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Sábado 19 de Abril de 2008 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.726. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. DESDE MI BUHARDILLA Laura Campmany EL NO TRASVASE o sé a qué viene tanta protesta por la construcción de una pequeña tubería que recorrerá unos pocos kilómetros para llevar agua desde el delta del Ebro a Barcelona, la ciudad de los prodigios. Se trata, como ustedes saben, de una mera transferencia de ahorros, de una conexión de redes hídricas, de una momentánea- -o puntual, como diría un ministro- -cesión de derechos, o, en términos más esotéricos, de una captación, succión o abducción sin impacto, o sea, de un sencillo acarreo, eso a lo que técnicamente podríamos llamar un no trasvase. Lo único malo de este no trasvase es que se percibe como un agravio comparativo en otras regiones de España también amenazadas, o ya devastadas, por la sequía. Ésas que llevan años pidiendo que se canalice hacia sus magras cuencas el caudal que otros ríos vuelcan al mar, que es el morir. Su industria, su paisaje, sus cultivos, el futuro del suelo y de las gentes dependen por entero del abrazo del agua No es algo que preocupe a Zapatero. Si le votas, te monta con Montilla un no trasvase. Pero, si no le votas, te quedas sin trasvase, y aún encima sediento. En Murcia, donde tengo enterrada la mitad de mi corazón, giran, ya sin aliento, los viejos cangilones de las norias. Bostezan la acequias, para ver si les cae en la boca una lágrima. A base de paciencia y de goteo, saben a luz dorada los limones, y a azúcar, los tomates. Allí, con cuatro gotas venidas de la nieve, dan fruto los naranjos. Allí, con una niebla, revienta el jinjolero. Pero, claro, no tienen tripartito, ni han puesto a Zapatero al mando de la vega. Tendrán que dedicarse al cultivo del ajo. El agua, de momento, ni ha llegado, ni está, ni se la espera. N El general Peter van Uhm, al tomar posesión del mando en Afganistán el jueves, y su hijo Dennis, muerto ayer AP La sangre del capitán holandés Un atentado talibán causó ayer la muerte de dos holandeses en Afganistán, uno de ellos hijo del nuevo jefe del contingente de los Países Bajos. La tragedia simboliza el esfuerzo de un puñado de países de la OTAN FRANCISCO DE ANDRÉS icen los italianos que la sangre del soldado hace grande al capitán Desde ayer, el contingente holandés destinado en Afganistán sabe que no siempre es así. Dos militares de esa nacionalidad, el cabo Schouwink, de 22 años, y el teniente Dennis van Uhm, de 23 años, murieron en un atentado con bomba talibán cuando regresaban a su base después de una misión en la provincia de Urzugan, en el convulso sur del país. El teniente era hijo del general Peter van Uhm, que el día anterior tomó posesión del mando de los 1.200 soldados holandeses que forman parte de la ISAF, las Fuerzas Internacionales de Estabilización en Afganistán, en las que también participa España. Honores militares para el padre, y, un día después, honores militares para el hijo con crespones negros. No fue un sacrificio voluntario, a lo Guzmán el Bueno, o- -en fechas más recientes- -al estilo del general Moscardó. Ni siquiera consta que los guerrilleros talibanes que hicieron estallar la bomba al paso del convoy holandés supieran que en él viajaba el hijo del comandante en jefe de ese contingente. La reacción del Gobierno holandés fue ayer de dolor y firmeza en la misión comenzada. El contraste con la ceremonia del jueves, en la que el comando fue entregado al general Van Uhm, no ha podido ser más grande afirmó en La Haya el ministro de Defensa, Eimert van Middelkoop. El golpe ha sido muy duro, pero los holandeses seguirán batiéndose el cobre en una de las regiones más conflictivas del país, a pesar de que suman ya 16 muertos desde el comienzo de la guerra contra la insurgencia islamista talibán. Hay quizá, en la valiente reacción oficial holandesa, un rescoldo del manchón que dejó en su Gobierno y en sus Fuerzas Armadas el infame episodio de Srebrenica, la ciudad bosniaca que cascos azules holandeses entregaron a los agresores serbiobosnios en 1995, y que abrió las puertas a una despiadada matanza de miles de varones musulmanes a manos de las tropas del general Mladic. El Ejército holandés quiere limpiar aquel baldón, y lo está haciendo con creces en Afganistán, en la batalla para impedir el retorno a Kabul de un régimen integrista y transgresor de los derechos humanos. Pero el drama holandés apunta también al agravio comparativo en el seno del contingente de la OTAN. Quienes ponen los muertos en Afganistán son los norteamericanos, los británicos, los holandeses y los canadienses. El resto de los aliados se niegan a abandonar las zonas seguras, por instrucción estricta de gobiernos más preocupados de los sondeos que del honor militar. D