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ABC SÁBADO 12 s 4 s 2008 El caos en la Justicia s El crimen de Alovera ESPAÑA 21 El militar localizó a su ex mujer a raíz de que la juez le autorizara ver a su hijo La víctima y el niño tenían en vigor orden de protección y alejamiento, que el agresor incumplió cinco veces CRUZ MORCILLO MADRID. Sylvina Bassani, la argentina asesinada por su ex marido el jueves en Alovera (Guadalajara) estaba convencida de que su vida y la de su hijo corrían peligro. Sus allegados lo sabían. Sus abogados también. Pero eran los únicos. Tenía mucho miedo. Hasta el punto de dejar su casa y su trabajo y salir corriendo resume su abogado Roberto García Bermejo. Ella y su hijo, de cuatro años, tenían una orden de protección en vigor- -dictada en septiembre de 2006- -que, otra vez, no ha servido para salvarle la vida. El caso de esta mujer vuelve a poner patas arriba el sistema de protección de las víctimas de violencia de género. Si denuncias, te ayudamos, rezan las campañas institucionales. Pero no siempre. Sylvina denunció por primera vez a su marido- -que se quitó la vida tras matarla a ella y a su actual pareja- -en 2003, el año que se casó. Lo perdonó y retiró la denuncia, entre otras cosas porque estaba sola en España. Vivía en Ajalvir (Madrid) con su marido, José Javier Lacasa, sargento del Ejército de Tierra y su niño. El 1 de septiembre de 2006 lo denuncia por malos tratos físicos, psicológicos y habituales contra ella y su hijo y el Juzgado número 1 de Torrejón de Ardoz, de guardia, dicta el día 2 orden de protección para ambos al apreciar indicios suficientes de delito y riesgo objetivo La orden implica medidas cautelares civiles y penales, entre ellas la prohibición de acercarse a su familia y la entrega de las armas que tenía. La Guardia Civil de Daganzo lo detiene y lo pone a disposición judicial. Lacasa cuenta a los agentes que está muy deprimido y que su mujer lo acusa en falso. Queda en libertad por orden judicial. El Juzgado número 5 de Torrejón, el de Violencia sobre la Mujer, asume el caso de Sylvina con un procedimiento penal y otro civil de divorcio, como es habitual en estos casos. Un mes después, Lacasa vulnera por primera vez las medidas cautelares con un mensaje de móvil enviado desde su teléfono. El abogado de Sylvina pide que el agresor ingrese en prisión. La juez decide esperar a los oficios telefónicos solicitados. Mientras, Sylvina, doctora en microbiología médica, vi- LAS CLAVES DENUNCIAS La víctima denunció dos veces al agresor. La última, por maltrato habitual QUEBRANTAMIENTOS El sargento Lacasa vulneró en cinco ocasiones la orden de alejamiento de su mujer y su hijo PUNTO DE ENCUENTRO Pese a la orden de alejamiento, la juez que tramitó el divorcio autorizó al agresor a ver al niño CAUSA PENAL El caso por malos tratos, abierto en 2006, aún no había llegado a juicio nando Martín, recurre la sentencia. La juez determina que el punto de encuentro familiar sea el de Alcalá de Henares. Los abogados ven incompatible la orden de alejamiento y las visitas; lo trasladan a la juez pero no reciben respuesta, según su versión. Sylvina se ve obligada a llevar a su hijo a ese punto de encuentro que emite informe desfavorable sobre el padre y aconseja un régimen más restrictivo. La mujer tiene una nueva pareja, también militar, pero sus temores no ceden. Decide irse a vivir a Alovera, a la casa de su nueva pareja. Cambia de trabajo. Su ex marido le pierde la pista y deja de acosarla, pero Sylvina no puede eludir las visitas. Los abogados están convencidos de que él la siguió gracias a ese hilo de contacto hasta localizarla de nuevo. El mes pasado el letrado García Bermejo, que fue dos veces a visitar a la juez sin ser recibido y le pidió cita por escrito, envía una carta al Defensor del Menor de Madrid alertando de la situación. La respuesta llegó el jueves. La instrucción del procedimiento penal de esta mujer concluyó en julio pasado (es de septiembre de 2006) El fiscal tiene la causa en su poder desde septiembre y aún no ha calificado. El expediente ni siquiera está ahora en el Juzgado. A falta de todos los datos, la instrucción parece dilatada señalan expertos en violencia de género. El Observatorio contra la Violencia Doméstica pidió ayer al Servicio de Inspección del Consejo General del Poder Judicial un informe para conocer con detalle el desarrollo de este procedimiento, aunque aún es pronto para hablar de responsabilidad disciplinaria. Una larga instrucción Medidas quebrantadas ve en su casa de Ajalvir angustiada. Le tenía pánico. Decía que él era capaz de cualquier cosa. Cada vez que oía frenar un coche en su puerta le saltaba el corazón. Se pasaba el tiempo mirando por las ventanas relata su letrado. García Bermejo, aún consternado, relata al menos cinco vulneraciones de la orden de alejamiento: llamadas de teléfono- -primero desde el suyo, luego con número oculto, o desde otros lugares, mensajes al móvil, un pinchazo de ruedas, merodeos por su casa... A Sylvina le costaba entender que nadie hiciera nada. Los agentes de Daganzo pasaban de vez en cuando por su casa, pero nada más. El letrado vuelve a pedir a la juez ingreso en prisión; no recibe respuesta. El 22 de marzo de 2007 la juez del 5 de Torrejón, Gema Fernández, dicta sentencia de divorcio. Le concede la casa a Sylvina y a su hijo, fija una pensión alimenticia para el niño de 150 euros y un régimen de visitas del pequeño, pese a existir una orden de alejamiento en vigor, dictada por el mismo Juzgado. El abogado encargado del procedimiento civil, Fer- Compañeros del teniente asesinado, ayer, tras el funeral EFE Un tío materno del niño pide quedarse con él, en Italia OSCAR CUEVAS GUADALAJARA. Un hermano de Sylvina Bassani, enterrada ayer, llegó ayer a España y solicitó hacerse cargo de su sobrino de 4 años, el niño que vivió la trágica escena de ver a su madre, al novio de ésta y a su padre inertes en la vivienda de Alovera. Los técnicos de Bienestar Social de Castilla- La Mancha se reunieron ayer con el tío materno para valorar su petición de adopción. El hermano de Sylvina, argentino también, vive en Italia, donde viajaría el niño en caso de optarse por esta solución. Mientras, el pequeño ha sido entregado a una familia de la provincia en concepto de acogida aunque permanece bajo la tutela de la Adminsitración castellano- manchega, según explicó a ABC el delegado provincial de Bienestar Social, Luis Santiago Tierraseca. Los técnicos creen que la situación emocional del niño hacía preferible la acogida en un hogar a una vivienda tutelada explicó. El trabajo psicológico con el menor se antoja largo. Ayer, el consejero de Bienestar Social, Tomás Mañas, aseguró que necesitará durante años seguimiento y tratamiento