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ABC VIERNES 11 s 4 s 2008 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA PELIGRO: MAGDALENA ELIGRO grande, avieso, letal: el destino de Magdalena Álvarez anda suelto por los pasillos del Estado, tirando derrotes al azar como los toros de los sanfermines. La posibilidad seria de que de nuevo sea nombrada ministra ha desatado el pánico en la alta Administración, mientras los lobbys del poder maniobran para sacarse de encima la eventualidad de un aterrizaje en sus zonas de influencia. Horrorizado de pensar en verla aparecer de retorno por sus dominios virreinales, Chaves presiona a Zapatero para que la mantenga en el Gobierno como cuota andaluIGNACIO za, mientras Montilla desCAMACHO pliega todo su ascendiente para que al menos no vuelva a poner las manos en un departamento sensiblea los interesescatalanes. El silenciodelpresidente, encerrado en La Moncloa con el crucigrama del nuevo gabinete, siembra la zozobra en el entorno político; es de temer que el nombre de la ministra más repudiada de la modernidad esté saltando, de horizontales a verticales, en las páginas de la agenda presidencial en busca de un acomodo en el que no haya mucho que romper. Difícil: esta mujer es capaz, como Rimbaud, de revolucionar el infierno. La interesada, acostumbrada a jugar fuerte, podríaestar forzandola apuesta: o Fomento o nada. Es consciente de que su antiguo mentor Chaves no desea verla ni en pintura alborotándole el plácido cortijo de su hegemonía meridional, de donde logró sacudírsela gracias a la bisoñez delreciénllegado ZP En Andalucía, Álvarez aprendió el valor de convertirse en un problema: tanto mayor sea su capacidad deconflicto, más complicado resulta prescindir de ella. Su orgullo le empuja a considerar como una derrota cualquier encargo de consolación, y todo el quele conozca sabe que puede armarla allí donde ponga asiento. En tiempos de Franco estaban los ministros sin cartera que era una manera inocua de apaciguar ambiciones, pero esa fórmula pasó a la historia. Ahora hay que decidir: dentro o fuera. Y dentro hay mucho riesgo. Sanidad y educación son materias demasiado delicadas para una especialista en alborotos; las administraciones públicas requieren, por su vertienteautonómica, dealguien con cierto tacto negociador, y más estando pendiente el puzle del modelo financiero. En las áreas económicas hay muchos candidatos, algunos- -Sebastián, Vegara, Taguas- -del círculo directo del presidente. En Defensa se producirían deserciones militares. Y los ministerios de Estado son para gente de estricta confianza. Quedan Agricultura, donde no es probable que sepa distinguir un olivo de una encina; Cultura- -poco aconsejable: hay escasas competencias, pero la cacharrería del Prado es muy valiosa- -y Vivienda, un sector que se está derrumbando solo y en el que no conviene añadir dinamita. La última fórmula sería desembarcarla en un departamento de nueva creación, pero Zapatero querrá para esos cometidos un perfil más sosegado. Así que volvemos al principio: Fomento o nada. En un Gobierno medio serio, sería nada. Pero en uno de ZP puede acabar siendo Fomento. P PERSPECTIVA HACIENDO PAÍS IVIMOS en un país peculiar. El mismo día que el FMI nos dice que la economía española crecerá 1,8 por ciento con una inflación del 4 por ciento, con lo que ello conlleva de crisis económica y social, aquí seguimos hablando de desaceleración temporal y sobre todo de balanzas fiscales. Coincide que el candidato Zapatero está solicitando la confianzadela Cámara con unplan económico buenista que amalgama más gasto social y más dinero público para la construcción y nadie le pregunta no ya por el coste fiscal, sino por el efecto sobre la competitividad de nuestras empresas de ese remake del primer Mitterrand. Sólo preocupan las balanzas fiscales. Nadie pregunta tampoco a Solbes qué más está esperando para presentar un nuevo cuadro macroeconómico; nadie cuestiona al máximo responsable del Banco de España por la fuerte discrepancia entre su previsión y la del FMI, del que también es gobernador. Aquí sólo preocupan las balanzas fiscales, y si acaso soltarleunapullaalFondoporquesus previsiones están contaminadas de azul popular. Pues hablemos de balanzas fiscales. Lo tengo fácil porque escuché varias perlas de Durán Lleida en una entrevista con FERNANDO Carlos Herrera. No tengo nada en contra FERNÁNDEZ de publicar las balanzas fiscales. Es más, no entiendo cómo no se ha hecho ya, pero no la balanza, sino las balanzas, porque hay casi tantas metodologías como economistas. Algún cínico dirá que esa es precisamente la razón por la que quiero que se publiquen, porque me de la oportunidad de pasar a la Historia con el método Fernández. Quizá, pero lo que ya me gusta menos es pretender poner la ciencia económica al servicio de los derechos históricos. No hay, ni puede haber, una metodología oficial de la que se deriven consecuencias automáticas de reparto de gasto e ingresos. Perovolvamos aDurán Lleida; todasuintervención buscaba dejar sentado un principio absoluto: la solidaridad no puede ser indefinida ni ilimitada. Obviamente se refería a la solidaridad interterritorial, de la que luego hablaremos, pero pensemos por un momento lo que significa. Para ello apliquémoslo a la solidaridad entre ciudadanos, que es un V concepto ni discutido ni discutible en este nuevo patriotismo ético de Zapatero que tantas evocaciones tiene de teología de la liberación y revolución pendiente. Como la solidaridad ha de tener un horizonte temporal, pongámosle plazo a la progresividad del IRPF o a las becas de estudio, cinco años por ejemplo, y luego los pobres que espabilen. Y también un límite cuantitativo, los nacionalistas catalanes hablan dequeningún territorio puedeestarobligado atraspasarmás del 5 porcientodesu PIB; dobleusted lacifracon generosidad y compárela con el tipo efectivo de su IRPF Segu. ro que ahora ya entiende por qué debería haber votado a CiU. Sobre todo si vive en Madrid, donde los datos disponibles muestran quelaComunidad escontribuyenteneta, utilizando deliberadamente esa terminología europea que tanto gusta a los nacionalistas, en 10,2 por ciento de su PIB regional. No quiero obviar tampoco el problema de fondo. La solidaridad territorial es como el derecho de autodeterminación, un concepto predemocrático que concede derechos a los pueblos y no a los individuos. Les voy a poner otro ejemplo: apliquen elcarácter finitoy limitado delasolidaridad a las relaciones entre Barcelona y Tarragona o entre el Ensanche y el Carmelo y verán lo que le dicen los nacionalistas. Que es usted un demagogo, que no entiende nada, que no respeta al pueblo catalán. O sea, que no se ha enterado de que el pueblo catalán tiene derechos que son anteriores a la Constitución porque forma una unidad de destino en lo universal, una unidad quelefaculta para limitarla solidaridad con los españoles, pero no entre catalanes. Como elPaís Vasco sepuedeautodeterminarde España, peroÁlava no se puede autodeterminar del País Vasco. Lasbalanzasfiscalesseusaráncon profusión en eldebate sobre el nuevo sistema de financiación autonómico. Pero es un debate que puede quedar cercenado si se aceptan las tesis nacionalistas de que existen tres tipos de autonomías; las del concierto, que no se ven afectadas por el régimen común; lasquecomoCataluñaoAndalucíatienen sufinanciación blindada en su Estatuto y no tienen nada que negociar, yelresto depardillos, quetendrían quepegarsecon Madrid y Valencia. Tenía razón Rosa Díez cuando se preguntó en UnavezqueCataluñayAndalucíanoloaceptan ¿por qué habríamos de aceptarlo los demás?