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86 JUEVES deESCENA JUEVES 17 s 4 s 2008 ABC (Viene de la página anterior) registrado lo que estaba ahí, no hay una valoración artística de los proyectos En el mismo sentido se manifiesta Javier García Yagüe. Echo de menos un seguimiento por parte de las autoridades para ver qué proyectos son verdaderamente interesantes; y el trabajo de Ítaca lo ha sido, aunque no haya tenido repercusión Hay cierta desatención- -reconoce García Yagüe; hay espacios que desarrollan una labor ejemplar, pero a veces parece que todo es igual sobre el papel. Es importante el seguimiento de los proyectos, y éste no se ha realizado Insiste Ortega en que la cultura es el gran fracaso de la Transición española. En este aspecto seguimos a años luz de otros países europeos, porque aquí se le da la espalda al talento, se ve como una amenaza, y no sé bien por qué. A menudo se quema el dinero en fuegos de artificio y no se cuidan pequeños huertos como Ítaca Los tres pilares sobre los que se asentaba el mantenimiento de la sala eran, señala Ortega, la distribución, las ayudas públicas y la taquilla; si alguna de ellas hubiera cojeado, pero las otras dos hubieran aguantado, hubiéramos podido sobrevivir. Pero las tres patas se han roto: no hemos encontrado una manera de distribuir nuestros espectáculos, no hemos tenido la confianza de los programadores; tampoco las ayudas públicas han sido suficientes, y la repercusión de nuestro trabajo en los medios de comunicación, que es uno de los principales alimentos de la taquilla, ha sido pequeña Ortega confiesa sentirse solo; no le gusta alinearse, y esa independencia le ha pasado fac- tura. A Cristina Rota, directora del Centro de Nuevos Creadores, que tiene su sede en la Sala Mirador, también le gusta la palabra independiente. Ser independiente es una manera de sobrevivir Para la actriz, directora y maestra argentina, hay determinadas ideologías que tienden a centralizar la cultura para controlarla. Y desde hace unos años venimos resistiendo a una política de centralización del poder cultural. Nosotros no podemos competir con los millones que una entidad financiera puede gastar en sus proyectos culturales; tampoco podemos competir con los grandes eventos o los grandes festivales, que a veces gastan sumas inmorales de dinero; los centros oficiales crean sus propias producciones, muchas de ellas millonarias... Eso no dinamiza la industria teatral; quienes lo hacemos somos las salas privadas, las pequeñas y las grandes También Javier García Yagüe nota que en los últimos tiempos hay una atención desmesurada hacia lo público, y se ha dejado en cierto modo de la- La cultura- -señala Pepe Ortega, director de la Sala Ítaca- -es el gran fracaso de la Transición Echo de menos- -dice Javier García Yagüe, de Cuarta Pared- -un seguimiento oficial para ver qué proyectos son interesantes de verdad do la innovación Y añade Cristina Rota que por mucho que se quejen algunos, las subvenciones son necesarias; pero claro, si el Estado usa el dinero para sus propios proyectos culturales, para los demás queda menos Lo más sensato- -insiste Pepe Ortega- -es regar el huerto que tienes en casa, no gastarlo todo en fuegos de artificio; pero aquí en España muchas veces vendemos humo, y los independientes nos convertimos entonces en carne de cañón La precariedad es denominador común en estas salas. Hemos trabajado siempre en condiciones muy precarias, y hemos tenido que trabajar de modo casi aficionado dice Pepe Ortega. Nuestra sala se ha visto también muy ahogada- -explica Cristina Rota- y hemos sobrevivido gracias a achicar muchas aguas, a reducir puestos de trabajo, a usar menos recursos en las producciones Los esfuerzos son tantos y los apoyos tan pequeños- -resume García Yagüe- y a menudo el esfuerzo personal no compensa, no puedes con todo. Es cierto que ha habido una gran proliferación de espacios en los últimos años, y eso hace que el público no sepa en muchas ocasiones a qué atenerse. El caso de Ítaca es sintomático, porque es un caso de extenuación Encontrar la identidad y hacerse un hueco dentro del panorama teatral Ésa es la clave de la supervivencia para García