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ABC SÁBADO 12- -4- -2008 Arranca la IX legislatura s La investidura de Zapatero ESPAÑA 15 Quince minutos de felicitaciones Pasaban un par de minutos de la una y veinte de la tarde cuando Rajoy cruzaba el hemiciclo a toda velocidad para estrechar la mano de Zapatero. Se le adelantaron los dos vicepresidentes del Gobierno. Tras él, vinieron 200 diputados más. La parlamentaria socialista que cerró la largua cola tuvo que esperar un cuarto de hora para, por fin, plantarle dos besos a Zapatero, quien para entonces alternaba ya el peso del cuerpo de una pierna a otra rodeado de fotógrafos en el centro del hemiciclo. Oferta con freno y marcha atrás Zapatero arranca la legislatura solo pero logra un ambiente político relajado con apelaciones genéricas al diálogo que en el PP no se acaban de creer a la espera de comprobar si el presidente recupera el pacto antiterrorista POR ÁNGEL COLLADO MADRID. A la segunda, sin más apoyos que los de su propio partido pero entre grandes loas al consenso y los acuerdos en genérico, resultó investido Zapatero presidente del Gobierno. Con sus 169 votos, en la más absoluta soledad política que era una tragedia griega para el PP en la pasada legislatura y en esta el PSOE presenta como una epopeya patriótica, el nuevo y antiguo jefe del Ejecutivo empieza su mandato sin más compromisos conocidos que los adquiridos con su partido y el de los socialistas catalanes. Y para paliar los efectos que tanta independencia pueda tener sobre la estabilidad de un Gobierno sin mayoría, mucho diálogo. Zapatero ha tomado la decisión más beneficiosa para él mismo: podrá elegir pareja según le convenga en cada ocasión y según los problemas que aborde. Pueden ser los nacionalistas vascos o catalanes, de izquierda o de derechas, con grupo propio o realquilados en el Mixto A o el B que se han inventado. Pero amenaza con ser el modelo de relación más complicado para el propio sistema político. Ni Adolfo Suárez, ni Felipe González ni José María Aznar formaron nunca Gabinete sin contar antes con unos alia- El líder de la oposición cree de necesidad nacional que el nuevo Gobierno alcance acuerdos con el PP por ciento para el año 2008. Rajoy mostró su preocupación por la economía ante los problemas serios de competitividad, endeudamiento de las familias y las empresas y crisis de liquidez En su opinión, España no está bien preparada para afrontar la situación, porque se necesitan 9.000 millones de euros mensuales para mantener el crecimiento, y eso no es algo que esté al alcance de nuestras posibilidades Durante su intervención, el líder de la oposición volvió a reiterar su preocupación por el reparto del agua. En su opinión, lo que sucede en Barcelona y otros ayuntamientos de España es una injusticia y, en algunas ocasiones, hasta puede parecer una burla A su juicio, España sufre las consecuencias de que Zapatero liquidara el grueso del Plan Hidrológico Nacional. También cuestionó el discurso del presidente del Gobierno en materia de inmigración, seguridad ciudadana y Justicia. Rajoy baja de la tribuna del Congreso después de ofrecer pactos de Estado a Zapatero dos parlamentarios fijos que le brindaran un apoyo seguro para un programa de gobierno concreto. Zapatero se dispone a romper moldes con su conocida habilidad para presentar a la opinión pública con absoluta naturalidad sus giros políticos más radicales. Con la misma soltura que hace cuatro años sostenía que lograr el apoyo de todos los nacionalistas era una gran contribución a la democracia, ahora prescindir de los mismos y arrancar la legislatura solo es un logro de la misma entidad y una muestra de independencia. Lo que en 2004 era integración de fuerzas políticas en el sistema, ahora son hipotecas indeseables. Milagros de un maestro en darle la vuelta a los argumentos según convenga a sus designios, fenómeno también explicable por su predicamento en los medios. Y si la otra legislatura empezó con el talante como bandera, sin añadirle siquiera un adjetivo, esta arranca con una ración doble de diálogo para todo y para todos- -hasta con el PP- -que pocos se acaban de creer. A la ambigüedad en el enunciado de un nuevo compromiso con todos para combatir la violencia de ETA esbozado por Zapatero, Rajoy replica con lo de siempre: pacto para derrotar a los terroristas y renuncia a nuevos tratos con la banda. Son diferencias en cuestión de términos y participantes que se pueden convertir en abismos a la hora de ponerse de acuerdo. Rajoy le felicitó sin empacho por la investidura: fue el primero en acudir al banco azul a darle la mano. Se adelantó a los propios ministros y aspirantes a serlo. Pero también le sacó en los cinco minutos que pudo hablar desde la tribuna todo de lo que no quería ha- IGNACIO GIL Maestro del cambio blar el candidato: el espectáculo de los trasvases y los últimos datos de la crisis económica que Zapatero insiste en disimular. De nuevo convenció el presidente del PP a sus diputados. Hasta la próxima semana no habrá reparto de cargos en el Grupo Popular. Vicente Martínez Pujalte, portavoz adjunto saliente, se presentó ayer en la Cámara renovado en imagen: con el pelo corto y sin el bigote que había lucido en los últimos 30 años, según explicó él mismo. Para ver si tanta oferta de pactos de Zapatero va en serio o son planes con freno y marcha atrás, para ganar tiempo, habrá que comprobar si está dispuesto, por ejemplo, a recuperar los principios y medidas del pacto antiterrorista- -aunque sea con otro nombre- -o renuncia a su empeño de controlar la Justicia con Bermejo como ministro o con José Antonio Alonso como negociador.