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ABC MIÉRCOLES 16 s 4 s 2008 INTERNACIONAL 43 Putin dirigirá el país desde la presidencia de su partido político, Rusia Unida RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. Los delegados asistentes al IX Congreso de Rusia Unida partido que detenta 315 escaños de los 450 que tiene la Duma (Cámara Baja) votaron ayer de forma unánime a favor de que Vladímir Putin sea a partir de ahora el líder de la formación. Al nuevo presidente ruso, Dmitri Medvédev, sin embargo, sólo le propusieron afiliarse. Putin aceptó la oferta de encabezar el partido, pero Medvédev, cuya toma de posesión tendrá lugar el 7 de mayo, anunció que le parece prematuro incorporarse a sus filas. El IX Congreso de Rusia Unida organización creada por el Kremlin hace ocho años, comenzó el lunes con mucho aspaviento. Se diría que hay por delante una nueva convocatoria electoral. Pero no es el caso. Las legislativas fueron en diciembre, con victoria aplastante de Rusia Unida y las presidenciales en marzo, con apabullante éxito de Dmitri Medvédev, el hombre designado por Putin para sucederle. Lo que parece haber detrás de todo es un intento de lanzar un mensaje claro a la sociedad de que Putin no será un primer ministro dependiente del jefe del Estado, como todos los anteriores, sino con fuerza propia y con el respaldo total del Parlamento. No permitirá que su delfín trastoque sustancialmente el actual statu quo. Contar con más de los dos tercios de los escaños de la Duma permitiría iniciar el procedimiento para apear a Medvédev de la presidencia e incluso para modificar la Constitución. Lo que más teme la élite rusa es que el nuevo presidente acometa otro reparto de la propiedad, como suele suceder cada vez que se produce un relevo en el Kremlin. La cuestión es saber si Medvédev querrá desembarazarse del atenazamiento de su tutor y, en tal caso, si será capaz de conseguirlo. En la época soviética, los recién llegados al poder estaban condicionados por el Buró Político del Partido Comunista, pero terminaban logrando imponer su criterio. Lo mismo le ocurrió a Putin cuando se encontró que todo su entorno era la vieja guardia de Borís Yeltsin. Tardó poco en desbrozar el camino. Muchos analistas, no obstante, advierten que sería muy peligroso para el país que se rompiese la armonía entre Medvédev y Putin. Estudiantes afganos en una de las aulas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kabul Buenas noticias de Afganistán A pesar de la dureza de las condiciones. A pesar de las dificultades y de la desconfianza generalizada, la población civil afgana poco a poco se va recuperando, y prueba de ello es la primera promoción de médicos, después de siete años, que sale ya en Kabul TEXTO Y FOTO MIKEL AYESTARÁN ENVIADO ESPECIAL KABUL. Sólo interesan las noticias malas de nuestro país, pero aquí también ocurren cosas positivas. Por fin tenemos, después de siete años, la primera promoción de médicos en nuestros hospitales El doctor Obaidullah Obaid es el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kabul y se muestra exultante por la reciente licenciatura de los primeros 461 profesionales que terminan sus estudios desde el colapso del régimen talibán. La Facultad es un edificio con dos caras. Situado a cuatro kilómetros del centro urbano, en la carretera que une Kabul con Kute Zaingi, la entrada se muestra limpia y moderna, la parte trasera, sin embargo, conserva intactas las huellas de miles de impactos de proyectiles. Aquí estuvo una de las principales líneas del frente que a lo largo de los veintitrés años de guerra civil tuvo Kabul. Veintitrés años en los que el edificio se usó como mero puesto de control de las distintas facciones armadas. La llegada de los talibanes ayudó a recuperar el sentido con el que inauguraron los turcos esta facultad en los años treinta, pero no invirtieron un solo afgani y las condiciones para los estudiantes, además de la falta de libertad, eran extremadamente duras. Estos siete años de reconstrucción y de cooperación con universidades de todo el mundo, lo han dejado como nuevo. Tras la caída de los talibanes nos pusimos manos a la obra y gracias a las ayudas de gobiernos como el japonés o el francés hemos logrado llegar a los dos mil estudiantes, el cuarenta por ciento son mujeres, muy lejos del 80 que había durante las guerras, cuando los hombres estaban en el frente en los años en los que yo estudié, pero un gran logro teniendo en cuenta el paso atrás de la época talibán cuando se les prohibió asistir a las aulas señala el decano, que estudió durante la ocupación soviética cuando tampoco faltaba de nada Los estudiantes ya están en la calle, listos para iniciar su labor, y el Ministerio de Sanidad pronto les asignará destino en distintos hospitales y centros de salud de todo el país donde su mano de obra es muy necesaria. A estos 461 médicos, se les sumarán el próximo año las primeras 50 enfermeras de la Escuela de Enfermería de Kabul, y ellas nos hacen muchísima falta, porque apenas contamos con personal de enfermería, especialmente mujeres El tono de optimismo del decano al hablar de sus estudiantes cambia, sin embargo, a la hora de afrontar la poca confianza de los jóvenes en el presente y el futuro del país por lo que muchos de ellos inevitablemente se irán a ejercer al extranjero Mohamed Ehsan tiene 24 años y está en el último curso, a diferencia de lo que opina su decano, el se queda en suelo afgano porque si la gente más preparada abandonamos el país, esto nunca saldrá adelante. Ahora lo importante es que el Gobierno nos de seguridad para poder ir a las provincias. Por ahora resulta imposible ir al sur porque allí nos perciben como colaboradores de las autoridades y estamos en peligro A la amenaza talibán, se le suma la creciente delincuencia en todo el país que ha puesto de moda los secuestros exprés de los profesionales de la medicina y de sus familiares. La sanidad pública afgana paga sueldos muy bajos a sus profesionales, inferiores a los 100 euros al mes, y no cuenta con los medios mínimos para atender a los ciudadanos, que se ven obligados a optar por las clínicas privadas que florecen en las capitales de provincia. Las medicinas corren siempre por cuenta de los pacientes y por ello las calles anexas a los hospitales afganos se han convertido en auténticos bazares de pastillas y pomadas. Es un paso más hacia la afganización del país, poco a poco dejaremos de ser totalmente dependientes para poder valernos nosotros mismos, es el camino a seguir concluye el Doctor Obaidullah. Fuerza propia Faltan enfermeras Grandes logros El 40 por ciento de los dos mil estudiantes son mujeres, un gran paso adelante respecto de la época de los talibanes