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ABC SÁBADO 19 s 4 s 2008 MADRID 57 Hombres G, atado y bien atado El cuarteto liderado por David Summers mantiene su poder de convocatoria llenando el Palacio de los Deportes, donde sonaron nuevos y viejos temas de su ya extensísimo repertorio IGNACIO SERRANO MADRID. Un cuarto de siglo desde su primer single Milagro en el Congo Venezia Algo (poco) menos desde los primeros gritos histéricos y lanzamientos de sujetadores al escenario. Mucho tiempo, en cualquier caso, y muchos cambios en la forma en que los adolescentes se enganchan a los grupos de pop; pero ayer sólo bastó con que las caras de David, Rafa, Dani y Javi apareciesen en las pantallas gigantes del Palacio de los Deportes para que la inconfundible tesitura del chillido púber reventase varios pares de tímpanos. Se apagan las luces, también las pantallas, y el riff de guitarra de No puedo apartar mis manos de ti marca el pistoletazo de salida para una noche, en principio, de nostalgia y recuerdos. O más que en principio, en final, porque los clásicos más queridos se hicieron esperar lo suyo, impacientando a parte del respetable, que durante la primera hora de concierto no paraba de buscar ritmos familiares en los acordes que abrían cada nuevo tema, sin éxito. Esto es todo de lo nuevo se oía entre un grupo de fans de la vieja escuela, cada vez más inquieto ante el repertorio desplegado por el cuarteto madrileño. Perfecta estrategia para fabricar un final de bises complacientes, un cierre apoteósico que diese que hablar a la salida del pabellón, pero a costa de un primer tramo de actuación que provocó demasiados momentos de charla con el del al lado, a la espera del estribillo grabado en la memoria. Hombre real Me siento bien -una de la canciones más bobas de Hombres G, que Summers debió componer en cinco minutos- Loco de amor Sólo quiero conocerte casi media hora de monográfico de la última entrega de la banda, titulada 10 con el bombo de Javi Molina sonando mucho más de la cuenta, y la guitarra de Rafa Gutiérrez luchando por llegar a ser escuchada- -haciendo vanos sus loables esfuerzos por hacer del escenario algo más que un mero montón de tablas, pues era él quien daba un aspecto dinámico al show con sus bailoteos y guitarreos rockeros- fue un pequeño jarro de agua fría inicial para los que no han seguido los pasos más recientes de los autores de Marta tiene un marcapasos No te escaparás sin embargo, y a pesar de ser de lo nuevo fue uno de los temas más coreados por el público; y es que, sin duda, este fue el hit imprescindible para que su regreso en 2003 tuviese repercusión en las listas de ventas. Fueron llegando con cuentagotas, pero llegaron, que es lo que importaba. El primer clásico que atronó anoche en el Palacio de los Deportes vino por cortesía de la guitarra acústica de Rafa Gutiérrez, que lanzó las notas de Te necesito hacia un público ya en pie, coreando al unísono la letra de esta pieza que en el 89 fue un exitazo a ambos lados del charco (las plazas de toros y los estadios suramericanos ya eran como un segundo hogar para Hombres G desde la gira de La cagaste... Burt Lancaster en 1987) La cosa se anima, los cua- Las canciones más esperadas David Summers dedicó Te quiero a su mujer e hijos, que también disfrutaron del concierto rentones sobre el escenario empiezan a rockear, y la temperatura en las gradas a subir. Te quiero abre definitivamente el portón para que los clásicos entren en tropel, eclipsando al resto de la actuación, y demostrando que 10 es un disco esforzado, pero que no evita que a los Hombres G sólo les quede vivir de las rentas, del histérico e incomprensible fenómeno que siguió a su aparición en los ochenta. Esa gloria fútil, de la DANIEL G. LOPEZ Solo bastó con que sus caras apareciesen en las pantallas gigantes para que volvieran los chillidos de siempre Los clásicos más queridos se hicieron esperar que luego han huido cuando les ha cansado, y a la que se han agarrado cuando el aburrimiento les rondaba, les durará hasta el día del juicio final. Eso quedó ayer muy claro. No importa que no se hayan reinventado, da lo mismo que sus canciones suene tan melifluas o más que antes. Porque los sujetadores de sus fans no, pero todo lo demás, lo dejaron atado y bien atado. Para volver siempre que les apetezca.