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ABC JUEVES 10- -4- -2008 JUEVES DE ESCENA www. abc. es juevesdeescena 81 Y sin embargo... se mueve Sonata de otoño de Bergman, dirigida por José Carlos Plaza, es una de las novedades más llamativas de una escena española que se renueva a diario con producciones que demuestran que el teatro español está muy vivo POR JULIO BRAVO MADRID. El teatro se mueve. Hay quien se empeña en insistir en que sigue en crisis, pero lo cierto es que el enfermo presenta vivos síntomas de mejora. Autores y directores coinciden en el diagnóstico, y esgrimen la necesidad del espectador de encontrarse con algo vivo y real cuando sale de casa. Nadie ha podido todavía atrapar la magia del teatro y encerrarla en un disco o reducirla a un giga de memoria en un disco duro. El teatro se mueve. Y la prueba son las muchas producciones españolas que calientan motores estos días- -algunas con vistas a los principales festivales- -o que acaban de levantar su telón. Una de las que presenta mayor atractivo sobre el papel es Sonata de otoño sobre el texto de Ingmar Bergman, que lleva la firma de José Carlos Plaza y que anteayer vio la luz en el teatro Palacio Valdés de Avilés (un escenario que está especializándose en estrenos) Marisa Paredes, Nuria Gallardo, Chema Muñoz y Pilar Gil componen el reparto de esta función, que estará de gira los próximos meses y desembarcará en el Bellas Artes de Madrid en septiembre. José Carlos Plaza ya había hecho Sonata de otoño hace cinco años en Buenos Aires, gracias a la actriz Cipe Linkovsky; ella logró a través de Liv Ullman los derechos de la obra, porque Bergman era muy reacio a concederlos Y es que el cineasta y dramaturgo sueco, fallecido hace unos meses, repudiaba, dice Plaza, la película. Bergman escribió que se había equivocado al hacer una película realista, más de Ingrid Bergman que de Ingmar Bergman, porque Sonata es un sueño lleno de colores. Y ahí nació la idea del montaje La esencia de aquella primera puesta en escena está en este De Buenos Aires a Madrid Marisa Paredes y Pilar Gil, en una escena de Sonata de otoño nuevo montaje, asegura Plaza, pero aquél fue más puro; éste es más complicado, porque cuando hicimos el de Argentina la situación económica no me permitía hacer cosas que ahora sí he podido hacer José Carlos Plaza se siente a gusto en el mundo de Ingmar Bergman. En los últimos meses ha trabajado con textos de Chéjov, Genet, Saramago, Mayorga... El de Bergman es un teatro de pensamiento, de concepto, que explora en el alma humana y en la profundidad de los mundos interiores. Y yo estoy en un momento vital en que todo esto me interesa; me siento más rico. Me preocupa mucho más el concepto que la forma, y por eso me siento tan afín a ese teatro. Sonata de otoño es una obra muy hermosa. Bergman trabaja en cuatro o cinco conceptos que remueven el alma: el amor, la dependencia, el rencor, la persona dominada por la imagen del triunfador El director madrileño cree que a pesar de que lo que se conoce de Bergman es su cine, el director sueco es un hombre de teatro. Dirigió el Dramaten, y firmó muchos montajes. Es un hombre de teatro por todos los costados. Y esta obra es teatro puro, con un pozo de petró- EFE leo que cuando estalla impregna todo. Sonata de otoño tiene una gran dramaturgia y, claro, la enorme profundidad de pensamiento de Bergman Para José Carlos Plaza, el teatro de Bergman tiene dos claros y lógicos referentes, que son August Strindberg y Henrik Ibsen, autores sueco y noruego respectivamente; su tea (Pasa a la página siguiente)