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10 OPINIÓN MARTES 15 s 4 s 2008 ABC AD LIBITUM BIBIANA AÍDO Y LA LIBERTAD E gastado la mañana releyendo a Raymond Aron, Isaías Berlín, Friederik von Hayek, JeanFrançoise Revel y otros sabios estudiosos de la libertad para tratar de digerir y entender de la manera más cordial lo que, atolondradamente y entregada a la responsabilidad de su nueva tarea, ha dicho la ministra más joven de José Luis Rodríguez Zapatero, la muy tierna gaditana Bibiana Aído. Quizá para justificar el invento del sillón en el que ya se sienta, como para darse importancia y largar un aquí estoy yo asegura la ministra que la igualdad es el valor más noble de la democraM. MARTÍN cia Mal asunto parece, FERRAND y peor profesor suele resultar, cuando la primera lección del curso se refiere a la importancia de la asignatura. La libertad, cuando no se trata de un eufemismo- -como parece aquí y ahora- es el primero de los valores democráticos. Es, al tiempo, su origen y su meta y sin ella de poco sirve la igualdad, que se refiere a derechos y oportunidades, y la fraternidad, a la que hoy decimos solidaridad, y es la tercera pata del taburete, inicialmente revolucionario, en el que hoy se sientan las democracias que en el mundo son. En mi condición de afrancesado y voluntarioso seguidor de quienes me precedieron en el difícil camino español de rechazos al totalitarismo y absolutismo, cada vez que voy a París no dejo de comer en Taillevent, la tradición frente a la moda, y de acudir al Museo del Louvre para cumplimentar, aunque no sea un pintor de mis preferencias, a Eugène Delacroix. Uno de sus cuadros, La Libertad guiando al pueblo, es una de las más bellas alegorías de lo que trato de decir aquí para, con todo cariño, recordarle a la ministra novicia que el socialismo no es una verdad unívoca, y menos aún la versión zapateril del invento. En el cuadro de Delacroix la Libertad, levantada sobre una pirámide de cadáveres, sostiene con su mano derecha, desplegada al viento, una bandera tricolor y lleva en la izquierda un fusil con la bayoneta calada. La siguen, en pie de igualdad, un burgués con chistera y un menestral de gorra y pistolón. Es la misma Libertad para todos porque en ella y en su pretensión los restantes valores de la vieja República se dan por añadidura. Sin la libertad no podrían fructificar. Zapatero es muy dueño de inventar nuevos ministerios que disimulen la ineficacia con la que, desde hace ya cuatro años, viene gestionando los de corte más clásico y establecido. Es muy posible que, del mismo modo que el de Vivienda no alivió en mucho la demanda juvenil, tampoco el de Igualdad operará milagros tratándose, como se trata, de un valor moral al que se quiere confundir con el Derecho Administrativo; pero, por lo menos, que no curse con desacato a la Libertad. Aunque sólo sea una bisoñada de la pieza más joven del gineceo presidencial. H -La cuota me obsesiona. ¿Soy ministra por mi valía profesional o gracias a la ley de la paridad? VISTO Y NO VISTO CÓMO ACABAR CON FRANCO LIBERALMENTE NTRE nosotros: si el nuevo gobierno de Zapatero se estableciera como consultoría privada, ¿cuántos clientes tendría? Eso demuestra que en España la política es todavía menos importante de lo que cuentan los periódicos. En España todos los políticos, a derecha y a izquierda, vienen de Franco, que los engordó, y de Rousseau, que los crió. Todos, menos la ministra Bibiana, que no sabrá quién es ninguno de los dos y que por eso será ministra. Amarrada al pesebre para otros cuatro años, la izquierda parece tranquila, pero la derecha... La batalla de las ideas en la derecha se plantea igual que la batalla de los tomates en Buñol: los más gordos y a dar, al clásico estilo liberal. -Yo soy más liberal que todos estos de ahora- -decía, poco antes de morir, Pedro Zaragoza, el alcalde de Benidorm que, para legalizar el bikini, cogió una Vespa y me fui a ver al Caudillo Estos de ahora son la derecha que se reclama liberal y que dice que no fue franquista. Así que, puesto que el franquismo fue un régimen de derechas del que viven espléndidamente las izquierIGNACIO RUIZ das- ¿o es que el ministro Bermejo está QUINTANO de mal pasar? una de dos: o eliminamos de la Historia al régimen o eliminamos del vocabulario a las derechas. El liberalismo español ha decidido eliminar a las derechas, y a esto lo llaman no tener complejos. Pero suprimir a la derecha equivale a hacer desaparecer en el mismo instante a la izquierda, razón por la cual a la izquierda no se le cae el franquismo de la boca. ¡Usted es un fascista y me va a comer a mí la... -le gritaba el otro día, puñito en alto, un energúmeno (etimológicamente, ser dotado de enormes chorros de energía) a un caballero que en el Arenal de Sevilla conversaba plácidamente de toros con otro caballero. Será un cochero harto de la Feria le dije a un curioso que contemplaba la escena a mi lado. No, señor- -me contestó- Es un catedrático de mucho progreso al que no le gustan los toros. Pero pierda usted cuidado, que en E Sevilla nunca pasa nada. ¿Cuánto tiempo le llevó a Queipo tomarnos? ¿Veinte minutos? Sevilla es más liberal que todas las cosas. Comprendí que el liberalismo español que se propone la abolición de las derechas es como aquellos globitos livianos que en los dancings como decían los costumbristas, soltaban los empresarios para que el público se entretuviera rechazándolos de mesa en mesa o de pareja en pareja, hasta que los estallaban de un pellizco. La capital del pellizco, en efecto, es Sevilla: en los gritos, en los toros y en la política, esa política española cuya psicología, al decir de Pérez de Ayala, es ni más ni menos que un producto de las plazas de toros: -El pueblo español está acostumbrado a ver los toros desde la barrera, a camorrear en los tendidos, y de aquí no pasa. ¡Ay, el debate de las ideas! -La negativa a afrontar el debate ideológico nos lleva a parecer herederos de un régimen antidemocrático, antiliberal y antinacional como el franquismo, un régimen con el que el Partido Popular fundado por Fraga no tiene nada que ver. Lo dice agarrada a un atril Esperanza Aguirre, a cuya propaganda liberal le falta lo que al gobierno de Zapatero: libros. Menos Josés Tomases, Cayetanos o Bernardos Lópeces Garcías y más Rousseau, padre del liberalismo con su teoría del ¡Dejadme en paz! el Emilio para los niños, y para las niñas, Julia o la nueva Eloísa aunque, según Castellani, el liberalismo aplicado a las mujeres sea un perfecto fracaso: -Hay tres palabras que una mujer no entenderá jamás y son: libertad, igualdad, fraternidad. ¿Por qué para acabar con el franquismo liberalmente los liberales han optado por suprimir, en vez de al régimen, a las derechas? Pues seguramente porque, de suprimir el régimen, suprimirían el registro de la propiedad, el cual, para recuperar el orden perdido con los concatenados golpes de franquistas, republicanistas y primorriveristas, debería situarse en septiembre del 23, cosa que, desde luego, no acarrearía ganancia alguna ni a derechas ni a izquierdas.