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30 INTERNACIONAL Décimo aniversario de los Acuerdos de Viernes Santo JUEVES 10 s 4 s 2008 ABC Irlanda borra sus fronteras Viaje a la línea de contacto entre norte y sur cuando hoy se cumplen diez años del histórico compromiso de paz s El éxito del proceso ha acabado con los controles policiales y de pasaporte POR EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL N E W RY C A R L I N G F O R D (Frontera irlandesa) Granjas de Irlanda del Norte manufacturan el pollo con un doble sello. A unos les ponen la denominación de origen de British chicken y a otros, aun siendo el mismo tipo de carne, la de Irish chicken Los primeros son para el mercado de Gran Bretaña y los segundos para el de la República de Irlanda, y ambos para los gustos ideológicos del consumo interno del Ulster. Este es un ejemplo, poco lustroso pero ilustrativo, de que cuando se cumplen diez años del Acuerdo de Viernes Santo, firmado el 10 de abril de 1998, la interacción entre las dos Irlandas y la aún más difícil entre católicos y protestantes del Ulster se está abriendo camino. Hace prácticamente un año que se dio por culminado el proceso de paz con el pacto para formar gobierno entre los unionistas radicales de Ian Paisley y el brazo político del IRA. Aunque falta la asunción por parte de la Asamblea de Belfast de las competencias sobre Justicia y seguridad, lo que coronará el edificio previsto en el texto aprobado hace diez años, el cese de la violencia ha hecho entrar al Ulster en otra era. Visible es esto especialmente en la frontera entre los dos territorios. Y un lugar emblemático es el paso entre el condado sureño de Lough y los de Armagh y Down que limitan al norte, a mitad de camino entre Belfast y Dublín. El conflicto norirlandés perjudicó sobre todo a esas zonas de contacto, por el paso de terroristas- -ex primera ministra Margaret Thatcher las denominó El Paso- y por la huida de población y actividad económica hacia sus respectivas capitales. ra se circula entre ambos países. Lo perceptible al cruzar de un país al otro ya no es la presencia policial y militar, sino la abundancia de casas recién construidas en el lado de la República de Irlanda y la mejor calidad de las carreteras que llegan desde Dublín. El gran desarrollo económico del llamado tigre celta ha dado la vuelta a la situación anterior de mayor riqueza en el norte que en el sur. Hoy las colas no son para llenar el tanque del coche en las gasolineras del Ulster, sino para hacerlo en las de la República irlandesa. Incluso Dublín se permite pagar parte del desarrollo de infraestructuras en el norte. Se ha creado un fondo de 580 millones de euros para contribuir, entre otros objetivos, a los planes de Belfast de mejorar los accesos al aeropuerto de Derry, próximos para los irlandeses que viven en los condados al este del territorio británico (históricamente formaban parte del Ulster, pero por su mayoría católica fueron dejados para Dublín en la partición de la isla) Simbólico de la creciente interconexión entre los dos paí- ses es el proyecto de construcción de un puente en Narraw Water, tendido sobre la lengua de agua que entra hasta Newry y que convierte esta parte del condado de Lough en una península. En Lough se construirá además un monumento a la paz. Dotado con cinco millones de euros, se va a convocar un concurso internacional, para el que se pondrá la condición de que el monumento sea de gran altura, con el fin de que sea visible a gran distancia cuando se circula entre las ciudades de Dublín y Belfast. Se trata de una iniciativa personal de Bertie Ahern, primer ministro irlandés. Ahern no podrá inaugurarlo, pues dimitirá de su puesto el próximo 6 de mayo por acusaciones de corrupción. No obstante, ese mismo día acudirá al lugar donde tuvo lugar la batalla del Boyne, que se considera el momento de la génesis de la futura partición de la isla. Acompañado de Ian Paisley, que también dimitará en mayo al frente del Gobierno norirlandés, Ahern inaugurará unas nuevas instalaciones que albergarán un museo sobre esta batalla. En esta batalla, librada en julio de 1690, las tropas católicas del depuesto Rey Jacobo II de Inglaterra perdieron frente al Rey inglés Guillermo de Orange y sus huestes protestantes. Las llamadas marchas orangistas, que tienen lugar en julio, recuerdan ese momento histórico. Ahern y Paisley Las pintadas a favor de la paz invaden ahora las calles de Belfast AP La visita de Isabel II a Dublín sería el símbolo final de la paz Dermot Ahern s Ministro de Asuntos Exteriores de Irlanda POR E. J. BLASCO DUBLÍN. El Gobierno irlandés podría quedar como el protagonista olvidado en la celebración del décimo aniversario del Acuerdo de Viernes Santo, cuando en realidad el pacto entre Londres y Dublín y el entendimiento del primer ministro Bertie Ahern con su homólogo Tony Blair fue esencial para el acuerdo. portancia no siempre se valora: la entrada en la Unión Europea. El hecho de sentarnos como iguales con el Reino Unido en las mesas de negociación de Europa sirvió para que superáramos la manera de vernos como países. También permitió contactos personales entre ambos Gobiernos. La relación entre Irlanda y el Reino Unido nunca ha sido mejor. ¿Puede ya la Reina de Inglaterra visitar finalmente Irlanda? Sin controles Tanto el pollo británico como el pollo irlandés se pueden comprar en Newry, a apenas unos kilómetros de la frontera con la República de Irlanda y que se está convirtiendo en centro comercial también para los inmediatos vecinos del sur, en el condado de Louth. Atravesar hoy la línea fronteriza no supone ningún problema, de hecho físicamente no existe. El éxito del proceso de paz se ha llevado los controles policiales y de pasaporte, y aho- El ingreso de Londres y Dublín a las instituciones europeas fue el punto de arranque para superar sus diferencias históricas ¿Cuál es el elemento más importante que permitió encontrar el camino para la paz? -Podría mencionar varios, pero me referiré a uno cuya im- -El Acuerdo de Viernes Santo obligó a Irlanda a eliminar de su Constitución la reivindicación del norte de la isla. -Isabel II sería muy bien recibida, pero antes hay que completar el proceso con la asunción por parte de Belfast de las competencias en Justicia y seguridad. Sólo entonces se podrá decir que las circunstancias están normalizadas, y la visita de la Reina de Inglaterra a la República de Irlanda supondría un acto simbólico final sobre la nueva era de colaboración entre nuestros países. réndum en la República de Irlanda y aceptamos, como también indica el propio Acuerdo de Viernes Santo, que cualquier cambio en Irlanda del Norte tiene que producirse por consentimiento de sus ciudadanos. Esto es muy significativo, porque era admitir que no tendrían la última decisión y que no se puede discriminar a las minorías. De lo que se trata es de unir a la gente de Irlanda, por encima del territorio. ¿Qué cambio han supuesto estos diez años para la gente de la calle? -El cambio fue votado por refe- -Más allá del esencial beneficio general del fin de la violencia, lo que se nota es una mayor interacción entre el norte y el sur. Y eso es especialmente importante en las zonas fronterizas, que un día Margaret Thatcher definió como El Paso porque en muchas ocasiones los terroristas utilizaban los territorios del sur para lanzar desde allí sus ataques al norte. Estas zonas limítrofes han renacido y de ser un lugar que evitar se han convertido en un sitio al que acudir.