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42 INTERNACIONAL MIÉRCOLES 16 s 4 s 2008 ABC Lafontaine se encomienda a Karl Marx Con un SPD a la deriva, el socialista Lafontaine pide nacionalizaciones y se encomienda al autor de El Capital en el 125 aniversario de la muerte del coautor, con Engels, de El Manifiesto Comunista POR RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL BERLÍN. Un socialista resentido quiere nacionalizar las telecomunicaciones, el correo y las eléctricas y clama por recuperar El Capital de Marx para el futuro programa de La Izquierda, su rampante partido de ex comunistas y nostálgicos de la lucha. Pero si en el 125 aniversario de la muerte del filósofo se rehabilitan algunas de sus críticas al capitalismo, los socialdemócratas en el Gobierno se precipitan en cambio 18 puntos en las encuestas por apenas el ligero giro a la izquierda de pedir ¡un salario mínimo! y barajar posibles acuerdos locales con los ex comunistas. Por asuntillos así los partidos alemanes no suben o bajan medio punto, se desploman: de un 38,5 en las últimas federales a un 20 el SPD queda en un mínimo histórico. La desbandada es tal- -tras tropezar en Hamburgo y Sajonia Inferior, y un penoso espectáculo en Hesse- -que no hay día en que no se oiga pedir un líder socialdemócrata, no entendiendo como tal al provincial Kurt Beck. En tiempos de mudanza en la izquierda, el populismo es el triunfador de la tarde con Oskar Lafontaine. El ex presidente del SPD que desertó exige nacionalizar E. ON, evitar nuevas privatizaciones como el ferrocarril y recuperar partes de El Manifiesto Comunista ¿Un bolivarismo lafontainiano? ¿Puede funcionar en Alemania lo que ya está en vías en Venezuela o Rusia? se pregunta el Spiegel La reivindicación de Marx no iría desencaminada, según los politólogos, dado que tan poco se ha inventado en este campo en el último siglo, aparte de subrogarse algo de ecologismo o libertarismo ajenos. De hecho, cada gran paso en Bad Godesberg o Suresnes habría consistido más en ir abandonando que ahondando el socialismo. Pero nadie como Marx ha explicado el carácter explotador de las relaciones capitalistas y, según Lafontaine, hay frase de El Manifiesto Oskar Lafontaine, durante un mitin en Erfurt, en el este de Alemania de plena actualidad Y cita cómo la burguesía y el capital malbaratarían la dignidad de la persona, al parecer a diferencia del comunismo. La privatización neoliberal de la energía conduce a precios monopolísticos y a timar a la gente dice el Napoleón del Sarre en Die Welt la red eléctrica y de suministros deben estar en manos del estado que no explota al ciudadano. Muchos alemanes sólo han visto de la liberalización energética una factura aumentada, pero cierto es que Bruselas insiste en que, aparte del Reino Unido u Holanda, lo que menos hay es competitividad en el sector. AFP ¿Puede funcionar en Alemania lo que ya está en vías en Rusia o Venezuela? se pregunta el Spiegel Recientemente en Lübeck, Oskar Lafontaine buscaba demostrar con las últimas elecciones que cuanto más fuerte es La Izquierda más social es Alemania pues la gran coalición le estaría copiando sus exigencias sobre jubilaciones. Malestar e inseguridad corren parejos con el auge de La Izquierda, pero lo preocupante del líder socialista es cómo enseguida se desliza a decidir en elecciones locales la presunta criminalidad de Bush y Blair y Izquierda y gran coalición la geoestrategia del hindukush afgano. Cuando la reunificación, el escritor Stefan Heym dijo que la oscura RDA apenas quedaría en pie de página de la historia y esto justo preocupa a politólogos como Monika DeutzSchröder, de la Universidad Libre de Berlín: un 66 de jóvenes ni siquiera considera hoy a la RDA como una dictadura sino un paisito cutre pero mono Diecisiete años después, uno de cada cinco dice preferir volver al muro de Berlín, aunque hasta el día antes aún la gente se jugaba la vida allí. Entonces, en las primeras elecciones, sólo un 2,4 votó comunista; hoy lo hace más de un 20 en el Este e incluso un 6- 8 en el Oeste. La buena noticia para los sociólogos sería que el resto, no.