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ABC JUEVES 17- -4- -2008 DEPORTES www. abc. es deportes 95 Todos los jugadores del Valencia posaron sobre el césped del Vicente Calderón con el trofeo que les acredita como campeones de la Copa del Rey EFE El cuajo del Valencia vale una Copa Los de Koeman ganan con mucho oficio, aprovechan las lagunas del Getafe y se clasifican para la Copa de la UEFA JOSÉ MANUEL CUÉLLAR MADRID. El partido en las antípodas del pensamiento. El Valencia haciendo de Getafe, el Getafe haciendo de Valencia. Cuajo y oficio de equipo experimentado el del Valencia, llenando el campo con Baraja de mariscal mientras que sus dragaminas poblaban el medio campo azulón de piedras que parecían montañas. Todos presionando, robando y a tocar hasta encontrar a las avispas de arriba, Silva y Villa, que son eso, pequeñitos que salen disparados a picarte donde más duele. La salida del Valencia fue brutal, por inesperada y serena. Nada de fútbol directo, sino elaborado, con toque y, además, con premio. Cuando Mata remata, te mata suelen decir en Valencia. Y tanto. Entraron los enanitos en acción, conectaron Villa y Silva por el costado zurdo y el centro al corazón del área azulón lo encontró el otro pequeño de cabeza para superar a Ustari con ayuda del cogote de Arizmendi, que siempre anda por medio en todo. Anonado se quedó el Getafe, que tuvo entonces maneras de equipo ingenuo. Emparedado De la Red entre la presión de Baraja por delante y de Villa por detrás, el equipo de Laudrup se encontró sin timón. Tardó Granero en darse cuenta de que su amigo estaba en apuros y, para cuando fue al centro a la ayuda, el Valencia ya había colocado el segundo en un córner en el que Ustari dudó (una vez más) Salgo, no salgo, quizás, y si la pifio, y mejor me quedo, y... Y zas, llegó Alexis como un cohete para colocar el segundo. Entonces arrancó el Getafe, ayudado por el Valencia, que pensó que estaba en su hábitat. Con ventaja suficiente en el marcador para ir atrás y soltar a sus galgos al contragolpe. Pero es mala cosa darle al Getafe el balón, porque no lo regala y porque toque a toque acaba metiéndote en las mismas narices de Hildebrand. Y así acabó el Valencia, perdiendo espacio, perdiendo esférico, animando al rival, que ya fue encontrando apoyos: los laterales por un lado, Granero revolucionado y todos un pasito más. Valencia Getafe 3 1 Valencia (4- 2- 3- 1) Hildebrand; Miguel, Albiol (Caneira, m. 57) Alexis, Moretti (Edu, m. 65) Baraja, Marchena; Arizmendi, Silva, Mata; y Villa (Morientes, 75) Getafe (4- 4- 2) Ustari; Cortés, Cata Díaz, Tena (Braulio, m. 76) Licht; Contra (Pablo Hernández, m. 55) De la Red, Casquero (Celestini, m. 64) Granero; Manu del Moral y Albín. Árbitro: Undiano Mallenco. Amarilla a Miguel, Silva, Licht, Granero, Alexis, Casquero, Baraja, Mata, Marchena y Cata Díaz. Roja a Celestini (m. 88) Goles: 1- 0, m. 3: Mata. 2- 0, m. 10: Alexis. 2- 1, m. 45: Granero, de penalti. 3- 1, m. 83: Morientes. Hallazgos azulones No era mucho pero era algo y la renuncia rival ayudaba. El Getafe comenzó a encontrar sus armas: los balones parados, las entradas por los costados y, sobre todo, que sus jugadores vieran la luz al final del camino. Aún sin ver a sus delante- ros, el Getafe acabó llegando en tropel, con gente arriba y sobre todo con Contra, que acabó haciendo daño por su banda derecha. Aguantaba el Valencia con la dirección de Baraja y el tope de Marchena, que pegaba a todo lo que se movía, hacien- do la labor impagable de filtro. Pero tanta presión acabó por dar su fruto. La rígida mentalidad italiana de Moretti no entendió un muletazo que le metió Contra. Se lo comió entero, y también el tobillo del rumano. Penalti que tiró el Pirata Granero con riesgo y acierto. Había partido, había final. No cayó en el mismo pecado el conjunto de Koeman en la segunda mitad. Era peligroso mirar tanto atrás, por lo que dio un pasito arriba, no mucho, pero suficiente para meter contras que pudiera aprovechar Villa, que casi hace sangre en un Getafe ya volcado y confiado al buen hacer de Granero. El Pirata lanzó un trueno al larguero y la final se estrechó. El tramo final fue, claro, del Getafe, angustiado por la necesidad. En el Valencia caían sus huestes como trapos, todos con molestias musculares, defendiéndose a sangre y fuego. Entonces apareció Ustari en ayuda del rival. Metió un tiro lejano Baraja, se le fue el balón al portero y el Moro sentenció.