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ABC DOMINGO 13- -4- -2008 TOROS www. abc. es toros 99 Las cocochas de Torrestrella FERIA DE ABRIL Real Maestranza de Sevilla. Sábado, 12 de abril de 2008. Decimosexta corrida. Lleno. Toros de Torrestrella, con cuajo, noble, justa de casta y a veces de poder; 4 5 y 6 fueron de temple y nota. Manuel Díaz El Cordobés de tabaco y oro. Media desprendida atravesada (silencio) En el cuarto, pinchazo y estocada (silencio) Francisco Rivera Ordóñez, de azul marino y oro. Media estocada (silencio) En el quinto, estocada (silencio) El Fandi, de espuma de mar y oro. Estocada (petición y saludos) En el sexto, pinchazo, estocada y descabello (ovación de despedida) ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. Creía uno que después de las cocochas de merluza que don Miguel Báez nos preparó en Mairena poco habría en el mundo que se les pareciera. Pero hete aquí que la corrida de Torrestrella también traía jugosas cocochas tras las orejas, y si no superaron a las de El Litri antiguo, ahí se anduvieron. No hubo ni cocineros ni paladares. Manuel Díaz El Cordobés Rivera Ordóñez y El Fandi ni saben, ni están ni se les espera. Ni tacto ni gusto. Ni siquiera sartén. Hubo toros de más o menos fondo; todos nobles y con temple la mayoría. ¡Qué pena! Los tres últimos merecieron otras manos, Curro mío. Se lo dijo suavito al oído en la alternativa a Cristina Sánchez: Torear es acariciar Cualquier parecido a un gesto suave, en Díaz, Rivera o Fandila, es pura casualidad. Nada, qué manera de destorear. Estuvieron mal dirán; me opongo: ¡qué malos son! No hay derecho a que a ese sexto, con ese tranco, ese son y esa forma de descolgar se le reviente en banderillas, por mucho que El Fandi no sepa hacer más. El quinto por el derecho fue descomunal y Rivera, en vez de torear, se quiere agachar. Su muleta es catalogable como herramienta de maltrato animal. Terrible lidia, fea faena, incluso la gente (santa) empezó a pitar, que en Sevilla ya es. ¡Y El Cordobés Si cómo se coloca es imposible trazar ni medio muletazo acorde con la mínima estética. Dañino a la vista con un buen y justo cuarto sin picar. El primero, astiasfixiado, no sirvió. Rajado y acobardado, entiendo al toro: yo tampoco embestiría. ¿Para qué? Unos rodillazos, el culo en el Aljarafe, la pierna por allí, la cadera por acá, la muleta más allá: Díaz, ¿usted se ha visto de salón? El Fandi con las banderillas puso en moviolas la plaza El Fandi, en un quite por chicuelinas en pie. Poderío. Fuerza atlética. Violines y trompetas. Vale. Espectáculo para el pueblo, pero con las herramientas y las telas, a los pueblos. Es muy meritorio lo suyo, bien, no discutamos; mas su lote, en la Maestranza, es de revolución. Demasiado aguantan los toros los recortes, los galleos por los costaos, que les toquen las cocochas y luego no les corten las orejas. El último sufrió dos volatines que en la seda de Romero no hubiera padecido. ¿Por qué? Por la ausencia de temple, padre y madre del toreo. Se nos marchitó la feria sin que nadie haya bordado un paseo desde la raya a los medios, a la verónica lenta, cadenciosa, en silencio. ¿Sesenta tenía usted, sesenta y cinco o sesenta y seis? La corrida era para eso. Dentro de los elogios a los torrestrellas, que no se vayan de rositas los que tuvieron el poder limitado y la capacidad mermada, como el ensabanado segundo. Nunca humilló ni rompió hacia delante, simplemente dejó estar. Y si no recuerdo mal, en un momento se vino tan abajo que se derrumbó. A Don Álvaro, que en gloria esté, le debían los toreros otro homenaje. No miró mal un toro. Los desarmes fueron por torpeza. ¿Un poco más de motor? Pues sí, pero en otras manos la corrida de Torrestrella es de hablar y no parar. FELIPE GUZMÁN