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16 ESPAÑA La guerra del agua s Las contradicciones del tripartito catalán MIÉRCOLES 16 s 4 s 2008 ABC El tripartito renunció por escrito en 2005 a ampliar hasta Barcelona el trasvase Firmó un convenio con el Gobierno de Zapatero para apuntillar la infraestructura diseñada en el PHN del PP que ahora desempolva en plena sequía JUAN FERNÁNDEZ- CUESTA MADRID. El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero firmó el 9 de junio de 2005 un convenio con la Generalitat de Cataluña por el cual se eliminaba la prevista conexión hídrica entre el bajo Ebro y el área metropolitana de Barcelona, que ayer se recuperó. En ese caso no era cuestión de trasvases, transferencias o compras de agua a los agricultores. El proyecto que se eliminó, y se recuperó ayer, era conectar Tarragona con el área de Barcelona a través de una tubería para que pudiese ser utilizada para mandar agua a una zona estructuralmente deficitaria. Esa era la nueva política del agua del Gobierno socialista, a la que se acogió la Generalitat catalana. De hecho, la Agencia Catalana del Agua, dependiente del Gobierno autonómico, ha dirigido todas sus actuaciones de los últimos años desde lo que llama nueva política del agua en Cataluña, es decir un cambio de modelo. Una nueva propuesta más racional y sostenible basada en la gestión de la demanda y el abandono de la política arcaica e insostenible de la gestión de la oferta según uno de los responsables de dicha agencia. Así, tal coherencia le llevó al consejero de Medio Ambiente, Salvador Milá, el 9 de junio de 2005 a renunciar formalmente a que las aguas del minitrasvase del Ebro, regulado en la ley 18 1981, de 1 de julio, puedan extender su ámbito territorial mediante la conexión CAT- Abrera (del Bajo Ebro al área metropolitana de Barcelona) Esta renuncia fue por escrito a través de un convenio firmado ese día por el ya ex consejero y la ya ex ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona. Es evidente que el consejero obvió que el área metropolitana de Barcelona es desde el punto de vista hídrico estructuralmente deficitaria. Quizá porque en esas fechas los embalses estaban por encima del 40 por ciento, en torno al doble de lo que almacenan en la actualidad. En el citado convenio se iba más lejos. Se aseguraba que en Cataluña lo que existía era una supuesta precariedad de recursos hídricos que según el Plan Hidrológico Nacional del Gobierno del PP, debía paliarse con distintas actuaciones que implicaban la obtención de recursos procedentes del Bajo Ebro y la conexión CAT- Abrera Para el Gobierno socialista, en cambio, lo que debía hacerse era una nueva política del agua, por la que se establece un marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas, que se impulsa desde los Gobiernos central y autonómico, y tiene como objetivo alcanzar un buen estado de las aguas mediante medidas para mejorar su protección y promover su gestión y uso sostenibles Esas medidas fueron las que sustituyeron en este convenio a la conexión desde el Bajo Ebro al área metropolitana de Barcelona, una vez que el Gobierno de la Generalitat de Cataluña, a través de su Consejero de Medio Ambiente, manifestó formalmente su voluntad de renunciar a dicha conexión por existir alternativas ambientalmente más sostenibles, al tiempo que solicitó que se suprimiese del elenco de actuaciones declaradas de interés ge- La alternativa sostenible neral (en el Plan Hidrológico Nacional del PP) la relativa a la conexión CAT- Abrera A cambio de esa renuncia, el Ministerio de Medio Ambiente y la Generalitat de Cataluña establecieron una serie de condiciones para la financiación y ejecución de las actuaciones (una decena) de sustitución de la conexión CATAbrera El Gobierno se comprometió a obtener para Cataluña financiación comunitaria para las obras sustitutivas (entre ellas la famosa, y en construcción, desaladora del área metropolitana de Barcelona) La propia Administración General del Estado eludía la aportación de fondos propios. Y la competencia de esas obras era cedida a la Generalitat. Por su parte, el Gobierno socialista catalán (cláusula décima del convenio) permitía que quedasen sin efecto las previsiones relativas a la conexión CATAbrera del Protocolo suscrito el mes de julio de 2001 entre en Ministerio de Medio Ambiente y la Generalitat de Cataluña A partir de ahora, el Gobierno catalán seguirá teniendo en exclusiva la competencia sobre esas obras, ya ha recibido en buena parte los fondos comunitarios (más de 500 millones de euros) y recupera la transferencia de agua desde el bajo Ebro al área metropolitana de Barcelona. Fondos comunitarios que según la ex ministra Narbona correspondían a otras obras, que fueran de la competencia del Gobierno español, una situación que ya no se daba en el caso catalán. Las administraciones competentes consideran que buena parte de las cuencas internas de Cataluña son estructuralmente deficitarias, que las situaciones de sequía no son excepcionales, pero se han perdido cuatro años y Cataluña, como el Levante, no tienen agua. Fondos comunitarios Convenio firmado el 9 de junio de 2005 donde se eliminaba la conexión de Tarragona a Barcelona