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ABC MIÉRCOLES 16- -4- -2008 Una inyección de nanofibras devuelve la movilidad a ratones parapléjicos 93 Una amistad que vale un riñón Gregoria Ruiz ha marcado un hito en la historia de la solidaridad al donar un riñón a un desconocido con el que contactó a través de un programa de radio s El trasplante se realizará en tres semanas POR ESTHER ARMORA FOTO YOLANDA CARDO BARCELONA. Las ondas hertzianas los conectaron y un riñón les dejará unidos para siempre. La historia de Gregoria Ruiz y Juan Pedro Baños es de aquellas que te hacen reconciliarte con la humanidad. Dentro de sólo tres semanas, si se resuelven los problemas inmunológicos que el viernes pasado frustraron la intervención en el Hospital Clínic de Barcelona, Juan Pedro recibirá de Gregoria un riñón, que le liberará del duro suplicio de la hemodiálisis, que le tiene maniatado desde hace 25 años. La historia humana de esta pareja trasciende al hecho de la donación, por excepcional que ésta sea. Se conocieron a través de un programa de radio- La Gramola -y en pocos meses sellaron su pacto de vida. La rara avis de la bondad personificada, Gregoria Ruiz, de 60 años y natural de Alicante, conoció el caso de Juan Pedro y no titubeó al brindarle su órgano, pese a tener un marido y cuatro hijos que podrían necesitarlo en un futuro. Lo que pasó por la cabeza de Gregoria en aquel instante fue, según confesó ayer a ABC, su afán por salvar dos vidas: la de Juan Pedro y la de otro receptor que podrá beneficiarse del riñón que le hubieran asignado en un futuro. Quería liberarle definitivamente de su aperreada existencia. El historial clínico de Juan Pedro empezó a escribirse cuando apenas contaba con unos días de existencia por culpa de una estenosis de píloro que le acarreó secuelas importantes. Me desnutrí casi por completo y estaba totalmente deshi- Mamá, es tu cuerpo, te apoyaremos hasta el final Cuando Gregoria Ruiz escuchó por radio a Juan Pedro Baños explicando la reciente muerte de su amigo, el corazón le dio un vuelco. Percibí su sufrimiento. Entendí cómo se sentía y quise liberarlo de su dura situación y de la cadena perpetua en la que se encuentra afirma Gregoria. Así de simple y así de sencillo también. Acto seguido, esta alicantina de 60 años llamó al programa de radio y dijo: Quiero donar un riñón y que sea para él Desde entonces, se convirtió en la primera donante en vida. Por esta razón, el alcalde de su pueblo, Torrellano, ha decidido dedicarle una placa. Su generosidad sin límite es todo un ejemplo y ha sentado precedente. Conversando con ella uno entiende que su decisión es sincera y no responde a intereses de ningún tipo. Su familia también ha sido ejemplar. Mamá es tu cuerpo. Te apoyaremos hasta el final le dijeron sus hijos cuando conocieron su decisión. Nunca podré compensar a mi ángel dice Juan Pedro refiriéndose a Gregoria tenía 23 años y su madre le regaló uno de sus riñones. Tras ese regalo vinieron 15 años en los que se casó y tuvo tres hijos. La frágil vida de Juan Pedro volvió a resquebrajarse cuando nació su hijo menor. Para contrariar tan feliz circunstancia, sus riñones dejaron de funcionar y tuvo que volver a la hemodiálisis. Desde entonces, acude puntualmente a ella en los días alternos. Ese peregrinaje de más de 25 años no ha hecho perder ni la esperanza ni el buen humor a este murciano, que siempre ha confiado en la solidaridad humana. Esta fe le ha conducido hasta su ángel de la guarda, Gregoria, a la que ha rebautizado como Gloria. Ha sido gloria bendita, un regalo del cielo asegura. El semblante de Juan Pedro cambia al recordar las circunstancias que le llevaron a ella. La gente cree que yo pedí el órgano por radio, la conmoví y me lo dio. La historia es más complicada precisa. Para entenderla, debemos remontarnos a 2003 cuando él, con uno de sus mejores amigos y compañeros de la organización de trasplantes, Diego Fajardo, se encontraban en Madrid para participar en una charla. La reunión acabó pronto y Juan Pedro convenció a Diego para regresar antes a Murcia. Esa decisión les salvó de una trampa mortal. El tren que debían coger se estrelló en Chinchilla y murieron 19 personas. Fue al día siguiente, al querer comentar el accidente con su amigo, cuando se enteró de que éste había muerto por su enfermedad cardiaca. Ese mismo día decidió compartir la dura experiencia con sus colegas de La Gramola y relató la muerte de Diego en la radio: Me limité a explicar el caso y cité mi situación de pasada Fue suficiente para que Gregoria se decidiera. Quiero que mi riñón sea para él indicó al locutor. Semanas más tarde, Juan Pedro aceptó y las pruebas de compatibilidad adornaron este cuento de hadas que está sólo a tres semanas de hacerse realidad. Más de cuarenta años luchando dratado. Los médicos daban muy pocas esperanzas a mis padres explica el afectado en una entrevista concedida a este diario. Este cuadro infantil, que se agravó cumpleaños tras cumpleaños derivó en una insuficiencia renal crónica. A los cinco años de edad un médico de Cartagena le dio una solución provisional que le permitió aguantar unos años con una cierta calidad de vida. El primer choque con la cruda realidad lo tuvo a los 19 años, cuando le cayó a plomo el diagnóstico de insuficiencia renal crónica terminal Entendí entonces que mi vida dependía de un riñón artificial afirma Juan Pedro. Tras su estreno con la diálisis le sobrevino un coma que superó contra todo pronóstico, y ese fue, según explica, el primero de sus tres nacimientos. El segundo, se produjo cuando Una historia agridulce Quiero donar mi riñón y quiero que sea para él dijo Gregoria al locutor que les puso en contacto Más información sobre la intervención: http: www. asociación de trasplantados. es