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ABC JUEVES 10 s 4 s 2008 JUEVES deESCENA 85 Nunca ha de olvidarse que los teatros son templos de la cultura Enrique Cornejo s Empresario teatral en el teatro; las vidrieras, la escalera. Por eso yo me considero un administrador temporal de estos bienes, y me gusta inculcar a la gente que trabaja conmigo el respeto hacia esta historia y hacia este lugar. Quiero llenar las paredes del teatro con afiches de las obras que se han representado a lo largo de la historia; pero no por una cuestión de vanidad o para que se vea cuánto he hecho, sino para reforzar esa idea de que esto es un templo del teatro Y es que a Enrique Cornejo le gusta que el teatro siga siendo un ritual. Los teatros han de ser un lugar que acoja a los espectadores, que los impregnen con su espíritu Siente que ir al teatro no tenga ya el empaque de épocas anteriores; hoy se ha perdido en la sociedad parte de la escala de valores, y nosotros somos parte de esa sociedad. Si los políticos se insultan, qué no haremos los demás A Enrique Cornejo le gusta definirse como empresario teatral. En ese término se engloba una actividad muy diversa, siempre al servicio de la cultura y del teatro: produzco obras, como Bajarse al moro o Usted tiene ojos de mujer fatal organizo cenas, edito libros y discos... Enrique Cornejo lleva más de cuarenta años en el mundo del teatro. Varios espacios escénicos han vuelto a la vida gracias a él, y esa labor de recuperación de salas le ha valido un nuevo galardón J. B. MADRID. Enrique Cornejo acaba de recibir en Albacete el premio Gregorio Arcos, que otorga la Asociación de Amigos de los Teatros de aquella ciudad para premiar la conservación del patrimonio teatral. Los organizadores del galardón- -que también dieron el premio José Isbert a la actriz y directora Nuria Espert- -reconocieron la dedicación de más de cuarenta años de Cornejo al teatro y su labor de gestión y recuperación de espacios. El premio lo toma, asegura, como un acicate para su trabajo; me siento orgulloso porque hasta ahora este galardón solo se lo habían otorgado a instituciones, no a personas. Y recibirlo significa mucho; yo le estoy muy agradecido en primer lugar a la vida, y en segundo lugar al teatro, porque me ha dado mucho de lo que tengo. Yo le he dado cuarenta y cinco años de mi vida, y es reconfortante que se reconozca el trabajo. No entro en la calidad de las cosas que he hecho o que hago; pero nadie puede superarme en cuanto a devoción por la escena Actualmente, Enrique Cornejo gestiona dos teatros en Madrid, el Reina Victoria y el Muñoz Seca; en el primero tiene sus oficinas, y cada día siente la responsabilidad que tiene hacia lo que considera templos de la cultura; cuando viene alguien a verme y le acompaño hasta la puerta para despedirle, siempre se queda impresionado de los tesoros que hay Un ritual Una escena de Las cuñadas la obra de Michel Tremblay dirigida por Natalia Menéndez ABC Chamberí, 1965: quince mujeres en busca de cupón El Teatro Español presenta Las cuñadas una obra del canadiense Michel Tremblay sobre los sueños y las envidias ABC MADRID. Quince mujeres se reúnen en la cocina de una de ellas. La están ayudando a pegar en los álbumes el millón de cupones con que ha sido premiada en el concurso de una cadena de establecimientos, y con los que podrá conseguir gratis un montón de productos. Lo que en un principio es un acto de cariño y solidaridad termina convirtiéndose en un polvorín en el que envidias y mezquindades van aflorando. Esto es Las cuñadas una obra del canadiense Michael Tremblay, que acaba de llegar al Teatro Español adaptada por Itziar Pascual y dirigida por Natalia Menéndez; en el reparto (totalmente femenino) figuran actrices como Julieta Serrano (Encarna, la dueña de la cocina y afortunada ganadora del premio) Trinidad Iglesias, Carmen Losa, Isabel García Lorca, Lola Casamayor, Ana Rayo, Karmele Aranburu, Marta Aledo, Teresa Hurtado de Ory, Lorena Berdún y María Pujalte (además de la voz en off de Berta Riaza) El escenario está situado en mitad de la sala, rodeado por los espectadores, para sentir más su cercanía y ofrecer también una mayor movilidad al montaje Itziar Pascual ha situado la acción en el barrio madrileño de Chamberí en 1965 (la obra se estrenó en Montreal en 1968) Las cuñadas es un homenaje de su autor a la mujer (a él le criaron su madre y sus tías) y al tiempo una comedia dramática en la que afloran, dice Natalia Menéndez, las envidias, la opresión sexual, política y religiosa. Se habla también de los sueños, pero no es ni pedante ni pretencioso. Los sueños- -sigue- -te hacen avanzar en la vida y las envidias te frenan TEATRO MUSICAL El diario de Ana Frank Autor, compositor y director musical: José Luis Tierno. Diálogos y dramatización: Jaime Azpilicueta. Coreografía: Goyo Montero. Dirección: Daniel García Chávez. Principales intérpretes: Isabella Castillo, Alberto Vázquez, Silvia de Esteban, Juan Carlos Barona, Marta Valverde. Lugar: Teatro Häagen- Dazs- Calderón, Madrid Las tragedias también se cantan JULIO BRAVO La creación de El diario de Ana Frank es una perfecta señal de la buena salud que goza el musical en España. Aunque la historia en que se basa no sea nuestra, sí lo es por completo la composición y la produc- ción, y es significativo y tremendamente positivo que se pongan en pie proyectos así. Más cuando sirven para recordar historias como la de la joven judía que dejó en las páginas de su diario las horas de angustia, de ansiedad, de miedo, de hambre, de oscuridad... y de felicidad que vivió mientras ella y su familia se ocultaban de los nazis en un pequeño refugio en Amsterdam. Hay quien ha criticado que esta tragedia se convirtiera en musical; una acusación injusta, porque este género no es frívolo por naturaleza. Lo son algunas obras, muchas de ellas, mero entretenimiento. Pero también las historias más dolorosas, más oscuras, más tristes, pueden cantarse manteniendo la emoción y el respeto. La historia de Ana Frank es conmovedora; por desgracia, el musical sobre su diario no lo es tanto: le faltan muchos ingredientes para agarrar al es- pectador por las entrañas. En primer lugar, una música generalmente plana, donde apenas hay dos o tres canciones con capacidad para conmover (entre ellas la que cierra el primer acto, una bella balada titulada Radio querida tampoco la puesta en escena ayuda a darle calor al espectáculo; es a menudo demasiado rígida, con aromas de cartón piedra en algunas escenas, y que desaprovecha una magnífica escenografía, que casi siempre aparece al fondo, lo que añade lejanía a la narración- -ésta siempre clara y acertada, eso sí- El gran activo de la función es su protagonista, Isabella Castillo, una adolescente de trece años con una extraordinaria potencia escénica. Alberto Vázquez otorga ternura y calidad canora a Otto Frank, el padre de Anna. Los dos intérpretes destacan en un reparto equilibrado y conocedor del género. Más información sobre la obra: www. esmadrid. com teatroespanol