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92 CIENCIAyFUTURO JUEVES 17 s 4 s 2008 ABC Rebaja tras rebaja, la guerra de precios ha empezado Todos luchan por hacer su agosto genético. Si 454 Life Sciences se jacta de haber secuenciado un genoma humano completo en sólo dos meses y por 620.000 euros, otra compañía americana, Applied Biosystems, presumía hace un mes de haber bajado hasta 60.000 dólares (37.580 euros) el precio de secuenciar bastante a fondo, aunque no completamente, el ADN de un ciudadano africano anónimo, un individuo de sexo masculino nativo del poblado yoruba de Ibadan, en Nigeria. El anterior hito lo había fijado la empresa Illumina en 62.639 euros. ¿Está a la vuelta de la esquina una guerra de precios? Aunque en Estados Unidos ya se ofrecen hasta kits de auto- test genético por Internet, la comunidad científica advierte contra los peligros de cruzar la delicada línea entre la popularización y la superchería. James Watson, codescubridor del ADN, recibió su genoma completo el 31 de mayo del año pasado REUTERS La ganga del genoma: consiguen uno completo por sólo 620.000 euros La empresa 454 Life Sciences, que en 2007 secuenció el genoma completo de James Watson, logra que el proceso sea cien veces más barato que hasta ahora ANNA GRAU NUEVA YORK. La lucha por poner la secuenciación del genoma humano al alcance de cualquiera ha dado un paso de gigante inmortalizado esta semana en las páginas de Nature. Allí se expresa en toda su gloria el logro de 454 Life Sciences, la empresa que hace un año secuenció el genoma completo de James Watson, el codescubridor de la estructura del ADN y el segundo ser humano después de Craig Venter en mirar su propio genoma a la cara. Sólo que el de Watson ha salido mucho más barato: de 100 millones de dólares a 1 millón, lo que al cambio actual es una verdadera ganga, 620.000 euros. Por supuesto sigue siendo una cantidad respetable. Pero teniendo en cuenta la enormidad del esfuerzo y de la tecnología implicada supone un avance considerable para que la secuenciación genética deje de constituir una excentricidad científica, cuando no un lujo, para devenir algo operativo. La clave es el paso del método secuenciador de Sanger, el que se utilizó para el genoma de Craig Venter, al método 454. El sistema de Sanger requiere instrumentos muy voluminosos para ejecutar complicadas operaciones casi de destilación proteínica, una sutil alquimia deductiva que como mucho permite descifrar 67.000 bases en una hora. Con la técnica 454, que actúa por pirosecuenciación y luminiscencia, se puede determinar una secuencia de 20 millones de bases en poco más de cuatro horas y media. Eso sale mucho más barato y es ideal para acometer secuencias a gran escala. Hasta el punto de que se atrevieron con un genoma humano individual completo. Al profesor Watson se le hizo solemne entrega el 31 de mayo de 2007 de su propio retrato genético diploide (comprendiendo el número completo de copias del genoma, tanto las procedentes del padre como de la madre) Previa consulta del interesado con un consejero genético -ya existen esas cosas, sí- -ahora se somete al escrutinio público en las páginas de Nature. Watson sólo se ha reservado para su privacidad una alteración genética que implica cierta propensión teórica a contraer el mal de Alzheimer. Detalles así dan la medida de los riesgos incluso psicológicos que corren Watson, Venter y otros pioneros estelares del ADN. Por un lado tienen la oportunidad de conocerse por dentro como ningún ser humano lo ha hecho hasta ahora, de encargarse medicamentos, dietas y hasta entornos vitales a medida. Por otro lado está el vértigo de ver expuestos sus puntos flacos potenciales ante el público. Un genoma público implica que uno es sospechoso de enfermedades que ni siquiera ha contraído y que a lo mejor no contraerá nunca. Estos riesgos no se corren por vanidad ni porque sí. La elección de estas personalidades como conejillos de indias de los primeros secuenciadores del genoma tiene un impacto publicitario evidente para la causa, y tiene incluso un interés científico añadido. Hablamos de superestrellas de la ciencia, de mentes de primera magnitud. Cualquier mutación o rareza suya interesa. 600.000 de los cuales eran inéditos para la ciencia, en el caso de Watson se han añadido 200.000 novedades más. Con la ventaja extra de que se evita la destrucción de las proteínas estudiadas y también su alteración por el efecto de bacterias que distorsionaban su desciframiento. Descifrar el jeroglífico Más barata, más precisa Secuencias a gran escala Además en este caso se han detectado muchas pautas originales. Como destaca Richard A. Gibbs, máxima autoridad genética de la Universidad de Baylor, en Texas, y jefe del estudio aparecido en Nature, la secuenciación 454 no sólo es más barata sino más precisa. Detecta muchas más variaciones: si en el ADN de Craig Venter se detectaron 3,3 millones de polimorfismos simples (variaciones genéticas individuales) El método desarrollado por 454 Life Sciences no sólo es más barato, sino también más preciso que el anterior Ahora el siguiente reto es cómo interpretar semejante alud de resultados. Los investigadores genéticos avanzan de momento más a ciegas de lo que parece. Todavía es pronto para traducir al pie de la letra las variaciones genéticas a variaciones seguras de fenotipos, más allá de la propensión a determinadas enfermedades. El genoma es un jeroglífico frondoso repleto de significados todavía muy ocultos. Por eso es tan importante secuenciar más y más genomas, para engordar las bases de datos y dar más pistas a la ciencia. Michael Egholm, coautor del estudio publicado en Nature y vicepresidente de 454 Life Sciences, afirma que este éxito de su empresa es sólo un mojón en el camino que lleva a la secuenciación genética de rutina Antes de acabar 2008 espera lanzar innovaciones tecnológicas que permitan reducir más aún los costes económicos y la potencia del proceso. Más información: http: www. 454. com