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ABC VIERNES 11 s 4 s 2008 VIERNES deESTRENO 87 Kevin Spacey salta la banca Frente a los rififís de guante blanco de la serie Ocean s... con George Clooney y Brad Pitt, varios universitarios pretenden hacerse ricos en Las Vegas aplicando algo más sencillo, las matemáticas. Kevin Spacey es su gurú FEDERICO MARÍN BELLÓN MADRID. Ya decía Don Mendo que las siete y media, a más de una hora es un juego, y un juego vil, que no hay que jugarlo a ciegas, pues juegas cien veces, mil, y de las mil ves, febril, que o te pasas o no llegas. Y el no llegar da dolor porque indica que mal tasas, pero ¡ay de ti si te pasas! Si te pasas es peor El blackjack viene a ser un juego parecido, pero a lo bestia, como lo hacen casi todo los americanos, con el 21 como meta. En 21 Blackjack película dirigida por Robert Luketic, el profesor universitario Kevin Spacey adiestra a un grupo de universitarios de cerebro privilegiado para hacer algo mucho más interesante y lucrativo que una tesis, derrotar a los casinos de Las Vegas. En España tenemos a los Pelayo, que encabezados por su patriarca, Gonzalo, lograron que les prohibieran la entrada en las casas de juego de medio mundo, pese a que su único delito era buscarle las cosquillas matemáticas al sistema. Como es de suponer, ya hay una película en marcha sobre sus aventuras. La cinta que se estrena hoy está inspirada en la novela de Ben Mezrich Bringing Down the House basada a su vez en Rebobine por favor EE. UU. 2007 101 minutos Género- -Comedia, C. ficción Director sMichel Gondry Actores- -Jack Black, Mos Def, Danny Glover, Mia Farrow Apresurados homenajes JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Venía con cierta fama de allende el charco estre proyecto liderado por el histriónico Jack Black y el soso Mos Def y es que uno ya mira con recelo la mayoría de comedietas que provienen de Hollywood, ideadas a base de chistes fáciles, groseros y finalmente irritantes. No es el caso, pero tampoco es del todo real la fama que le precede. La historia cuenta el borrado accidental de las cintas de un vídeo club y cómo dos pobres diablos intentan salir al paso regrabando las películas ellos mismos. Es en ese tapete donde el proyecto del sobrevalorado Michel Gondry (especialmente en Olvídate de mí la película juega sus bazas, en los continuos homenajes a muchas de las grandes películas por medio de simpáticas y, a veces, excesivas caricaturas. Para ello, y es lo malo, han sacrificado el guión y un mínimo de verosimilitud. En algún rincón de ese abrupto sendero que conduce de la atropellada caricaturesca a los laureles históricos se pierde la película, probablemente en el apresuramiento de los reconocimientos, en el final cerrado sin miramientos o en el corsé de una narración atrapada por las manillas del reloj. En suma, un entretenimiento entrañable aunque demasiado enloquecido. Kevin Spacey es el profesor que recluta a pequeños genios para vencer a los casinos de Las Vegas el caso real de un contador de cartas que obligó a los casinos a tomar medidas drásticas. Una vez comprobado que la violencia no era suficiente para intimidar a este tipo sofisticado de jugador, capaz de contar los naipes aparecidos para predecir con mayor probabilidad de acierto la siguiente carta, las casas de juego recurrieron a los mezcladores automáticos de cartas, que acabaron con el invento y expulsaron a estos científicos del juego al póquer, principalmente, y a cualquier otra actividad donde sea posible buscar la armonía rentable de lo posible como dijo Javier García Pelayo en la presentación del filme en Madrid. De momento, la película es líder de taquilla en Estados Unidos. Porque ¿quién no ha soñado con saltar la banca? ABC 21 Blackjack EE. UU. 2008 123 minutos Género- -Drama Director- -Robert Luketic Actores- -Kevin Spacey, Jim Sturgess, Laurence Fishburne Cartas marcadas