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ABC JUEVES 17 s 4 s 2008 OPINIÓN 11 EXTERIOR UNA RAYA EN EL AGUA COME REAGIRE... EL NIDO viético. Difícilmente Veltroni (1955) o Berlusconi L crecimiento promedio italiano apenas llega, (1936) se liberarán de su origen. Pero algo ha cambiaen los últimos 12 años, al 1.4, (España, 3.7; Aledo de raíz. mania 2.1) La Italia moderna, una de las socieBerlusconi no hará una política solitaria. No hay dades más laboriosas, serias y capaces del mundo, no dos polos enfrentados sino dos partidos dominantes ha tenido buena suerte con su clase política. Sin emque dialogan. El fraccionamiento retrocede: los comubargo Italia resiste. El pronóstico de un crecimiento nistas o el viejo PSI han quedado sin representación negativo en 2008 -1 por cien) ha extendido la alarma. parlamentaria, con otros veinte partidos. Sólo hay cinSilvio Berlusconi gobernó en 1994 y 2001. Ahora el reco partidos en el senado, seis en la cámara. sultado electoral devuelve al país alguna espeUn ejemplo: Italia convocó un referéndum ranza: hay al menos un resultado claro. Berlusen 1987, que acabó con el desarrollo de la enerconi gobernará con mayoría absoluta (46 por gía nuclear. Pero es cierto que la desintegracien frente al 38 de Veltroni) Es peligroso, pero ción del átomo puede ser un sistema más efilo es menos que en 1994. ciente y seguro que la combustión de carbón. Desde 700 a. C, durante un milenio, Roma Francia eligió la opción nuclear hace 60 años y fue el vivero de las civilizaciones europeas: los la ha mantenido contra viento y marea, con un fragmentos francés, inglés, germano, holanpacto de Estado que comprometía a todos los dés, sueco- danés, español salieron en parte de DARÍO gobiernos. Francia tiene una cierta indepenallí. La Italia de Giotto daba a luz al RenaciVALCÁRCEL dencia energética, Italia no. miento en el siglo XIII. ¿Por qué se arruina un Hay grandes reformadores, desde Andrea Ricardi, país? Es un misterio. Pero algo guarda relación con la negociador de la paz en Mozambique, hasta Luca Corvirtud cívica, de la que la República y el Senado de Rodero di Montezemolo, padre de la nueva Fiat. Trabajama fueron modelo hace más de 2.000 años. rán en la sombra. Millares de empresas industriales o Roma extendió el derecho forjado por Gayo y Papicívicas persisten en el mercado y sus reglas. La coniano. En el extremo opuesto a ese mundo basado en rrupción ha infectado el sistema político, intachable la prudencia y en la integridad, aparece al cabo de los hace años en amplias zonas democristianas o comusiglos el nuevo primer ministro. El derecho trata de nistas, años de De Gasperi o Berlinguer. Ernest Reser esquivado, aplazado. Pero no hay un solo argumennan luchó, y consiguió, en el siglo XIX una Reforma Into que oponer a la realidad: el lunes, los italianos lo elitelectual y Moral para Francia. Sólo de esa reforma gieron inequívocamente. Es curioso, no obstante, ver previa podrá surgir la reforma política. cómo se extiende un fenómeno: hombres de probada La Lega Nord, con su racismo latente, es un riesgo virtù empiezan a infiltrarse, a colarse, en las filas de en el horizonte; el federalismo fiscal amenaza al pola Italia podrida. Millares de alcaldes, jueces, perioder del Estado. Pero hay datos nuevos: el primer minisdistas, funcionarios europeos, empresarios transnatro no gobernará a su aire, como en 1994- 96, sino que secionales aguardan agazapados, dispuestos a demosrá vigilado. El bipartidismo avanza, con el 81 del voto trar lo que Italia puede hacer en circunstancias adverpopular en dos formaciones. No hay una confrontasas. El nuevo (y anterior) ministro de Economía, Giución abierta contra Berlusconi, sino un sentimiento lio Tremonti, autor de un libro reciente, Il mercatismo tácito, angustiado, salir del marasmo. Ocurre a vesuicida, come reagire, es quizá un símbolo de esa Itaces- -Saint- Simon en 1707- -que la rectitud se extienlia. En la oposición hay un ex joven de buenas intenciode hasta iluminar grandes ocasiones Parece un suenes, procedente del mundo siniestro que dirigían ño y no lo es. Breznef, Andropov o Chernienko, el comunismo so- E DEL CUCO RA bonita y emocionante aquella escena de Jack Nicholson sacando en tropel a los locos del frenopático: una alegoría de la libertad. Y era hermosa la idea que simbolizaba, la utopía fervorosa y sesentera de una sociedad que curaba a los enfermos mentales con el bálsamo mágico de la integración. Aquella gozosa antipsiquiatría, hija del mayismo libertario, cerró los manicomios, saltó las tapias y santificó a Cooper, Laing y demás gurús como apóstoles de la metanoia, el viaje psicodélico hacia el fondo auténtico del ser. A mediados de los ochenta, bajo el IGNACIO impulso de las experienCAMACHO cias antiautoritarias de Kingsley Hall, la reforma psiquiátrica española instauró un modelo de asistencia que devolvió a los pacientes a sus casas, clausuró los hospitales especializados y confió los trastornos crónicos al albedrío de su propia evolución. Hoy, cuatrocientas mil sobresaltadas familias albergan en España a un esquizofrénico, en un vilo silencioso de angustia y sufrimiento que de vez en cuando estalla en el cortocircuito irreversible de la tragedia: una katana, un atropello, un salto al vacío, un bebé estrangulado, un hijo que pasea la cabeza de su madre en una bolsa de plástico. Másalládel horror de las páginas de sucesos, loquelate es la profundazozobradecientos demiles deciudadanos obligados a convivir con un drama queles sobrepasa. Sin asistencia, sin conocimientos y sin dinero, los familiares de muchos enfermos esquizoides padecen la tortura de la soledad, el desconsuelo y la zozobra. El sistema sanitario orilla los trastornos de personalidad o se los quita de encima por el expeditivo método de la receta neuroléptica. El delirio, la enajenación, el desasosiego, la desdicha, quedan entre las paredes de unos hogares condenados a la congoja de un horizonte sin certezas, a una existencia marcada por la incertidumbre y el desamparo, por la pena y el miedo. El espeluznante parricidio autopronosticado de Murcia no es, o es no sólo, un fallo de la justicia o del sistema de protección jurídica. Es el fracaso de un proyecto social y asistencial que ha suprimido un modelo sin darle cuerpo a ninguna alternativa. El problema de la salud mental no otorga votos ni rentabilidad pública, y sus víctimas han de cruzar a solas un desierto de olvidos que sólo quienes tienen recursos pueden permitirse paliar de algún modo. Las leyes de dependencia languidecen sin presupuesto, la sanidad pública se colapsa en un marasmo burocrático ante un Ministerio sin competencias y las familias asumen un papel que ni les corresponde ni están capacitadas para soportar a su cargo. Asomados a un abismo insondable de dolor enajenado, cientos de miles de españoles viven bajo el sobresalto de un vértigo de alarma. El Estado que creía haber clausurado alegremente el infierno de la locura sólo ha logrado barrerlo hasta el interior de la cotidianeidad doméstica, donde sólo de vez en cuando se escuchan los alaridos de un desequilibrio que no es tanto de unas mentes confundidas como de un sistema abúlico, desentendido, negligente, decapitado él mismo de compasión y de cordura. E