otro galón que el de la dependencia y lealtad personal, y ordenar disparar contra los rivales en el propio partido con munición de mayor calibre que la utilizada contra los enemigos que intentan expulsarlos del sistema y los han equiparado a ETA como enemigos de la democracia. Y que siguen intentando destruir a su partido y hacer imposible la alternancia democrática. Así es más fácil ir del búnker a la tumba que a la victoria. Hermann ma que necesita la Justicia López apunta algunas posibles soluciones. Entre ellas, tener una plantilla de jueces que sea superior en número a la planta judicial, de tal manera que sería posible disponer de una bolsa de jueces y magistrados profesionales sin plaza asignada, jueces volantes adscritos a los tribunales superiores y dispuestos a acudir allí donde sea necesario resolver una situación de atasco o suplir una baja. Se trataría de una categoría voluntaria y podría interesar a todos aquellos jueces y magistrados que por razones familiares necesiten cambiar de destino sin esperar a que quede una vacante. Cuerpos auxiliares Otra posible solución sería la de adscribir letrados de distinta procedencia jurídica a los órganos colegiados con el fin de que alivien la carga de trabajo no jurisdiccional de los tribunales. Pero la llave de la reforma está en estos momentos en manos del Gobierno, emplazado a negociar con el primer partido de la oposición una reforma urgente que modernice una Justicia anclada en el siglo XIX. Se admiten sugerencias. No es ya ningún secreto que nuestro presidente o, mejor dicho ya, nuestro amo del Gobierno José Luís Rodríguez Zapatero, es especialista en combatir todos los males asumiendo la lógica de los mismos. Fagocita las razones del enemigo de la democracia y les concede un aura simpática de faldicortismo que es reflejo del relativismo moral propio, éste sí que, paradójicamente, absoluto. Con incorporar soluciones virtuales lacias a amenazas insistentes, su programa capta voluntades en principio adversas pero convencidas de que a la postre, bajo la protección del Gran Timonel, tendrán mejor cobijo y plasmación que en su expresión propia. Ha sucedido con ETA como con ERC, con el terrorismo islamista financiado por Irán, ese aliado. O con las fuerzas antisistema. Las últimas elecciones son una perfecta manifestación del éxito de esta fórmula de gobierno, cuya piedra angular está en la voluntad expresa y propagada de aceptar la defensa de todo lo que se opone al enemigo real y cimenta el propio poder. Con la estrategia clásica de los partidos de vocación totalitaria en los años treinta. Zapatero, sus mandos y su soldadesca la aplican con gran El líder que ha perdido las dos últimas elecciones tiene perfecto derecho y razón para seguir postulándose como líder del partido