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ABC SÁBADO 19 s 4 s 2008 La guerra del agua s El Gobierno intenta defenderse ESPAÑA 17 De la Vega define el trasvase a Barcelona como conducción Iglesias traga con la tesis del Gobierno, dice que el trasvase no es un trasvase y que no afecta a la cuenca del Ebro PALOMA CERVILLA MADRID. El Gobierno no quiere hablar de la palabra trasvase para definir la solución aprobada ayer por el Consejo de Ministros para dar respuesta a una situación de emergencia como la que se puede producir en Barcelona si no se lleva agua. Una mera conducción urgente de agua es la salida que se buscó ayer la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, a la hora de informar de la decisión del Ejecutivo de Rodríguez Zapatero de prolongar una tubería que lleva agua del río Ebro en Tarragona hasta Abrera, en Barcelona. La vicepresidenta se escudó en todo momento en un informe jurídico de la Abogacía del Estado para reiterar que no se extrae ni una gota más de agua del Ebro, no se habla de trasvase y así lo indica un informe de la Abogacía del Estado Con ello, pretendía rebatir las acusaciones de que el Gobierno está aprobando un trasvase de tapadillo, el mismo que niega para llevar agua a las comunidades de Valencia y Murcia. Fernández de la Vega llegó a decir que la solución aprobada por el Gobierno es la misma que se utilizó en 1999 para llevar agua a los ciudadanos de Benidorm. Ese mismo informe jurídico es el que utilizó como argumento para insistir en la constitucionalidad de la medida, en respuesta a la advertencia de los presidentes de Valencia y Murcia de recurrir ante el Tribunal Constitucional la decisión de llevar agua sólo a Barcelona y no al resto de las comunidades autónomas. La obra se ejecutará en un plazo de seis meses y tendrá una inversión de 180 millones de euros, a cargo de la Disposición Adicional Tercera del Estatuto, o sea, financiada por los Presupuestos Generales del Estado. Esta infraestructura está pendiente de un acuerdo con los regantes, que todavía no se ha conseguido, ya que el agua que se llevará a Barcelona será una adquisición de derechos de los regantes, con los que aún hay que negociar. Finalmente, la vicepresidenta calificó de lamentable que se intente humillar a Barcelona con algo que ya tiene Valencia y rechazó la palabra guerra para definir las discrepancias con el PP. El presidente de Aragón, el socialista Marcelino Iglesias, acata la postura del Gobierno. Tras unos días sin definirse, negó ayer de forma tajante que la operación de Barcelona sea un trasvase porque no hay afecciones a la cuenca del Ebro informa Manuel Trillo. Según su explicación oficial, se redistribuyen los cuatro metros cúbicos por segundo asignados a las cuencas catalanas desde 1981. La vicepresidenta tras el Consejo de Ministros ERNESTO AGUDO