F. M. B. Protegidos por el latiguillo inspirada en una historia real los guionistas de 21 no han dudado en alterar (y simplificar) todo lo que no se ajustara a sus necesidades. Dicho lo cual, hay que admitir que la película es trepidante, sus actores son competentes y el padre de familia más honrado se sentirá atraído por el lujo y el desenfreno propios de Las Vegas (moderados, no vayan a clasificar el filme para ancianos sin compañía) Al gancho de títulos tipo Ocean s nosecuantos, se suma el hecho de que los protagonistas no roban, sino que se limitan a utilizar sus engrasados cerebros para desvalijar empresas tan merecedoras de este castigo como los casinos. Lo cierto es que la cinta se ve de un tirón, aunque el espectador avisado detectará pequeños plagios a clásicos del género, como el Casino de Scorsese, una estructura tan de manual que hasta el giro final está cantado y un montaje demasiado videoclipero por no hablar de la insulsa subtrama romántica. En definitiva, aúna lo mejor y lo peor de Hollywood, sin acercarse siquiera al mejor cine ludópata, como El rey del juego y El golpe Peor aún, tampoco logra acercarse a la más reciente Rounders un intento más honesto de revivir aquel cine memorable. CARTAS Y MUNDO REAL: Raúl Mestre Jugador profesional de póquer UN AGRAVIO COMPARATIVO nórdicos, por ejemplo, son capaces de ganar sumas ingentes sin grandes esfuerzos. El grado de competitividad que tendrían en otros trabajos para acceder a un nivel de ingresos remotamente similar sería muchísimo mas duro. Puede parecer pretencioso afirmar esto, pero el cálculo matemático necesario para ser un ganador en este juego es algo que un chaval de 14 años domina a la perfección. Es como si con un cursillo de fontanería se pudiesen ganar cifras astronómicas con En estos momentos, el grado de especialización necesario para ganar mucho dinero jugando a las cartas (en concreto al póquer) es, de lejos, menor que en otras áreas de nuestra sociedad. Por eso los univesitarios el único requisito de trabajar duro (sé que un fontanero se gana la vida bien, pero hablo de otro orden de magnitud) Lo cierto es que si un univesitario quisiera ganar una fortuna, necesitaría ser director general o ingeniero jefe de una gran empresa. Los conocimientos requeridos para semejante puesto, además del estrés diario y de los años de preparación necesarios, dejan estos trabajos al alcance de unos pocos elegidos. Para hacerse rico con el póquer hace falta sentido común, disciplina, los conocimientos matemáticos del instituto y la voluntad de aplicarlos. Comparado con los trabajos mencionados, es una absoluta ganga. No obstante, no creo que esta situación dure más de tres o cuatro años. Después solo dejará unos beneficios levemente más altos que los de un trabajo normal. Al menos, es lo que debería pasar en un mercado abierto, que los precios se regulen con la demanda. Ahora mismo, ser un profesional cualificado de póquer está demasiado bien pagado. Quizá alguno dude respecto a que los conocimientos requeridos sean tan nimios, pero todo lo que hace un buen jugador es multiplicar, dividir, calcular porcentajes y comparar valores. En relación a lo que un doctorado en físicas necesita saber, y su sueldo medio, existe un agravio comparativo grave. En el blackjack, la introducción de los mezcladores automáticos permitió a los casinos utilizar muchas barajas a la vez y barajarlas más a menudo, lo que afectó a los contadores de cartas. Su negocio se basaba en ver las cartas expuestas y las que habían salido para recalcular las probabilidades de que salga un naipe determinado y apostar en las situaciones favorables. Los mezcladores pueden barajar despues de cada reparto de forma automática, de modo que no es posible saber cuándo vuelve a empezar la cuenta. En cualquier caso, si se mezcla después de cada mano usando muchas barajas, los jugadores no pueden sacar margen.