Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 14 s 4 s 2008 OPINIÓN 11 EL ÁNGULO OSCURO UNA RAYA EN EL AGUA ENTRE ENRIQUE V Y EL PERRO PATÁN que crear ministerios chorras y superferolíticos; lo cual APATERO actúa con el mismo expeditivo desdén hace que la preterición de la pobre Trini resulte aún más con que Enrique V despachaba al perillán Falstaff, ofensiva y socarrona. Y esta socarronería presidencial es su ayo y mentor de juventud, en la célebre obra la que se vislumbra en la composición de su gabinete. En shakesperiana. Las tres o cuatro lectoras que todavía me cierta ocasión comparamos a Zapatero con el perro Pasoportan recordarán la escena: el príncipe Hal acaba de tán, aquella creación de Hanna- Barbera que soltaba una ser coronado en la abadía de Westminster y es asaltado risilla como de hiena asmática mientras contemplaba los por el viejo Falstaff, que se deshace con él en ternezas y efectos de sus trapisondas. Hay en él un cinismo de índole arrumacos ¡Mi rey! ¡Mi Júpiter! ¡Es a ti a quien hablo, cojocoso, muy refinadamente sádico, sin el cual no razón! y se jacta ante los circunstantes de su pripueden entenderse algunos nombramientos. Así, vanza ante el nuevo rey. Entonces Enrique V se depor ejemplo, la confirmación de Magdalena Áltiene y le espeta, impertérrito: No te conozco, vievarez, la principesa de los estropicios ferroviajo. No presumas que soy lo que fui; porque el cielo rios, o del ínclito Bermejo, el vástago facundo e lo sabe y el mundo se apercibirá, que he despojado iracundo de la Falange. Diríase que Zapatero, al en mí el antiguo hombre y que otro tanto haré con mantenerlos en la poltrona, quisiera premiar aquellos que fueron mis compañeros Tras lo sus inepcias, regodeándose en su error pretérito cual, ordena el destierro de Falstaff, obligándolo a JUAN MANUEL y pasándose por el escroto las tribulaciones de permanecer a diez millas de su persona, aunque DE PRADA los damnificados. se preocupa de que le proporcionen medios que gaLa risilla asmática del perro Patán también paranticen su subsistencia. Con Caldera, el comparece oírse en la elección como ministra de Defensa de una ñero de correrías juveniles, el hombre que se encargó de señora embarazada que probablemente no distinga a un buscarle adhesiones cuando competía por el mando de su alférez de una alferecía. Y se oye- -vaya si se oye, con ese partido, el escudero fiel que aceptó ejercer de mastín miensibaritismo de la crueldad que sólo bendice a los discíputras su jefe de filas posaba de cervatillo meloso ante la galos de Nerón- -en el rescate de Miguel Sebastián, un tipo lería, Zapatero ha obrado como Enrique V con Falstaff. Pacon nombre de mayordomo que provoca en quien lo conra garantizar su subsistencia, lo coloca al frente de un notempla la misma mezcla de grima y lastimada desazón nato laboratorio de ideas (destino que admite una interque un yogur caducado o un rabo de lagartija que aún copretación sarcástica, pues Caldera no se ha significado lea (la pobre Trini, a su lado, emerge con estatura de cícloprecisamente por sus pesquisas y hallazgos intelectuape) Pero Zapatero sabe lo que hace, Zapatero posee un coles) y lo aparta de su gabinete, esto es, de su privanza. Y un nocimiento profundo del pueblo que gobierna (él diría ciudesapego aún más aflictivo es el que Zapatero ha exhibido dadanía, soltando una risilla asmática de recochineo) sacon otros miembros de su juvenil guardia pretoriana, desbe, por un lado, que los desbarajustes de su acción política de López Aguilar hasta Trinidad Jiménez. le son fácilmente perdonados, si los reviste de gestos cosCon esta última la displicencia de Zapatero alcanza riméticos, llamativos y originales (y la arbitrariedad siembetes de ensañamiento y malignidad, pues la pobre Trini pre se percibe como originalidad) y sabe, sobre todo, que anda como un perrillo