Yagüe. Mi obligación es defender aquello en lo que creo dice Cristina Rota. Y concluye Ortega: Si la cultura no es crítica no existe. El artista tiene que ser rebelde por naturaleza, lleva la rebeldía y el coraje en sus genes Una escena del homenaje a Antonio Ruiz Soler ABC Antonio visto por Antonio Con su espectáculo en homenaje a Antonio Ruiz Soler, Antonio Márquez quiere reconocer el trabajo de todos sus maestros. Llegamos a este mundo desnudos y ellos son quienes nos visten J. B. MADRID. A Antonio Márquez se le humedecen los ojos cuando cuenta que Pilar López, la artista recientemente fallecida, le ha dejado como legado unas castañuelas que fueron también de La Argentinita. Y es que para el artista sevillano el respeto a los maestros y a sus enseñanzas es uno de los pilares básicos de la formación de un bailarín. Y Pilar López era la persona artísticamente más rica de la danza española Pero el ídolo del bailarín ha sido siempre otro Antonio, Antonio Ruiz Soler, a quien ha dedicado el espectáculo que hoy subirá a las tablas del Albéniz dentro del festival Madrid en danza. Cuenta Márquez que somos muy diferentes en todos los aspectos, pero quería reconocer su magisterio Y es que le preocupa que las jóvenes generaciones de bailarines no valoren el esfuerzo ni lo que cuesta llegar a lo más alto; está claro que están cambiando los valores en la sociedad, y por tanto en el baile. A la gente de mi generación no le preocupaba ser famoso; lo que queríamos era bailar, bailar y bailar. Y en ese desarrollo artístico estaba también implícito el desarrollo humano, y ahí los maestros eran la referencia, el faro y el espejo donde mirarnos No todo en Antonio Ruiz Soler era ejemplar; su vida privada no estuvo siempre a la altura de su arte, y Márquez la ha obviado en este espectáculo, donde repasa la vida artística del legendario bailarín, a quien conoció fugazmente en el Ballet Nacional. Me admiraba su vitalidad, la ilusión con que entraba siempre en el estudio; esa arrogancia que hizo de su baile algo tan peculiar, y esa mirada con la que buscaba la complicidad de los que le rodeaban Alfonso Armada Periodista MADRID NO ES NUEVA YORK spaña es el único país de Occidente que teme a Estados Unidos más que a China. Y a pesar de esa fatigosa cantinela, es difícil hallar un imán más potente que Nueva York: la ciudad más deseada e imitada a este lado del mar. Véase, por ejemplo, Madrid: Chueca se ha convertido en un hervidero de tiendas, bares y restauranes que nada tiene que envidiar a la metrópoli donde, co- E mo dijo Concha Espina, el placer es el móvil de todos los actos Sin embargo, mientras uno encuentra en Nueva York teatros alternativos en Brooklyn donde una noche de copiosa nevada a mitad de semana no queda un asiento libre para una versión radical de la Casa de muñecas ibseniana (St. Ann s Warehouse) o una tarde tórrida de domingo de agosto a las cuatro de la tarde no quedan localidades para una representación que recrea el campo de concentración en que Leopoldo II convirtió el Congo Belga (La Mama) en El Canto de la Cabra (corazón de Chueca) el montaje inspirado en la agonía del general canadiense Roméo Dallaire ante el genocidio ruandés La caricia de Dios pasó sin pena ni gloria mientras tiendas, bares y restaurantes rebosaban. En Guindalera o Teatro de Cáma- ra Chéjov se escenifican versiones deslumbrantes del maestro ruso. A la Cuarta Pared le costó años de resistencia hacerse con un público fiel a un teatro esencial, que demuestra que a menudo las grandes tramoyas, repartos y efectos le extirpan al arte que sucede en el tiempo (en vivo, ante los ojos de los espectadores) su pobreza, es decir, su necesidad. Ahora es la sala Ítaca, la que ve cómo la indiferencia de esta ciudad que sabe ser Nueva York en la piel y en el placer va a dejar que eche el cierre un teatro donde se representa el mejor montaje de la cartelera y uno de los más conmovedores de la temporada: Kampillo o el corazón de las piedras en el que Pepe Ortega, autor y director, y actores en estado de gracia demuestran que en el teatro al margen radica una verdad de valor incalculable. Más información sobre la compañía: www. antoniomarquezcompany. com