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76 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos SÁBADO 12- -4- -2008 ABC Goya, el hombre en guerra El Museo del Prado analiza en una gran exposición cómo la guerra transformó al pintor de Fuendetodos, y en qué modo depuró su visión de la vida y su comprensión del ser humano TEXTO: JESÚS GARCÍA CALERO FOTO: FRANCISCO SECO MADRID. En 1794, Francisco de Goya renace después de una atroz enfermedad que le dejó sordo. Ahí arranca la ambiciosa muestra que ayer presentó el Museo del Prado, que reúne dos centenares de obras con el empeño de mostrar una imagen canónica del pintor entre esa fecha y 1820. Según comentaba ayer Manuela Mena, comisaria de la exposición, cuando Goya superó la disminución que le causa la pérdida del oído, hizo como todas las personas de audaz inteligencia: supo renacer y ya para siempre se centró en lo esencial, en la libertad, en las artes y en la vida Pero todas ellas fueron puestas a prueba por la guerra. La muestra, organizada por el Prado en colaboración con la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, analiza cómo aquel genio de tan aguda sensibilidad, vital y convencido del nacimiento de un mundo nuevo por los ideales de la Revolución Francesa, pudo aceptar y superar la crueldad de una guerra- -primero contra el invasor, luego contienda civil- -que convertía en polvo y muerte a su alrededor todo aquello en lo que creía. Sus obras- -65 de las 200 expuestas proceden de otras instituciones y colecciones de todo el mundo- -demuestran hasta qué punto Goya profundizó en los abismos de la condición humana sin sucumbir a sus demonios. Y ponen en evidencia que aquellos tiempos de guerra que le tocaron vivir transformaron su espíritu lo mismo que su pintura hasta abrir las puertas de una nueva noción de modernidad. Esa nueva era marcaría el futuro de la pintura en siglos posteriores. Antes de 1800, Goya ya da alas a su libertad en los estudios de la naturaleza humana LA MUERTE SEGÚN GOYA Ataque a un campamento militar La crueldad de la guerra encuentra en Goya a un pintor cuya sensibilidad se ha depurado hasta el extremo tras vencer la grave enfermedad que le deja sordo. Su visión de la realidad se construye con la mirada libre y comprometida. Después de Goya, la imagen de la guerra ya no será la misma Con razón o sin ella, lo mismo Este grabado de la serie Desastres de la guerra muestra a un español de rostro enloquecido- -algo que rompe la tradición de la pintura bélica- -dando muerte a unos franceses. Se titula Lo mismo en referencia a otro en el que los muertos son españoles, llamado Con razón o sin ella La restauración de los cuadros del Dos y el Tres de Mayo, estrella de la muestra Durante la Guerra Civil, ambos cuadros fueron trasladados, primero, a Valencia, y en marzo de 1938, a Gerona. En este trayecto el camión que los transportaba sufrió un accidente que provocó que las telas sufrieran diversos daños. Se reentelaron y acabada ya la contienda, en 1941 se finalizó la restauración en el Prado. En el año 2000 el Prado organizó un simposio internacional para volver a restaurarlos. Gracias a la intervención realizada ahora se han recuperado la profundidad y transparencia del color original. Elisa Mora comenzó con sus estudios y pruebas para restaurar el Dos de mayo hace un año, ya que las características y problemas que aquejaban a este lienzo hacían necesario un largo periodo de intervención. La restauración del Tres de mayo, realizada por Clara Quintanilla y Enrique Quintana, ha tenido un proceso similar, pero ha necesitado menos tiempo, al ser más sencillo el retoque de las pérdidas de color. y se libera de la influencia de algunos de sus maestros ilustrados, como Mengs o Tiepolo. El cambio en su pintura es casi paralelo, o comparable, al cambio de régimen, según apuntaba Mena, que destaca el retrato de la Duquesa de Alba de Blanco y el Prendimiento como paradigmas de esta etapa prospectiva, en la que también destaca la presencia de La maja desnuda (aunque no se explica la ausencia de su compañera, La maja vestida Goya deja pronto las suaves colinas y verdes praderas que marcaron sus inicios y avanza hacia secos y oscurecidos desfiladeros en los que deambulan los seres, a un tiempo hermo- sos y monstruosos. De otra parte, en los retratos Goya inaugura una visión bifronte: por un lado los elementos decorativos- -joyas, muebles, animales- -establecen metáforas sobre el personaje, sobre su condición en el mundo, mientras la penetrante mirada del pintor le permite ahondar en la naturaleza humana del retratado. Mena afirmaba sentirse vencida ante la capacidad de Goya para entender la naturaleza tanto de su amigo Martín Zapater como la de Godoy, o la del general francés Guye. Nos adentramos en su personalidad de forma tan exacta que podríamos hablar con ellos añade la comisaria, quien opina