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ABC EL NUEVO GOBIERNO DE ZAPATERO ANÁLISIS DOMINGO 13 s 4 s 2008 ESPAÑA 31 Un Gobierno para ZP El presidente presenta su Gobierno como si fuera candidato al Guiness: el primero en el que hay más mujeres que hombres, el primero en el que hay una ministra de Defensa, el primero en el que hay un Ministerio de Igualdad, encabezado por la ministra más joven parecía haber dado pie la hipotética decisión de Solbes de no agotar el mandato o la inconveniencia de no cambiar a Moratinos hasta finalizar la presidencia española de la UE. Dure más o menos, el Ejecutivo está hecho a la medida del presidente, aunque haya tenido en cuenta algunas exigencias territoriales, quizá la más importante el mantenimiento de la ministra de Fomento después no sólo de una legislatura polémica, sino también de que el propio Zapatero tuviera que presentarse en el Congreso para responsabilizarse de asuntos tan llamativos como el retraso del AVE y los trenes de cercanías de Barcelona y pedir disculpas en sede parlamentaria. Hay vascos en esta ocasión, pero se trata de una independiente sin experiencia política. Hay catalanes, pero se trata de una ministra más próxima al presidente que al PSC, Carme Chacón, y de un ministro que puede ser definido como lo más PSOE del PSC. La situación económica y la confianza de los mercados exigen la presencia de Sobes, pero su omnipotencia económica quedará modulada por el amigo del presidente, enfant terrible para el vicepresidente, Miguel Sebastián. Quienes querían ver limitado el poder de Fernández de la Vega se encuentran de nuevo con una vicepresidenta que le conviene reforzada a Zapatero porque precisa su autoridad en momentos de discrepancia y su férreo apoyo en los de crisis. Ha vencido la resistencia de Rubalcaba y las presiones exteriores sobre el ministro de Justicia, aun castigado en las urnas y en los juzgados, para que el posible pacto sobre la materia tenga un cortafuegos de su confianza. Todo al servicio del presidente. Además de los récords, el programa de Gobierno esbozado en la sesión de investidura parece dejar atrás los objetivos más radicales del anterior como lo que se dio en llamar la ampliación de derechos y lo que ha terminado siendo un cierto caos en la reforma territorial del Estado. Los grandes objetivos de la modernización que Zapatero predica se centran en la innovación tecnológica, el cambio climático y la igualdad entre hombres y mujeres. El estribillo de su idea de España que vendió en el discurso de investidura, no es una construcción intelectual ni un planteamiento ideológico global, sino un empeño más concreto. Irónicamente, su idea de España es que los trenes de cercanía funcionen y haya agua potable para todos. Sin embargo, el planteamiento de la legislatura y del nuevo Gobierno podría entenderse de dos modos. Uno, optimista, avalaría la idea de que, aprendidas las lecciones de las Germán Yanke l presidente Zapatero presenta su Gobierno como si fuera candidato a un premio Guiness: el primero en el que hay más mujeres que hombres, el primero en el que hay una ministra de Defensa, el primero en el que hay un Ministerio de Igualdad, encabezado además por una mujer que es la ministra más joven de toda la historia. Con este palmarés se dispone a afrontar la segunda legislatura, ya que se niega a aceptar los rumores de que su Gabinete está pensado para un plazo más limitado, algo a lo que E Deja atrás los objetivos más radicales, como la llamada ampliación de derechos convulsiones de la anterior, los objetivos son más técnicos y tranquilos. Otra, pesimista, convendría que el presidente está en una nueva fase en la que las reformas que fueron su columna vertebral política, son ya inamovibles, lo que iría desde la concepción de la España plural (que incluye relaciones bilaterales con las autonomías) hasta una Justicia entendida como instrumento al servicio de un determinado estado de opinión. ¿Un Gobierno para una nueva etapa socialista o un Gobierno para un régimen que ya está instaurado? Es una cuestión que hay que dilucidar en cuanto puedan apreciarse los modos y contenidos reales de la acción de Gobierno, pero que late en el convencimiento de Zapatero según el cual las tensiones ante las modificaciones políticas terminan en cuanto se plasman en el BOE para formar parte de un panorama ya inmutable. Se habrá de dilucidar, además, en un contexto de anunciados pactos porque, si son reales, no sólo precisarán modos distintos de los crispados del primer mandato, sino políticas de Estado que, por pactadas, tampoco podrán ser las de la anterior legislatura por mucho que haya formado un Gobierno para, sin reparar en ello, seguir adelante.