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88 VIERNES deESTRENO VIERNES 11 s 4 s 2008 ABC CARTA AL DIRECTOR Toni García QUERIDO MICHEL... esde la época de auge del videoclip donde Spike Jonze, David Fincher, Jonathan Glazer, Antón Corbijn, Stephane Sednaoui, Mark Romanek y tú mismo llevasteis el género hasta el borde del precipicio (después algunos otros se encargaron de darle un empujón al vacío) te considero uno de los tipos más visual y conceptualmente interesantes del siempre fértil mundillo de las pantallas (llámense televisión, cine o videojuegos) No tengo ninguna duda de que tocaste el cielo a dos manos con Eternal sunshine of the spotless mind (eso de Olvídate de mí sigue sonándome a chino) y tampoco tengo ninguna duda de que el hombre bicéfalo que formabais tu y Charlie Kaufman es mucho más completo que el que formáis tú y tu propia cabeza. Sin esa circulación de ideas lo dejas todo a expensas de esa romántica visión de la realidad que llena tus neuronas, y es que la ausencia del choque de trenes que supone trabajar con alguien como Kaufman acaba por descarrilar tus propuestas, que se quedan en el terreno de la autocomplacencia con destellos de brillantez. Dicho esto, Rebobine por favor me supuso el reencuentro D con el dulce recuerdo del VHS, la expectación que precedía el estreno de una película (cuando no sabíamos hasta lo que había comido el actor de turno la segunda semana de rodaje) y, sobre todo, la fascinación que sigo sintiendo por el buen cine, el que empieza cuando se cierran las luces y se abren las cortinas. El cine sin móviles, sin bolígrafos con linterna, sin palomitas que no fueran de bolsa El francés Michel Gondry, director de Human nature Olvídate de mí o La ciencia del sueño estrena esta semana su película Rebobine por favor Mich el Gondry AFP y sin bebidas gaseosas de litro y medio, el cine de toda la vida. Porque eso es lo que es tu película, Michel, no solo un homenaje a youtube (como todos dicen) sino que se sumerge con cariño en el simple tributo al proyector, al proyeccionista y al espectador, al hechizo de la sabana y el cine- Exin, a la mañana de domingo y sesión matinal, a la tarde de sesión doble y las golfas de medianoche. Muchos preferirán quedarse con los gags de Jack Black y Mos Def o con algunos hallazgos coyunturales a costa del imaginario músico de jazz que sirve de excusa para la película. Yo, Michel, prefiero quedarme con el sincero tributo a mis (a nuestros) clásicos, esas películas que (gustándonos más o menos) han puesto post- it en esa parte del cerebro que dedicamos a los recuerdos adhesivos. Y sobre todo me quedo con ese precioso final, de silencio y magia, porque en tiempos de emule, multisala y topmanta, parece que nunca volveremos a sentir esa sensación, la que posee a uno cuando se sienta delante de una gigantesca pantalla blanca, sabiendo que- -con un poco de suerte- -en un par de horas habrá visto algo extraordinario. Aunque solo sea por recordarme que esos tiempos existieron, ya puedes apuntarme en tu lista de fans. Un abrazo. NOVEDADES EN DVD POR J. I. GARCÍA GARZÓN La edad de la ignorancia Canadá 2007 104 minutos Género- -Comedia Director- -Denys Arcand Actores- -Diane Kruger Next The Golden Man un relato de Philp K. Dick libremente adaptado, sirve de base a esta vertiginosa película de Lee Tamahori que mezcla acción y ciencia- ficción. Un atractivo producto en el que Nicolas Cage encarna a un hombre con la facultad sobrenatural de ver lo que va a ocurrir dos minutos después, lo que le ha servido para ganarse la vida en un casino de Las Vegas donde utiliza su don para prevenir incidentes. Una agente antirerrorista (Julianne Moore) pretende que utilice esa peculiaridad para evitar un atentado, lo que le complicará la vida. Muy entretenida. Aurum (17,95 euros la edición sencilla; 20,95, la especial) El orfanato Una inmensa Belén Rueda y el desprejuiciado talento de Juan Antonio Bayona para seguir las exigencias del género terrorífico son algunos de los motivos del éxito de esta estupenda película, producida por Guillermo del Toro y convertida en una de las más vistas de la historia de nuestro cine. Un trabajo de dirección que explora todos los rincones de la gramática de la tensión para seguir el periplo emocional de una mujer que regresa al orfanato donde se crió para cuidar a niños discapacitados. La misteriosa desaparición de su hijo activará los mecanismos de la angustia. Miedo del bueno. Warner (18 euros la edición sencilla; 22, la especial) 2 días en París Su participación en Antes del amanecer (1995) y Después del amanecer (2004) de Richard Linklater- -de quien, por cierto, Fnac edita su primeriza e interesantísima película independiente, Slacker ha debido de marcar a la actriz gala Julie Delpy quien, para su debut como directora de largo, parte de unos presupuestos similares a los de los títulos antes mencionados para narrar las peripecias de una pareja compuesta por francesa y norteamericano en tránsito en París en su viaje de regreso a Estados Unidos. Muy buenos diálogos y divertidas escenas en torno a diferencias de criterio sobre familia, comida, sexo y otras hierbas. Cameo (18 euros) La nueva Edad Media ANTONIO WEINRICHTER Un viejo diccionario de clichés de cine define trilogía como cualquier trío de títulos consecutivos que traten un tema parecido (por ejemplo, la trilogía de Jersey de Kevin Smith) o cuyo director decide que lo sean, porque sí, o porque la taquilla le anima a secuelizarse (caso de George Lucas) El canadiense Denys Arcand puede esgrimir en su defensa que tardó quince años en prorrogar el éxito de El declive del imperio americano con Las invasiones bárbaras y que, ahora, al concluir la triada cuatro años después con La edad de la ignorancia lo ha hecho porque se lo pedía el cuerpo, como consecuencia de la traumática experiencia de perder un año de vida recorriendo el mundo en gira de promoción del título anterior. Y ¿cuál es el tema de esta trilogía de autor? Digamos que La edad de la ignorancia es un film muy civilizado sobre el colapso de la civilización. Jean- Marc, el infeliz protagonista, mitiga su frustración con vuelos de fantasía que Arcand visualiza fielmente: su contenido es sólo erótico (sádico con su jefa, en una ocasión) y su lectura freudiana más o menos barata es lo desatendido de su esposa, una yuppie feroce, que se encuentra. Pero la frustración no sólo es personal: su trabajo de funcionario en un kafkiano ministerio social le permite vivir las abismales fallas del estado del bienestar y de la corrección política. El golpe maestro es la secuencia en la que realidad y fantasía se encuentran cuando una mujer con la que se cita le introduce en una subcultura medieval de caza al moro (nada sutil alusión a la que vivimos en el mundo externo a la película) y amores galantes. Las metáforas a veces resultan forzadas, y la ejecución un tanto literal, pero consigue transmitirnos cierto malestar real de la cultura occidental.