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2- 3 S 6 LOS SÁBADOS DE María Callas, en una representación de Tosca en la que luce un espectacular juego de Swarovski en la tiara y pedrería del vestido La reina Helen Mirren y el detalle de las mangas AFP Valentino y Rosario Nadal, en un acto de la firma La Sonnambula La Traviata (con un espectacular collar) Tosca (con tiara y bordados) o Anna Bolena además de la diadema de cuentas de color para la ópera Fedora que le diseñó el célebre modista ruso Nicola Benois. La relación de la firma Swarovski con el mundo del espectáculo y de la alta costura no era nueva cuando la Callas descubrió ese brillo. Habían contado con sus piezas desde Elsa Schiaparelli a Chanel, pasando por Christian Dior y Balenciaga, como contarían luego Yves Saint Laurent, Armani, Versace, Gucci, Prada, Alexander McQueen, Vivienne Westwood y Viktor Rolf. Estilos diferentes para clientas que parecen absolutamente opuestas en sus gustos. Sin embargo, esas pequeñas piezas transparentes y brillantes se llevan adaptando hace décadas a los más diferentes estilos, tanto en la ropa- -incluidos trajes de baño y lencería- como a los complementos. Cuando Marilyn Monroe aseguraba, en nombre de Lorelei Lee- -la rubia preferida de los caballeros- -que los diamantes son los mejores amigos de una chica sólo estaba rodeada de cristales luminosos, casi tanto como los del famoso vestido blanco, ajustado como un guante, que llevaba cuando felicitó su cumpleaños- -en 1962- -al presidente Kennedy en el Madison Square Garden de Nueva York. Antes que Marilyn- -o a la vez, eso importa menos- -la actriz y cantante Marlene Dietrich actuaba con su voz aguardentosa vestida también con trajes de paillettes transparentes. Con un físico bien distinto, Audrey Hepburn demostraba las maravillas que pueden hacerse con CORBIS Todas las famosas el strass en My Fair Lady o en Desayuno con diamantes Actualmente, Swarovski está detrás de muchos eventos de moda y desfila en todas las pasarelas importantes. De hecho, suele convocar a famosos y famosas- -incluidos los creadores- -que no regatean su presencia en actos relacionados con la firma austriaca y raro es que esa noche no lleven algo de la casa unas gafas, unas sandalias o zapatos, unas joyas, bolsos, las aplicaciones de un vestido. La alfombra roja de los Oscar es un buen termómetro del éxito de esas piezas que lucen muchas de las actrices, nominadas o no, y algunos den sus acompañantes. Mientras Berlín despide la exposición de María Callas, los expertos siguen discutiendo los pianos bellísimos de la soprano y aquellos agudos duros, que no era capaz de eliminar por su falta de técnica. Podía matizar la aspereza plomiza de las notas bajas, hasta acariciar cada una de ellas, pero quemó su voz la dureza de sus papeles... y la inmensa tristeza de su vida. Pero al igual que el alto contenido de plomo irisa el cristal de Swarovski, así la voz de Callas cedía el brillo de su personalidad a lo que tocaba, tornándolo irrepetible. Y así también lo han pretendido los joyeros alpinos en su relanzamiento global de los últimos veinte años, siguiendo el concepto todoterreno de la divina griega de sublimar lo normal, como si pidiera: Denme lo que sea que le saco brillo Eso es lo que hacen hoy los tiroleses del cisne de cristal, llenando de reflejos lo más simple que da la naturaleza o la técnica: desde un grácil cuello femenino a un teléfono móvil. Bajo el signo del cisne El famoso traje de cristal de Marilyn Monroe ABC llas preguntó insistentemente por el creador de la tiara que había lucido en La Gioconda y, fascinada por la versatilidad del cristal y- -por qué no decirlo- -por la sensación supersticiosa de que Swarovski le daría suerte, siempre contaría con estas piezas para sus actuaciones. Lo que hoy se expone, treinta y un años después de la melancólica desaparición de esta cantante más dramática que belcantista, es únicamente una pequeña muestra de las 600 piezas- -collares, brazaletes, anillos, pendientes, diademas y hasta una corona de laurel de cristal de roca- -que de resultas de su obsesión le diseñó para cada una de sus actuaciones el taller de Ennio Marino Marangoni, hoy propiedad de Swarovski. Es fama que la soprano cuidaba el atrezzo hasta el último detalle y jamás actuó sin verse rodeada por la iridiscencia de este cristal: así en Norma Espalda de la actriz Jennifer López EFE