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ABC VIERNES 18 s 4 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 83 La chiquillería tiene derecho a conocer su propia Historia Fernández Álvarez publica la primera Historia de España para niños SUSANA GAVIÑA MADRID. Manuel Fernández Álvarez confiesa que, al principio, dudó si aceptar o no el reto de escribir el volumen Pequeña Historia de España para niños (Espasa) la primera dedicada expresamente para jóvenes y no tan jóvenes Dudé poco, sólo 24 horas bromea Fernández Álvarez. El reto era importante para un historiador que ha labrado su trayectoria entre Simancas, Viena y París escribiendo libros sobre Carlos V Jovellanos, Juana la Loca y Felipe II, personajes graves de obras escritas casi en clave para académicos. Ahora debía hacerlo para un público muy distinto Matiza, sin embargo, que la chiquillería tiene derecho a conocer su propia Historia y por eso se decidió a sumergirse de lleno en este proyecto, al que llegó de la mano del dibujante Jvlivs, responsable de las ilustraciones, para las que ha realizado un riguroso trabajo de documentación. La idea fue suya y yo me incorporé a ella porque me pareció muy sugestiva. Esta obra es producto de un matrimonio moderno, formado por dos padres bromeó el historiador. Antes de ponerse a escribir, Fernández Álvarez se planteó dos retos: Qué es lo que iba a seleccionar- -desde la Prehistoria hasta nuestros días- estando muy atento a lo que no podía dejar de contar; y cómo se contaba. Había que hacerlo con chispa y sentido del humor Algo que se puede apreciar ya desde el título de algunos capítulos: Cuando los hombres (y también las mujeres, oye) vivían en cuevas ¡Que vienen los bárbaros! (Y también los musulmanes) o ¡Qué fuerte! se nos cabrea Napoleón y nos invaden los franceses Una de las consignas que me marqué fue decir las cosas con un lenguaje coloquial, contando lo fundamental del pasado y los grandes valores, como el amor a la libertad y al país explica. La intención del historiador, a través de su discurso, ha sido también la de inculcar a los jóvenes la autoestima por un pasado en el que ha habido grandes espadones pero también grandes pinceles y plumas, como Velázquez o Cervantes Mostrándose, a continuación, en completo desacuerdo con la frase de Gil de Biedma: De todas las Historias de la Historia, la más triste es la de España Yo estoy orgulloso Pablo de Santis publica La sexta lámpara su libro más raro y amargo Estructurada en cien capítulos cortos, la idea de la novela surgió tras el 11- S VANESSA JOB VALLE MADRID. El escritor argentino Pablo de Santis está convencido de que su última novela, La sexta lámpara (Destino) es el libro más raro y amargo que ha escrito, pero a la vez uno de sus favoritos. Lo piensa así, pues al escribirlo lo hizo distanciándose de sí mismo, enfocándose a crear una historia que habla de la pasión por crear y de los peligros que esto puede conllevar, como el quedar capturado por la obsesión, el olvido de los demás y el rechazo a la vida. El libro es extraño porque está escrito en una ambigüedad moral. Aunque yo no soy ambiguo, soy terminante y muchas veces conservador confiesa. En la novela, De Santis se da licencia para que el narrador tome voz propia sin que, como autor, intervengan sus principios. Es como si el punto de vista del narrador no fuera el mío. Lo escribí con distancia de los personajes y la novela no se hace cargo de juzgarlos. No hay juicios morales La obra cuenta el sueño obsesivo del arquitecto italiano Silvio Balestri de construir Zigurat, el que pretendía que fuera el rascacielos neoyorquino más alto del mundo. Sin embargo, su proyecto se contrapone con las ideas de una asociación secreta de creadores de grandes edificios que se rige por el principio económico y funcional de los edificios. La novela aborda la idea de dotar de significado a la arquitectura de los modernos rascacielos de principios del XX y plantea que ésta es una imagen de la vida que ha sido utilizada para transmitir ideas fascistas. De esa forma, De Santis vislumbra la forma en la que Albert Speer, el arquitecto de Hitler, funcionaba en aquel régimen. Ese artista creía poder crear sin mancharse de sangre acusa. Precisamente, la primera idea que dio origen a La sexta lámpara surgió después del ataque a las Torres Gemelas en Estados Unidos, cuando leyó una entrevista con su arquitecto, el japonés Minoru Yamasaki. Entonces empezó a madurar la idea en su cabeza y después de un arduo trabajo para estructurar el relato, la novela se presenta como la biografía de un personaje ficticio. Su estructura a partir de cien capítulos cortos asemejan a un edificio en construcción: unidos se desvelan como una gran novela. Actualmente, en su casa de Buenos Aires, el autor de El calígrafo de Voltaire trabaja en un nuevo libro, cuyo protagonista será un técnico en máquinas de escribir que tiene que vincularse con el oscurantismo. Manuel Fernández Álvarez, ayer en Madrid de ser compatriota de Delibes subrayó. Lo que diferencia a este volumen de un libro de texto convencional son las dosis de humor y las anécdotas con las que Fernández Álvarez ha recorrido, cuento a cuento la Histo- EFE ria de España. Aunque no toda la ha tratado en ese mismo tono. En los sucesos ocurridos en el siglo XIX y XX, con los magnicidios y la locura de la Guerra Civil, no tenía cabida la chanza. Había que contarlo de otra manera concluye. Antonio Orlando presenta Chiquita obra por la que hoy recibe el premio Alfaguara V. J. V. MADRID. Durante los últimos cinco años de su vida, el escritor cubano Antonio Orlando Rodríguez se dedicó a su exigente amante: la novela Chiquita (Alfaguara) El esfuerzo le valió que hoy le entreguen el premio que concede esa editorial. El amor de Orlando por la protagonista de su libro, la liliputiense cubana Espiridiona Cenda, fue a primera vista. Más allá del relato ficticio que se cuenta en las primeras páginas de la novela, la verdad es que el romance nació cuando a través de un correo electrónico de una amiga vio la foto de Chiquita. Quedó deslumbrado hasta el punto de que abandonó otro proyecto en el que estaba trabajando para entregarse en cuerpo y alma a esta pequeña mujer de finales del siglo XIX. La novela requirió de mucho tiempo de investigación histórica cuenta este licenciado en Periodismo por la Universidad de La Habana, quien llevó su fidelidad con Chiquita al grado de que, mientras la escribía, no se permitió leer nada que no fuera útil para la novela. Se acercó a los museos, visitó algunas de las ciudades por las que Chiquita estuvo para ver lo que ella había visto y sentido; y también buscó información en los periódicos de la época. La novela no es de corte histórico, sino que se pierde entre la fantasia de una biografía imaginaria de un personaje real que luchó por ser una artista que no quería resignarse a ser exhibida como un mero fenómeno de circo, ya que medía sólo 26 pulgadas. Orlando se describe como un detective de la vida de la muñeca viviente pero que al final, como escritor, se dio la licencia de transformar todo con el mayor descaro Ahora el autor está feliz porque con el premio Alfaguara su obra llegará a lectores en Europa, Iberoamérica y Estados Unidos. Al terminar su viajes de promoción de Chiquita se transportará de nuevo al pasado para continuar con el proyecto de una novela situada en la Cuba de inicios del siglo XX. El presente no me interesa como materia para mis novelas, me gusta ver el pasado y con un siglo de diferencia puedes ver las cosas en perspectiva concluye el autor.