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10 OPINIÓN LUNES 21 s 4 s 2008 ABC CON CAJAS TEMPLADAS SEÑORA, SÍ, SEÑORA ARME Chacón es una señora que habla tres idiomas, dos más que muchos de los que han puesto en cuestión su capacidad para el cargo. Se han mofado de la ministra de Defensa por estar embarazada, ellos, que sólo llevan dentro los espumarajos que echan por la boca. Y lo que es peor, han tenido que oír a un militar afirmar que si hay un Ministerio en el que la autoridad no se discute es el de Defensa, opinión que ha ratificado en posición de firmes el contingente destacado en Afganistán. Allí está, como en Líbano o Kosovo, el Ejército más democrático que ha tenido España, por IRENE cuyas filas no deambula LOZANO ni el fantasma de los pronunciamientos liberales del XIX ni el de los golpes de Estado filofascistas del XX. Ya quisieran otras instituciones tener la Constitución interiorizada como la tiene el Ejército, consecuencia, entre otras cosas, del pase a la reserva en los años 80 de muchos altos mandos cuyas declaraciones hacían dudar de sus convicciones democráticas. A los soldados de hoy no se les cae el cetme por afirmar con voz marcial: A sus órdenes, señora ministra abunda entre ellos la vocación de servicio y la claridad de ideas sobre su función social. El casco azul que ha costado la vida a muchos lo demuestra. El nombramiento de Carme Chacón ha permitido ver que hay menos delirios ideológicos e intereses oligárquicos entre los militares que entre los periodistas. Algunos les quieren guardar a los militares un tarro de las esencias que ellos dan por enterrado. Seguramente añoran un concepto viril de la milicia parecido al que expresó Primo de Rivera el día después de su golpe de Estado: Este movimiento es de hombres. Quien no sienta la masculinidad plenamente caracterizada que espere en un rincón, sin perturbar los días buenos que para la patria preparamos De lo que se deduce que Chacón será más cuestionada fuera del Ministerio que dentro. Por mi parte, deseo larga vida a sus detractores, para que les dé tiempo a ver también una reina de España convertida en jefa de los tres ejércitos. No basta nombrar a una ministra de Defensa para erradicar los prejuicios y la discriminación hacia las mujeres militares, pero intuyo que Chacón será especialmente sensible. No por ser mujer, sino por ser quien es. Una señora que ha tardado en visitar a las tropas españolas en el exterior menos que sus dos predecesores. ¿Para demostrar algo? No, simplemente porque la agenda de una mujer embarazada de siete meses se organiza con arreglo a una pregunta: ¿antes o después del parto? Ella ha respondido que antes. Y ha marchado a Afganistán sabiendo que su hijo podía nacer en un Hércules de la Fuerza Aérea española. ¿Algún problema? Ninguno. Sólo hace falta emprender viaje con ginecólogo, anestesista, pediatra y, por supuesto, con un par. C LAS ROSAS DE ZAPATERO HAY MOTIVO G RACIAS a la torpeza de Silvio Berlusconi- -que es el novio en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro- -incluso el morigerado Times el paradigma de la flema, se ha convertido en prensa rosa al hablar del gobierno feminista con que se ha despachado el señor Zapatero. Ni a Barroso el astuto- -un genio haciendo enhebres- -se le habría ocurrido usar a il cavalieri como propagandista del gabinete- gineceo. Pero así son las cosas y a cavalieri regalado no le mires el diente. El asunto, en el fondo, no tiene tanta enjundia, al margen del bombazo de la ministra de Defensa. Y ni siquiera es nuevo allende el ruedo ibérico. Al presidente, que presentó su iniciativa con ínfulas de haber batido un récord, se le olvidó decir (el puñetero alzheimer) que hay otros países en los que las mujeres han vencido en la guerra por el reparto de carteras. Por ejemplo, en Finlandia y, también, en Noruega. Se ha quedado sin pole mecachis en la mar, nobody is perfect Claro que lo que pase en aquellas latitudes a los mediterráneos nos la trae al fresco. Las suecas- -porque ya pueden ser de donde sean: aquí todas las TOMÁS nórdicas siempre serán las suecas- -CUESTA han perdido aquel halo mitológico que hacía babear a Pajares y Esteso. Ya nada es lo que era; y lo que te rondaré, morena. El mercado nacional se ha liberalizado, existe el acicate de la libre competencia y la furia española se ha quedado en rabieta. O tempora! O mores! Si el pobre Cicerón alzara la cabeza. Los que pecharon con las declinaciones del latín antes de que las aulas declinaran hasta el nivel en que hoy se encuentran (es decir, transformadas en fábricas de memos) escucharán la voz, o el eco cuando menos, que continúa desgranando la sempiterna cantinela: Rosa, rosa, rosam, rosae, rosae, rosa... ¿Quién nos iba a decir que iba a llegar la hora que nos devolvería a los pupitres del colegio? El difunto Jacques Brel, con ese soniquete, se sacó de la manga un tango de pri- mera (de primera declinación, naturalmente) Más vivo- -o más vivillo, lo que ustedes prefieran- -el señor Zapatero ha compuesto un Gobierno que, ya antes de nacer, se había apuntado un éxito (o sea, lo del Cid, pero en sentido inverso) El patinazo de Silvio Berlusconi al tomarse a chacota el tono rosa de la nueva tripulación zapateresca, indica que padece daltonismo, amén de incontinencia. Vamos, que se le ha visto el cartón aunque se haya gastado una fortuna en implantes de pelo. Dicen que la ocasión la pintan calva y el señor Zapatero ha demostrado que es un hacha sacándole partido a la alopecia. Puede que los idiomas no sean su fuerte- nobody is perfect no hay nadie, ni Pepiño, que alcance a ser perfeto pero sabe latín, qué duda cabe, y está doctorado en picaresca. ¿Demasiado rosa? ¿Cómo que demasiado rosa? Así se las ponían a Fernando VII. Rosae, rosae, rosam, rosarum, rosis, rosis Toma pluralidad y ahí queda eso: Berlusconi corrido y nuestro infatigable héroe, el ingenioso hidalgo Rodríguez Zapatero, redimiendo doncellas y desfaciendo entuertos en los campos feraces de los diarios europeos. ¡No le toques ya más, que así es la rosa! sentenció Juan Ramón quintaesenciando lo poético. A Zapatero, la lírica le pone (menos, en cualquier caso, que a su amigo Bermejo, quien, por hacer justicia, ajusticia los versos) y sus últimas rimas, al menos, dan el pego. Con eso es suficiente. Cuando se monta un ejecutivo- escaparate donde exhibir la cantidad, más que la calidad, del género, lo único importante son las apariencias. La señora Chacón es, aparentemente, la contrafigura del espíritu castrense. Pero una imagen avienta mil recelos. ¿O no queda aparente esa fragilidad de camuflaje transfigurada en rosa del desierto? Ante la dulce gravidez de doña Carme los asuntos más graves se tachan de la agenda. Haré caer una lluvia de rosas aseguraba Teresa de Lisieux- -sin demasiado acierto- -en el umbral del siglo de la megamuerte. Y ha sido, a la postre, un descreído el que ha hecho los honores a la santa adolescente. Dios escribe derecho con renglones torcidos. Y hasta con torticeros.