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32 INTERNACIONAL VIERNES 11 s 4 s 2008 ABC Nadie en Arabia Saudí soportaría un gobierno como el de los talibanes Raja Alem s Escritora La autora de Játim la primera novela saudí traducida al castellano, asegura que desde el 11- S, su país está bajo presión para demostrar al mundo que trata a la mujer igual que al hombre POR CARMEN MUÑOZ FOTO JULIÁN DE DOMINGO MADRID. Játim el libro que Raja Alem acaba de presentar en la Casa Árabe, transcurre en La Meca, la ciudad santa del islam donde ella nació en la década de los 60 y su abuelo fue shaikh (jeque) del agua, que es como decir el encargado de la vida La escritora saudí, que interpreta la literatura como un modo de tender puentes entre culturas afirma que en sus libros se refleja lo que piensan los mecanos, que no son terroristas En La Meca solíamos hospedar a inmigrantes de todo el mundo y vivíamos con ellos en familia; éste es el islam en el que crecí, no el de matar o condenar al otro En Játim (Huerga y Fierro, 2007) Raja Alem, licenciada en literatura inglesa por la Universidad Rey Abdelaziz de Yedah, relata un mundo a la manera del realismo mágico en la decadencia del Imperio Otomano. En un primer momento señala que sus libros están prohibidos en su país; luego matiza que algunos sí están permitidos, pero que prefiere publicarlos en Líbano porque son más profesionales Aunque ahora reside a caballo entre Yedah y París, está convencida de que en su país sólo los fundamentalistas apoyan a Osama bin Laden, pero no son la mayoría En el círculo de la escritora, el líder terrorista de origen saudí no es un personaje popular: No queremos ser gobernados como en Afganistán; nadie soportaría un gobierno como el de los talibanes en Arabia Saudí Luego precisa que quizá cuando se indignan por el papel de EE. UU. en Irak, apoyan estos movimientos, pero no necesariamente quieren a Bin Laden Raja Alem, que se define como una persona con profundas raíces árabes tradicionales asegura que quizá en la apariencia las mujeres saudíes están aisladas, pero en el interior se ve lo activas que son, incluso más que los hombres; es una cuestión de quitarse el velo La novelista, que comenzó a escribir a los quince años, destaca que hace dos décadas que las mujeres saudíes- -que no pueden votar, conducir o viajar solas- -se han incorporado al mundo laboral. Pero subraya que desde el 11- S Arabia Saudí está bajo presión para demostrar al mundo que trata a la mujer igual que al hombre El último zar ruso, Nicolás II, y la zarina Alejandra, con sus hijas María, Tatiana, Olga y Anastasia, y el zarevich Alexéi, que fueron asesinados en la noche del 16 al 17 de julio de 1918 en Ekaterimburgo ABC Los restos de Ekaterimburgo son de dos hijos del último zar Las pruebas de ADN confirman que las osamentas halladas el pasado verano pertenecen al zarevich y su hermana María RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. Tal vez este año, en el que se cumple el 90 aniversario del espeluznante magnicidio del último zar ruso, Nicolás II, y toda su familia, la sociedad rusa pueda cerrar por fin una de las páginas más tenebrosas de su pasado. Lo que casi todos ponían en duda parece haberse confirmado. Las osamentas halladas el pasado verano en las afueras de la ciudad rusa de Ekaterimburgo pertenecen efectivamente al zarevich Alexéi, el heredero del trono ruso, y a su hermana la gran duquesa María. Así se lo comunicó ayer Vladímir Soloviov, jefe del departamento de criminología de la Fiscalía General de Rusia, al gobernador de la región de Svérdlovsk, Eduard Rossel. El encuentro tuvo lugar en Ekaterimburgo y la información fue distribuida por la agencia ItarTass. Soloviov, no obstante, dijo al salir de la reunión que el anuncio oficial y definitivo de los análisis de ADN se hará público dentro de un mes. Nicolás II, su esposa y todos sus hijos fueron fusilados el 17 de julio de 1918 en Ekaterimburgo, en el sótano de una casa que perteneció a un tal Ipatiev. Los cuerpos del zar, de su esposa la zarina Alejandra y de sus tres hijas, Tatiana, Olga y Anastasia fueron encontrados en 1979, pero no fueron exhumados hasta 1991. La identificación de los cadáveres se llevó a cabo en Londres y recibieron sepultura en 1998, en el panteón real de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, en San Petersburgo. Aquel sepelio quedó deslucido porque parte de los descendientes de la dinastía Románov y la Iglesia Ortodoxa rusa no reconocen como auténticos los huesos descubiertos. Los restos del zarévich y de su hermana María fueron hallados en otra fosa cercana a la primera, también en el camino de Koptiakí, cerca de Ekaterimburgo, en agosto del año pasado. Para evitar cualquier atisbo de duda, esta vez los análisis de ADN fueron encargados a varios centros de investigación rusos y extranjeros, entre ellos los laboratorios de las universidades de Massachusetts e Innsbruck. El historiador Eduard Radzinski considera que la autenticidad de las osamentas del zarevich y la gran duquesa lleva a que también lo sean los demás cuerpos enterrados en la Fortaleza de San Pedro y San Pablo Radzinski cree que el pueblo ruso tendrá este año una nueva oportunidad de arrepentimiento y reconciliación con el pasado. La Justicia se niega a rehabilitar al último zar y a su familia por entender que no hay indicio que permita considerarles víctimas de una campaña de terror de los bolcheviques. Las fosas pudieron ser halladas gracias a las memorias de Yákov Yurovski, el jefe de los once pistoleros que acribillaron a tiros a la familia real. El documento tuvo la clasificación de alto secreto durante años. Yurovski cuenta que, en la noche del 16 al 17 de julio de 1918, a las dos y media de la madrugada, obligó a salir de la cama al médico real y a despertar al monarca. El grupo armado se supone que velaba por la seguridad de Nicolás II y los suyos. Cuando todos se habían levantado y con el pretexto de que la Guardia Blanca, las tropas leales el zar, preparaban un ataque, fueron conducidos al sótano de la casa. Allí fueron tiroteados a bocajarro Nicolás II, su esposa, sus cinco hijos, el médico y tres criados. Crímenes de honor Cuando se le pregunta qué cambiaría de la actual sociedad saudí, responde que desearía que se prestara más atención a la cultura y la educación; conducir no es un problema Raja Alem se sorprende cuando se le reclama una opinión sobre los crímenes de honor. Nunca en toda mi vida- -afirma- -he oído hablar de ello; pertenece al pasado Más tarde puntualiza: Quizá ocurren en secreto En otra fosa Raja Alem, durante la entrevista en la Casa Árabe Los huesos del heredero del trono ruso y la gran duquesa María fueron hallados en otra fosa