Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
84 CULTURAyESPECTÁCULOS SÁBADO 19 s 4 s 2008 ABC Jesusa Vega Directora de la Fundación Lázaro Galdiano LÁZARO EN LA CASA DE ABC n la actualidad asumimos como identitario el afán celebrativo, quizás porque desde la Restauración es una práctica cultural ejercida por el poder político. Esto sería impensable si la sociedad no hubiera dado una pronta y cálida respuesta, por muy grande que fuera la capacidad persuasiva de Cánovas del Castillo. El apoyo que le ofrecieron los intelectuales y medios de comunicación se materializó en iniciativas editoriales y expositivas que llevaban a la primera página de periódicos y revistas hitos del pasado o personajes célebres que, entonces como ahora, actualizaban la memoria, revisaban la historia y proyectaban una nueva mirada hacia el futuro. Esto es lo que ocurrió el 18 de abril de 1828, día de la inauguración de la Colección Lázaro. Exposición de diversas obras de don Francisco Goya, sus precursores y sus contemporáneos, en la casa de Blanco y Negro y ABC Dada su fama actual, lograda precisamente a través de exposiciones celebrativas, resulta difícil creer que cuando se conmemoró el primer centenario del fallecimiento del artista todavía no estaba consolidado como el pintor de referencia de la Modernidad. Pero en 1928 no había logrado ese lugar en el Parnaso como genio indiscutible y referente sin par de aquella época tan fecunda y dramática del tránsito de la Ilustración al Romanticismo. Se comprueba con un breve repaso a la bibliografía del pintor aragonés. Ese año salta a la vista pues hubo oportunidad de ver y disfrutar de sus obras, procedentes muchas de ellas de colecciones particulares. Y, entre todas, la que hoy conmemoramos fue la más importante. Allí José Lázaro hacía pública su pasión por Goya: Los ojos de Goya, sobre todo, son únicos escribía en el catálogo y añadía: Nada más difícil que distinguir y clasificar la obra Su objetivo fue presentarlo junto a sus contemporáneos y, en diálogo con ellos, que el visitante disfrutara y aprendiera de una época de verdadero esplendor cultural. Ese doble espíritu de colaboración y contextualización de la obra de Goya es el que se respira en la nueva sala, selecta joya de la pintura española donde domina el boceto, esa parte de la producción artística que tanto apreciamos en la actualidad. E Aspecto general de la recuperada sala de Goya y sus contemporáneos, con la Mesa de Godoy en el centro ERNESTO AGUDO La Fundación Lázaro Galdiano rinde un homenaje a Goya y a su tiempo En conmemoración de la primera muestra de las mejores piezas de su colección hoy hace 80 años, inaugura las nuevas salas de Goya y sus contemporáneos JESÚS GARCÍA CALERO MADRID. La Fundación Lázaro Galdiano propone desde hoy un pequeño viaje en el tiempo a quienes la visitan. Porque acaba de recuperar, expuestas en un contexto muy especial, algunas de las mejores joyas de su colección, cuyo eje central es el rico conjunto de obras de Goya que posee la institución. En colaboración con ABC, la Fundación que se encuentra en la confluencia de las calles Serrano y María de Molina ha recuperado también uno de sus espacios más importantes. Se trata de la sala de recibir y el pequeño gabinete anejo, que hasta hace poco tenía los balcones cegados. Ahora este nuevo espacio que vuelve a iluminarse con luz natural acoge el delicado conjunto de la menos conocida pintura religiosa de Goya, sobre todo bocetos, que estaban entre las obras más queridas por José Lázaro Galdiano. En la renovada sala, que fuera la de recibir de la villa Parque Florido, en la que también se expone la Mesa de Godoy- -mueble adquirido por el coleccionista- -se han reunido las principales obras de Goya, que se confrontan con algunas de las más selectas de sus contemporáneos. La idea que ha presidido toda esta recuperación ha sido la de conmemorar una importante iniciativa cultural de la que hoy, precisamente se cumplen 80 años. Se trata de la impactante exposición que organizó José Lázaro Galdiano en la Casa de ABC y Blanco y Negro. Aquel 18 de abril de 1928, el coleccionista rendía su personal homenaje a Francisco de Goya, con motivo del primer centenario de su muerte. La Casa de ABC era uno de los espacios culturales de referencia en el Madrid de la época y por ello José Lázaro la eligió para presentar al público, por vez primera, una selección de uno de los conjuntos más queridos de su colección de pintura y parte de los tesoros de su rica biblioteca, incluyendo óleos, primeras ediciones de las series grabadas, pruebas de estado únicas, dibujos y cartas autógrafas del maestro junto a obras de sus precursores y sus contemporáneos. Y lo hacía con un moderno discurso de contextualización del trabajo de Goya en su tiempo y en el devenir de la pintura española, adelantando el modelo que se seguiría por posteriores historiadores e investigadores para estudiar la figura del genio aragonés. Entre las piezas más conocidas de la colección goyesca de Lázaro Galdiano figuran cuadros de madurez como El aquelarre y Las brujas escenas que el propio artista definió como asuntos de brujas. También están La Magdalena y el Retrato de José de la Canal así como los audaces El matrimonio desigual y Escena de disciplinantes o El entierro de Cristo y el borrón de La era Junto a estos cuadros, y algunos más, en la recuperada sala de la Fundación Lázaro Galdiano figuran lienzos de Paret y Alcázar y Agustín Esteve, Maella o Espinal. La restitución del conjunto supone un nuevo motivo para visitar la veterana institución que alberga, además, una de las colecciones más personales y ricas de arte, armas y orfebrería de la España del siglo XX. Portada de ABC del día 19 de abril de 1928 con motivo de la muestra en la Casa de ABC y Blanco y Negro de joyas de la colección Lázaro Galdiano. En la portada aparecen, entre otros, el propio José Lázaro Galdiano y su esposa, don Torcuato Luca de Tena, director de ABC, el general don Miguel Primo de Rivera, los maestros don José Serrano y don Francisco Alonso, los hermanos Álvarez Quintero, don Carlos Arniches, la señorita Pilar Primo de Rivera y don Jacinto Benavente.