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48 MADRID JUEVES 10 s 4 s 2008 ABC Logra que le paguen los daños en el coche por la caída de una rama G. ZANZA MADRID. Han pasado dos años, pero al fin lo ha conseguido: cobrar los daños que provocó en su coche la caída de la rama de un árbol. En total, 1.292 euros pagados por el Ayuntamiento de Madrid y una concesionaria, sentencia mediante. En marzo de 2006, se precipitaba a la vía pública una rama de un árbol situado en el 111 de la avenida de Ramón y Cajal de la capital, dañando un vehículo aparcado. La factura del taller se elevó a 1.185 euros. La reclamación ordinaria al Ayuntamiento no prosperó, pero la insistencia de la propietaria del vehículo al recurrir por la vía de lo contencioso administrativo tuvo frutos. La sentencia de su Juzgado número 28 (de mayo de 2007) le daba la razón y condenaba al Ayuntamiento y su concesionaria para el mantenimiento de las zonas verdes de esa zona (UTE Urbapi) a abonar la factura. Esta misma semana ha conseguido que le den esos 1.185 euros que cobró el taller más los intereses de demora, en total, 1.292,20 euros. Juan Romero, director general de Sadyr, la aseguradora que ha gestionado la reclamación, mantenía que siempre hay que reclamar por pequeño que sea el importe a la vez que resaltaba que la sentencia era importante porque ya no sólo se condena a las empresas contratistas de la administración, sino a esta misma. El Consistorio no quería abonar la factura porque, entre otras cuestiones, mantenía que había una contradicción entre el atestado de la Policía Local, que hablaba de golpes y arañazos en el vehículo, frente al importe de la factura. Además, responsabilizaba a la empresa que se encarga de la conservación de las zonas verdes. Ésta, Urbapi, resaltaba la misma contradicción y que el árbol estaba en una zona privada. AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano LA CHINA n esta guerra de fulanismos en que se desangra la derecha madrileña, entre Esperanza y Gallardón se ha interpuesto, a modo de mantón, la China. Un mantón de la China, la China, la China... Etcétera. A la China vuela el alcalde echando chispas olímpicas, mientras los tibetanos de la presidenta, unos de obispo Tutú, otros de Richard Gere, hacen de tragafuegos con la antorcha del barón de Coubertin y gritan ¡Tíbet libre ya! Los esperancistas son los atenienses de ahora. Y, bien mirado, ¿dónde está la diferencia entre Esperanza y Gallardón? ¿Qué uno está por un Tíbet libre y el otro no? Políticamente, son dos gotas de agua de eso que se conoce como la política liberal a la española. Un día ella me prometió poner el nombre de mi niña en un azulejo bajo un árbol de la capital. Y hasta hoy. Otro día, él me prometió una película de Mozart que no era la de Amadeus Y hasta hoy. No lo cuento en son de reproche, sino de elogio. El papel de los políticos liberales es amagar y no dar. Gracias a eso, los dos han llegado hasta donde están: ambos tienen una web en que se postulan para La Moncloa en el 2012, aunque... ¿qué quedará de La Moncloa en 2012? Y, si políticamente son idénticos- -dos máquinas de horadar el subsuelo de Madrid- culturalmente su identificación roza la caricatura. Esperanza y Gallardón creen que la cultura viene de Barcelona con la misma fe candorosa que nuestros abuelos creían que los niños venían de París. A ninguno de los dos le gustan los toros, y para ocuparse del pesebre cultural ella tiene al barcelonés Carlos Fisas, y él, a la barcelonesa Alicia Moreno. ¿A qué, pues, tantos aspavientos? Cuando en un país no hay diálogo- -ha dicho Teddy Bautista- acaba por ser dialogado Gramatical y filosóficamente, la frase será un disparate, pero la nariz a ras de suelo de Bautista, el demiurgo de Los Canarios no debe ser despreciada. Si Esperanza y Gallardón no dialogan, acabarán por ser dialogados, con lo que eso signifique. Que aprendan del liberalón de Donald Trump, un tío hecho a sí mismo, como ellos, y cuya autobiografía se titula El arte del acuerdo E