sin amo desde hace años, mendiel alma española siempre ha hallado cierto placer atávico gando un ministerio que la resarza de la costalada que se y masoquista en la perpetuación de sus desdichas. Y, así, pegó cuando Zapatero le encomendó la tarea inverosímil puede permitirse por igual los desaires mayestáticos al de descabalgar a Gallardón. Para abastecer su gabinete estilo de Enrique V y las humoradas siniestras al estilo de tías, Zapatero ha tenido que buscarlas debajo de las piedel perro Patán. Es un crack, el tío. dras (desde una neófita experta en flamencología hasta www. juanmanueldeprada. com una concejala borrosa y del furgón de cola) y ha tenido FALTA DE RESPETO ODO el respeto que Zapatero dice sentir por el criterio de los ciudadanos, con esa retórica biensonante tan suya, lo desmiente cuando nombra ministro a un político barrido en las urnas y confirma a otros dos clamorosamente cuestionados. Miguel Sebastián podrá poseer- -posee, de hecho- -una cabeza bien estructurada y una sólida formación económica, pero en política hay una regla no escrita según la cuál un candidato rechazado con la contundencia con que él lo fue ha de pasar como mínimo a un discreto segundo plano. No fue derrotado: fue humillado en las elecciones municipales, en las que todo el apoyo del poder con su inmenso aparato no resultó suficiente para permitirle arrancar un resultado siIGNACIO quiera mínimamente digCAMACHO no. Sufrió un rechazo taxativo, tajante, implacable. Un fracaso inapelable que en cualquier país le inhabilitaría para un cargo de relieve en una temporada muy larga, acaso definitiva. Para colmo salió huyendo en polvorosa, abandonando la limitada responsabilidad que el pueblo le había confiado y emitiendo un mensaje diáfano de retirada. Pues bien, he aquí la respuesta de un presidente que se considera a sí mismo omnipotente e inmune: ministro de Industria. No se trata de cuestionar la idoneidad de Sebastián para desempeñar una función determinada. Es un hombre preparado y solvente, capacitado de sobra para desenvolverse en el ámbito de la gestión económica. Se trata del lenguaje político, ése al que tanta atención presta ZP para formular su retórica de democracia deliberativa. El poder es un instrumento de servicio a los ciudadanos, no un medio para repartir premios a capricho de la confianza de quien lo ejerce. El presidente envió a Sebastián a medirse ante el sufragio universal, y el sufragio universal le dio un revolcón que él estimó suficiente para irse a su casa. Si Zapatero le necesita cerca porque se fía de sus consejos, tiene mil y un cargos de segundo nivel en los que desembarcarlo sin ofender los principios de representación pública. Nombrarlo ministro es una falta de respeto hacia los ciudadanos, que no lo han querido ni de alcalde y a quienes él desairó negándose a permanecer de concejal. En la composición de este Gobierno, Zapatero ha actuado como si tuviese mayoría absoluta. No sólo por el nombramiento de Sebastián; la permanencia de Bermejo y Magdalena Álvarez constituye un gesto inequívoco de arrogancia política que desdice su proclamada disposición al diálogo. Álvarez fue reprobada por el Senado, que es una Cámara de soberanía, y sufrió un tumultuoso rechazo a su gestión en Cataluña. El titular de Justicia es un especialista en confrontación que dificulta con su talante bronquista el consenso requerido por el presidente en la investidura. La ratificación de ambos tiene mucho de desprecio revanchista hacia las críticas, de altanería de quien concibe el poder como un territorio conquistado. El discurso bonancible de sensibilidad hacia la opinión pública y mano tendida a la oposición queda en entredicho con estas expresiones de soberbia que contradicen la voluntad de acuerdo y subrayan un mensaje mucho más nítido: el de una profunda y desdeñosa altanería en el mando. Z T