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ABC JUEVES 17 s 4 s 2008 La guerra del agua s Decepción con el Gobierno entre los ecologistas ESPAÑA 19 Los ecologistas prefieren las restricciones de agua antes que el trasvase a Barcelona Achacan los problemas de abastecimiento a la pésima gestión de la Generalitat durante las últimas décadas S. BASCO MADRID. Las principales organizaciones ecologistas en España- -Seo BirdLife, Greenpeace, WWF Adena, Ecologistas en Acción y Amigos de la Tierra- -mostraron ayer su rechazo frontal a la solución acordada por el Gobierno y la Generalitat de Cataluña para abastecer de agua del Ebro a la zona metropolitana de Barcelona, que calificaron de trasvase, por más que se empleen eufemismos como aporte puntual de agua o interconexión de cuencas Theo Oberhuber, coordinador de Ecologistas en Acción, abogó en declaraciones a ABC por soluciones más fáciles y menos dañinas para el medio ambiente, como el abastecimiento de agua por camiones, o incluso las restricciones durante unas horas diarias En el mismo sentido, Alejandro Sánchez, director ejecutivo de SEO BirdLife, recordó que toda la vida ha habido restricciones de agua en muchos lugares de España, durante meses, y no ha pasado nada Julio Barea, responsable de la campaña de aguas de Greenpeace, afirmó a este diario que es fundamental llamar a las cosas por su nombre: Se trata de un trasvase igual que fueron trasvases los otros autorizados por un Gobierno socialista, como el Júcar- Vinalopó o el TajoGuadiana... pero la solución no puede venir de un trasvase que se convertirá en permanente una vez construida la infraestructura. Se necesitan nuevas políticas. No se pueden permitir picos de consumo en el área de Barcelona de entre 400 y 800 litros por persona y día cuando la media en España es de unos 200 litros; ni se puede permitir que importantes acuíferos como los del Llobregat y el Besós estén inutilizados por la contaminación La situación, para Barea, puede tornarse en acuciante o insostenible, pero no podemos engañarnos: el problema viene de décadas de mala gestión hídrica de la Generalitat, no constituye una sorpresa Este trasvase, en opinión de Barea, carga de razones al Partido Popular cuando reclama igualdad de trato para las comunidades de Valencia y Murcia: El PP ha reaccionado como debía ante este error del Gobierno, pidiendo agua para todos, también para Barcelona... pero no es la solución Cristina Sánchez, responsable de SEO BirdLife en Cataluña, puntualizó por su parte a ABC que no se trata de señalar ahora quién es más culpable, si el Gobierno o la Generalitat, pero lo cierto es que la gestión ha sido nefasta durante décadas En opinión de Sánchez no es cierto, además, que toda el agua que se va a trasvasar sea agua de boca, ya que los habitantes de Barcelona apenas consumirán el 40 por ciento de los 50 hectómetros cúbicos previstos, el resto irá a promocionar el desarrollo del cuarto cinturón del área metropolitana, lo mismo que se achaca a Valencia o Murcia La responsable de SEO BirdLife es consciente de que los ecologistas tendrán a buena parte de la opinión pública en contra si las administraciones plantean el problema como una urgencia de abastecimiento a la población: Será muy duro oponernos Web del nuevo ministerio: http: www. mapa. es LOS TRASVASES Y EL BICHITO DEL CÓLERA Lo que importa es que Zapatero, después de un viaje a ninguna parte en política hídrica, vuelve a reconocer que el agua excedentaria se puede trasferir que informaba el Plan Hidrológico tan atropelladamente derogado en 2004; el mismo que inspiró el proyecto multitrasvases elaborado por el último gobierno de Felipe González, paralizado en el Senado por el PP en 1995 (alguna vez quizá descubramos una relación no confesada entre ambos despechos) y el mismísimo que ha alimentado en España toda la política progresista en materia de recursos hídricos, desde Joaquín Costa, a finales del XIX, hasta una personalidad tan poco discutible como el ingeniero y escritor Juan Benet, en el siglo pasado. El enfado monumental de valencianos, murcianos y almerienses está, pues, más que justificado. Las dimensiones del trasvase ahora aprobado y las del proyectado desde el Ebro al Levante sur son muy distintas, pero el argumento que justifica ambos es idéntico. A los regantes del delta les sobran los 50 hectómetros cúbicos que le faltan a Barcelona. Comunidad Valenciana, Murcia y Almería apenas necesitan una sexta o séptima parte de lo que el río vierte al mar en un año. ¿Dónde está el problema? En ninguna parte. Sólo aparece allí donde alguien decide hacer política de partido con el reparto de un recurso que es de todos. Que es lo que ha hecho el PSOE desde que cambió su secretaría general y desde que el partido que era mayoritario en Aragón fue desalojado del poder por una alianza de circunstancias entre socialistas y regionalistas antitrasvases. Ni desarrollo sostenible, ni gaitas. Eduardo San Martín No toda será agua de boca Añoran a Narbona y piden a Espinosa que cambie el chip Los ecologistas comparecieron ayer en Madrid en una rueda de prensa conjunta en la que lamentaron la salida del Gobierno de Cristina Narbona, la mejor ministra de Medio Ambiente que ha tenido España así como la fusión de su departamento con Agricultura y Pesca. A la titular del refundido Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, Elena Espinosa, le pidieron que cambie el chip y un giro radical en su forma de entender el desarrollo sostenible s blanca, se vende en botella y se toma con el café, pero no es leche. Es agua no utilizada en una cuenca que se transporta a otra donde hace falta, pero no es un trasvase. En mis inicios como periodista, un ministro franquista prohibió llamar por su nombre a unas diarreas estivales provocadas por la bacteria vibrium cholerae. Se podía escribir el nombre del bichito, pero no el de la enfermedad. Valiente ridículo. Naturalmente, los contagiados tenían que ser tratados de cólera, que ese era en realidad el mal que habían contraído. Pero lo que verdaderamente importaba es que, con el remedio adecuado, aquellos enfermos se curaban cualquiera que fuera el nombre que las autoridades de la época dieran a la plaga. En el acuerdo alcanzado el martes entre Montilla y la ministra Espinosa, lo de menos es el eufemismo que ambas partes se empeñan en utilizar para no mencionar la palabra maldita. Lo que importa de verdad es que el Gobierno de Zapatero, después de un viaje de cuatro años a ninguna parte en política hídrica, vuelve a admitir el principio de que el agua excedentaria se puede transferir allá donde es necesaria. El mismo principio E