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ABC MARTES 15 s 4 s 2008 CULTURAyESPECTÁCULOS 85 Los toros y otros amores de Beauvoir Claude Lanzmann desvela en un impactante artículo la relación de veinte años que mantuvo con la autora de El segundo Sexo un matrimonio paralelo indisociable de España, y de otra de sus grandes pasiones, la fiesta de los toros POR JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Con medio siglo de retraso, el único hombre a quien Simone de Beauvoir llamó mi marido por escrito, nos descubre que la legendaria compañera de Jean- Paul Sartre y figura matriarcal del feminismo, fue una gran apasionada de la fiesta de los toros, hasta el extremo de organizar un gran viaje amoroso, secreto, para seguir una larga temporada taurina, de plaza en plaza, entre Salamanca, Madrid, Toledo, Huelva, Albacete, Valencia y Barcelona, indisociable de la pasión amorosa y el descubrimiento de otra España. Claude Lanzmann vivió con Simone de Beauvoir más de veinte años y fue el compañero sentimental más perdurable de la autora de El segundo sexo quien, a pesar de sus distintas aventuras amorosas, nunca rompió su relación intelectual con Sartre, con quien compartió el lecho de distintas adolescentes. A la muerte de Sartre, Lanzmann, autor de una película legendaria, Shoah asumió la dirección de la revista Les Temps Modernes fundada por Sartre en la inmediata posguerra. Con motivo del centenario de Beauvoir, Lanzmann publica en el último número de la revista un texto revelador, contando, por vez primera, su aventura amorosa con la escritora, indisociable de la fiesta española de los toros. Lanzmann cuenta que fue Jean Cau, el primer secretario de Sartre, amante de la madre de Patrick Modiano, quien le habló por vez primera de los toros con entusiasmo. Pero subraya que fue Beauvoir, aficionada muy apasionada la que propuso un largo viaje amoroso, para correr de plaza en plaza, siguiendo el legendario duelo taurino del verano de 1955, entre Litri y Julio Aparicio. Lanzmann conducía el automóvil y Beauvoir le hablaba de todo lo divino y lo humano, apasionados ambos por personajes, sucesos, acontecimientos y leyendas reciamente hispánicos. En Toledo, Beauvoir y Lanzmann recuerdan conmovidos la batalla del Alcázar y la tragedia íntima del general Moscardó, evocada por Robert Brasillach, fusilado por colaborador con la Gestapo, durante la Ocupación nazi. Siguiendo la ruta taurina de Litri y Aparicio, Lanzmann y Beauvoir desembarcan en Albacete, donde el escritor recuerda a un comunista francés, André Martí, conocido, recuerda, como el carnicero de Albacete tras su sanguinaria persecución ensangrentada de anarquistas de la CNT y troskistas del POUM. En Valencia, la pareja vive la experiencia de una ciudad ¿sin agua corriente? donde según el escritor, era más fácil beber vino que agua Borrachos ambos, cuenta Lanzmann, ya muy anciano, se metían en la cama evocando con pasión diversos lances taurinos. En Barcelona, Beauvoir oscila entre el espectáculo de la pasión taurina y las pasiones prostibularias de un Barrio Chino difunto. De pasada, Lanzmann compara su viaje y pasión compartida con Muerte en la tarde de Hemingway. E insiste una y otra vez en la pasión políticamente incorrecta de Beauvoir por la fiesta, hasta el extremo de comprarse media docena de carteles taurinos para decorar el piso que se compró con los derechos de autor de Los mandarines la novela que ganó el Goncourt de 1954. Pasión políticamente incorrecta Lanzmann (izquierda) Beauvoir y Sartre, durante un viaje a Egipto AFP Duelo entre Litri y Julio Aparicio García Vila: Alma Mahler es un personaje fascinante y antipático S. GAVIÑA MADRID. Fascinante pero también antipático Así define Antonio García Vila el personaje de Alma Mahler, que para él nunca entendió a su marido y que al contrario de lo que algunos puedan pensar, no fue una mujer adelantada a su tiempo ni defensora del feminismo. Reconoce que al principio, al sumergirse en su vida para escribir el libro Alma Mahler. El fin de una época (Retratos del Viejo Topo) intentó hacer un elogio feminista de ella pero a medida que avanzaba me resultó imposible. Se convirtió en un personaje antipático. Fue- -puntualiza- -una mujer conservadora tanto en lo político como en lo social, y no hizo las cosas para liberarse sino por propia conveniencia García Vila se refiere así a la ajetreada vida sentimiental de Alma, que se casó con el compositor Gustav Mahler, al que nunca entendió, aunque él sí la entendió a ella, y nunca la engañó en sus planteamientos tuvo devaneos con Gustav Klimt, y una larga relación con Oskar Kokoschka; y se casó con el arquitecto Walter Gropius (fundador de la Bauhaus) del que buscaba descendencia aria, y al que abandonó por el novelista Franz Werfel. Sin embargo, García Vila reconoce su fascinación por este personaje, que refleja la Viena de fin se siglo. Su relevancia más que en sí misma consiste en ser el espejo de un época A través de la vida de Alma Mahler, García Vila hilvana los cambios de una sociedad que está en pleno proceso de transformación. La aparición de psicoanálisis de la mano de Freud, que forjó un mito sobre la sexualidad y la publicación del escrito Sexo y carácter de Otto Winninger, alabado por grandes personalidades de la época, que decía cosas monstruosas Pensamientos de los que de aluguna manera, en opinión del escritor, somos herederos hoy También aborda las complejas personalidades de artistas como Klimt y Kokoschka, y concluye con el traslado del foco de atención de una Viena en decadencia a la pujante Berlín, y con el exilio de Alma a los Estados Unidos. Entre los próximos proyectos de García Vila se encuentra escribir, dentro de esta misma colección, una semblanza sobre Antonin Artaud, un escritor loco, comparado con Leopoldo Panero, en el sentido rupturista, pero que es difícil de abordar Como en el anterior, Artaud también será una excusa para reflejar una época, su relación con el cine, con el surrealismo y para demostrar que los genios no aparecen expontáneamente, que hay un caldo de cultivo concluye.